| SEVILLA. Habrá
quien diga que el Valencia no hizo casi nada para ganar o incluso que ganó de suerte, por
aquello de que fue un gol en propia puerta lo que decantó a su favor el partido. Pues
bien, el que no pudo hacer absolutamente nada fue el Betis y en gran parte cabe atribuir
esa incapacidad al perfecto orden del equipo de Rafa Benítez, siempre bien colocado; a su
asombrosa presión en todo el campo, que aburrió literalmente a los jugadores béticos
llamados a llevar el balón jugado; a su dominio, por momentos insultante, de todas las
facetas del juego: derroche físico, sintonía en los movimientos tácticos, recursos de
técnica individual y total ausencia de complejos a la hora de darle al partido, si los
intereses propios así lo demandaban, cuantos voleones o pérdidas de tiempo fueran
necesarios. ¿Y qué
hizo el Betis ante semejante equipazo? Pues tener el balón bastante más que el Valencia,
facilitarle al adversario su trabajo defensivo intentando una y otra vez llevarlo
controlado cerca de Cañizares, tocar inútilmente en campo propio ante la formidable
presión del equipo naranja, empezar una y mil veces la misma jugada para no sorprender
nunca y perder un partido que en gran medida había terminado a los dieciocho minutos de
juego, cuando subió al casillero del Valencia un gol en propia puerta de Juanito. Los de
Rafa Benítez se encargaron a partir de ahí de que todo transcurriera a su ritmo y
conforme a lo que le convenía. Cañizares apenas tuvo que ganarse el sueldo y sólo se
intuyó algo de peligro en el Betis cuando dispuso de faltas para mandar balones al área,
pero allí, en el área, tiene el Valencia las ideas aún más claras, si cabe, que en el
resto del campo.
En favor del Betis cabe
decir que el Valencia no era precisamente el rival más idóneo para revalidar el sonado
triunfo de Anoeta. Sonado y sumamente tranquilizador, a la vista de cómo hubieran
embocado el Betis y su técnico los partidos más inmediatos de no haber mediado aquel
magnífico cero-cuatro.
Para intentar ganarle al
Valencia optó Víctor Fernández, dentro de su esquema de siempre, por atacar con Dani en
punta y defender con Varela en el lateral derecho, con el consiguiente regreso de Juanito
al centro de la zaga en sustitución del sancionado Lembo. En el rival, margen sobrado
para las llamadas «rotaciones». Hasta de Baraja, además de Pellegrino y Oliveira, se
permitió prescindir Rafa Benítez, con razones más que suficientes para confiar en el
funcionamiento de su bloque independientemente de la presencia o ausencia de algunos de
sus más renombrados integrantes. Dos veces, sólo dos, se despistó el Valencia en
defensa en todo el partido. La primera, nada más empezar, pudo haberla aprovechado Rivas
para marcar de cabeza; en el segundo error, de Carboni, Joaquín le ganó la espalda pero
no culminó la jugada con acierto al centrar. Salvando estos dos errores, ni una sola
fisura digna de mención en el sólido conjunto valencianista, cuya sincronía tanto en el
repliegue como en la salida en ataque se acerca mucho a la perfección.
Sólo desde el más
descarado alejamiento de la realidad puede hablarse de la mala suerte como explicación
principal de la derrota bética, por mucho que el gol llegara de la forma que llegó.
Juanito «despejó» hacia su propia portería -no tenía ningún rival encima y, pese a
ello, metió a contraestilo el muslo derecho cuando el balón le venía para la izquierda-
una falta sacada por Jorge López.
A partir de ahí, el
Valencia jugó a placer con los nervios y la imprecisión del Betis, al que pudo haber
apuntillado en un par de contragolpes con mucho peligro. El equipo verdiblanco tuvo la
pelota aún más que con el marcador en tablas, pero el único portero que trabajó -dos
buenas paradas a Albelda y Xisco- fue Contreras.
Entre Albelda y Sissoko -un
juvenil francés de origen africano que no para de correr- fueron reduciendo a la nada los
intentos de elaboración de juego por parte de Ito, Arzu y Capi. Joaquín sí superó dos
o tres veces a Carboni, pero la de ayer no era la tarde del portuense.
Víctor Fernández metió en
el campo a la vez a Palermo y Tote para buscar el empate en la última media hora. Pero el
Valencia tampoco se inmutó. El Betis siguió igual, en la misma indefinición de un
equipo con muchos apuntes que tomar de lo que le hizo ayer el adversario. Y quien quiera
seguir atribuyendo a la mala suerte lo que le pasa al Betis, allá él.
Ficha técnica
Real Betis:
Contreras; Varela, Juanito, Rivas, Mingo (Benjamín, m.77); Joaquín, Ito, Arzu, Ismael
(Tote, m.57); Capi; y Dani (Martín Palermo, m.57).
Valencia:
Cañizares; Curro Torres, Ayala, Marchena, Carboni; Sissoko, Albelda; Jorge López, Aimar
(Baraja, m.86), Vicente (Angulo, m.65); y Mista (Xisco, m.72).
Gol: 0-1,
M.18: Juanito, en propia meta.
Árbitro:
Fernando Teixeira Vitienes (Cántabro). Amonestó a los visitantes Aimar (m.11), Carboni
(m.45) y Mista (m.60) y a los locales Contreras (m.21) e Ito (m.48). |
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