BARCELONA.Que el Betis no está para muchas fiestas es algo
que ya a nadie escapa. Tampoco a su entrenador, que se olía el tropiezo en el Camp Nou
tras las últimas demostraciones de individualismo absurdo y planificó el encuentro a
contraestilo, o sea, olvidándose del balón y asfixiando al enemigo con una hábil
presión en el mediocampo. Estuvo a punto de sacar otra vez provecho de esa mentalidad
menos artística (como hizo en Vigo), pero ayer los hados no estaban de su parte y el
jugador más regular del equipo, el meta Contreras, erró donde no suele y regaló los
tres puntos a un Barcelona mediocre, nervioso y falto de fluidez.
Otra cosa será hablar del equipo verdiblanco en ataque, donde la imagen sí es
ciertamente preocupante. No es que la pólvora esté mojada, es que apenas existe.
Fernando aparece poquísimo, el juego por las bandas es demasiado intermitente, Dani
mejora su condición física a pasos forzados, Tote y Alfonso no están y Palermo ha
quedado defenestrado. Mucho debe cambiar el panorama en esa faceta, porque resulta
difícil pensar en un replanteamiento de los postulados ofensivos del técnico, algo que
sólo hace coyunturalmente, como ayer. Y encima le salió mal.
El resultado, eso sí, podía ser hasta previsible antes del choque. Se medían dos
equipos cuyas tendencias eran dispares, porque el conjunto blaugrana afrontaba la cita
crecido por las tres victorias ligueras seguidas (más la de UEFA) y el juego cada vez
más coherente, además de la ausencia de bajas significativas entre sus puntales más
relevantes. Y al otro lado, un Betis de capa caída por el lamentable espectáculo de las
dos jornadas anteriores, tanto en fútbol como en marcador final, y con varias bajas de
relumbrón, especialmente la de Joaquín, cubierta -y dejando mucho que desear- por
Ismael. También faltaba Tote, quizás el principal argumento ofensivo, y en su puesto no
saltó al campo Palermo, el «nueve» que se fichó para resolver problemas y fijo en el
arranque de competición, sino Dani, con el que Víctor quiso romper por velocidad, sin
lograrlo, a la retaguardia local. Y a esos dos cambios obligados le acompañó otro en
defensa, al pasar Juanito al lateral diestro por no estar Tais en condiciones óptimas.
Los cambios no mejoraron el juego verdiblanco de las últimas jornadas, algo que se
pudo comprobar desde el mismo pitido inicial, si bien pudo apreciarse mayor consistencia
en labores de contención. La primera parte, tediosa, fue una competición entre uno y
otro para ver quién erraba más y quién tenía más miedo, ya que ninguno impuso su
criterio a fuerza de centrarse en defender. Fue de inicio el Barça, no obstante, quien
intentó manejar el choque. Al oasis de la acción de Ismael -buena internada a los tres
minutos con centro cabeceado por Dani algo desviado- siguió cierto dominio culé,
intermitente por lo escorado de la posición de Xavi y la buena presión de Ito sobre
Ronaldinho.
Se va Ronaldinho
Pero era el brasileño la única referencia local, y en cuanto éste se tuvo
que retirar del campo al cuarto de hora por lesión fortuita, el conjunto de Rijkaard se
quedó sin ideas y cedió metros maniatado por la presión de los andaluces. No lo supo
aprovechar el Betis, con todo, y dejó que la primera mitad se diluyera sin golpear al
enemigo por la escasa conexión por el centro con un perdido Fernando y la nula entrada
por la banda derecha, y eso que Van Bronckhorst daba bastantes facilidades. Sólo
Denilson, con el apoyo de Luis Fernández, buscó área con alguna galopada, siempre
extinguida por Gabri o el incansable Puyol.
La misma inercia de lo inútil del ataque bético hizo que el Barça, a base de simple
corazón, creara peligro muy de vez en cuando. Fue un jugador albiverde el que se lo
facilitó todo al timorato equipo catalán: justo antes del descanso, un centro desde la
izquierda de Luis García que rebota en un zaguero no lo puede atajar Contreras cuando ya
tenía el balón en sus manos; la pelota se le escapa entre los brazos y queda muerta en
la línea de gol para que Kluivert la empuje. Uno-cero. Premio al menos malo. Sin
merecerlo, que todo hay que decirlo, los blaugrana se marcharon al vestuario con ventaja.
No modificó el listado de jugadores Víctor para comenzar la segunda mitad y el guión
varió poco. Assunçao andaba perdido, mientras que Ito se las veía y se las deseaba para
detener a Saviola, que alternaba su posición con Kluivert y se dejaba caer al mediocampo.
Pero hete aquí que el Barça quiso devolver el regalo al Betis, y en el 53, un pase
interior al área y sin destino de Denilson enreda a Cocu y Puyol; ninguno acierta a
despejar y Fernando, pillo, toca el esférico, que tampoco despeja bien después Valdés,
para enviarlo al fondo de la red y poner el empate... a errores.
Parece que el sino del Betis, no obstante, debe estar siempre asociado al fatalismo, y
el poco de igualarse la contienda Ito vio su segunda amarilla por una entrada a Quaresma,
que se escapaba por banda --la primera fue por una mano--. Media hora por delante con uno
menos. Mal asunto ante un rival así. De hecho, la inferioridad resultó decisiva. Víctor
sustituyó a Dani, muy peleón, por Cañas, quedando Fernando como hombre más avanzado y
el roteño junto a Assunçao. No ganó el Betis en profundidad, ni el creciente
nerviosismo de los locales fue suficiente para sacar tajada, ya que a menos de diez
minutos llegó el tanto de Márquez, de soberbio cabezazo a la salida de un córner en el
que el meta bético tampoco anduvo afortunado.
Sin mucho, el Barça se llevaba el premio por la ineptitud bética de cara al marco
contrario, porque defender no defendió del todo mal. Y pudo llegar el tercero, porque el
despropósito heliopolitano fue total en los instanes finales, en los que había entrado
Benjamín por Denilson. Con el pitido final, los béticos no pudieron disimular su
amargura por la ocasión desperdiciada, ya que pocas veces tuvieron enfrente a un
Barcelona tan débil. Pero si no se tiene dinamita... Y viene el Deportivo.
Ficha técnica
FC Barcelona: Valdés; Gabri (Reiziger, m. 74), Puyol, Cocu, Van Bronckhorst;
Xavi, Márquez; Quaresma, Ronaldinho (Kluivert, m. 19), Luis García (Overmars, m. 70); y
Saviola.
Real Betis: Contreras; Juanito, Lembo, Rivas, Luis Fernández; Ismael, Ito, Assuncao,
Denilson (Benjamín, m. 85); Fernando (Capi, m. 75) y Dani (Cañas, m. 68).
Árbitro: Javier Turienzo Alvarez (Colegio Castellano-Leonés). Mostró tarjetas
amarillas a Gabri, Quaresma y Rivas, y expulsó por doble amonestación a Ito (minuto 63).
Goles: 1-0, m. 43: Kluivert. 1-1, m. 53: Fernando. 2-1, m. 83: Márquez.