JORNADA 14
(1-1): Pues teniéndolo todo de
cara, tampoco agua
JOSÉ MARÍA IGEÑO
De penalti inexistente, el Murcia empató en el 93 a un Betis que no
había sabido apuntillar a un rival que jugó con diez desde el minuto dos. Luis
Fernández privó a los suyos de la ventaja numérica con una expulsión absurda e Ismael
lo puso por delante con un golazo.
SEVILLA. La excusa de las adversidades,
especialmente las atribuibles al infortunio, quedó ayer en evidencia en cuanto a su
capacidad para explicar la crisis -mucho miedo hay que tenerle a las palabras para no
llamar crisis a lo que le sucede a este equipo- en que se halla sumido el Betis desde hace
un buen puñado de semanas. Después de un mísero empate en cinco jornadas, llegaba a
Heliópolis uno de los rivales que menos obstáculos podían interponer, al menos a
priori, en el empeño bético por ganar de una vez y espantar las inquietudes que en
alarmante progresión se están instalando tanto en el club como en el vestuario.
Penúltimo y con un solo partido ganado, el Murcia de Joaquín Peiró podía ser -tenía
que ser- la víctima propiciatoria que sirviera de trampolín al Betis, a un Betis al que
sólo se le pedía ganar, ganar como fuera, para romper la dinámica que está envenenando
la trayectoria de un equipo construido para mirar arriba en la tabla y vivir lejos de
cualquier zozobra. Igual valdrá la victoria si se produce pasado mañana en Anoeta o la
jornada siguiente contra el Valencia, pero nadie negará que, en previsión de las mayores
dificultades que tales adversarios deben ponerle a los de Víctor, cuando había que ganar
sin la menor discusión era ayer. Máxime cuando el Murcia se quedó con uno menos... a
los dos minutos de juego.
La jugada de roja directa fue clarísima.
Dani aprovechó un error del central Roteta para irse derecho a portería y el propio
defensa ex malaguista, último hombre de su equipo, sujetó al delantero bético. Joaquín
mandó el saque de la falta al larguero y la expulsión hizo juntar líneas al cuadro
visitante, mandar al centro de la zaga al mediocentro Cuadrado y dejar arriba a Esnáider
tan solo que su única función iba a ser fijar lo que pudiera a los centrales béticos.
Con tanto tiempo por delante, la facilidad del
Betis para el toque y la verticalidad de los Joaquín, Capi, Ismael y compañía, todo
debía ser cuestión de que la superioridad verdiblanca fuera madurando la victoria. No
acometió de modo brillante el Betis esta tarea, pero sí logró ponerse cerca del gol
-remates de Arzu y Fernando- antes de que el Murcia se diera cuenta de que podía salir de
la cueva. El hombre de menos le impedía hacerlo en combinaciones cortas, pero no en
balones por delante para la profundidad por la derecha de Luis García -cargó pronto con
amarillas a Capi y Luis Fernández- y Fredi por la izquierda. Con todo, el equipo de
Peiró no remataba y mantenía como preocupación esencial la defensa de su parcela.
El Betis jugaba muy cómodo hasta llegar a los
tres cuartos de campo, donde la primera línea de cuatro del Murcia esperaba para hacer de
muralla y cerrar, sobre todo, las líneas de pase que pudieran conducir a Joaquín, único
futbolista verdiblanco que se le jugaba en el uno contra uno y presentaba iniciativas para
desbordar a un rival tan cerrado.
Peiró se decidió a jugar la segunda parte con un
centrocampista más a costa de Esnáider y Víctor Fernández tomó en el descanso la
decisión de quitar a un defensa, Juanito, para recomponer posiciones y meter a Ismael por
la izquierda. Si lo hizo porque la superioridad numérica lo permitía, Luis Fernández se
lo echó abajo a los veinte segundos de haberse reanudado el partido. Una entrada absurda
en medio campo le supuso la segunda tarjeta y se esfumó la ventaja con que había contado
el Betis casi desde el pitido inicial. Por suerte para los de casa, y con diez jugadores
ya de cada lado, Joaquín se fue por su banda entre dos defensas y puso un balón que
Ismael, previo control con el pecho, pateó con todas sus ganas para meterlo por la misma
escuadra.
A partir de ahí, la historia suena a repetida. El
Betis, blandito en ataque y dubitativo atrás, no tuvo la mala leche necesaria para
apuntillar a un rival que se fue arriba y que dejó atrás espacios de sobra para haberle
hecho mucho daño a la contra. Víctor recompuso otra vez la defensa con Varela pero el
único que se puso realmente de gol, y por dos veces, fue el Murcia. Lembo salvó la
primera ocasión justo en la raya y Luis García desperdició la segunda cuando estaba
-gran pase interior de Míchel- completamente solo ante Contreras. Y en el descuento, un
penalti inexistente de Rivas a Juanma le quitó al Betis dos puntos que llevaban consigo
una tranquilidad de valor incalculable.
Ficha técnica
Real Betis: Contreras; Juanito
(Isamel, m.46), Rivas, Lembo, Luis Fernández; Arzu, Ito; Joaquín, Fernando (Varela,
m.52), Capi; y Dani (Tote, m.75).
Real Murcia: Juanmi; Juanma,
Loeschbor (Pedro Largo, m.65), Roteta, Clavero; Cuadrado, Michel, Luis García, Fredi
(Julio Alvarez, m.62); Richi y Esnaider (Jensen, m.45).
Goles: 1-0, M.48: Ismael. 1-1,
M.92: Luis García, de penalti.
Árbitro: Jesús Téllez Sánchez
(Colegio catalán). Expulsó con roja directa en el minuto dos al murcianista Roteta, por
hacer falta al rival Dani en una manifiesta jugada de gol, y al local Luis Fernández por
doble tarjeta, que las vio en los minutos 32 y 46. Además, amonestó a los locales Capi
(m.22), Arzu (m.69), Joaquín (m.71) y Rivas (m.92) y a los visitantes Cuadrado (m.39) y
Clavero (m.51).