JORNADA 18
0-0: Pudo ganar, pero al menos no
perdió
GERARDO TORRES
El Betis tardó en darse cuenta de que tenía al
Valladolid a su merced, y sólo apretó al final, pero creó pocas ocasiones de gol y
volvió a fallar en el remate.
Ni mejor ni peor, sino todo lo contrario. El Betis no dio
en Valladolid ni mucho ni poco, y ni mereció ni dejó de merecer el triunfo. Empató a
cero con el equipo local, y si Víctor Fernández salvó un primer match-ball, al final
fue Fernando Vázquez el que respiró hondo y tranquilo. En esta Liga un punto puede ser
un mundo o una miseria, según se mire, mas en el caso del de ayer resulta difícil
afirmar que sea más o menos valioso para el Betis. El primer partido del año, en fin, no
fue ni bueno ni malo, ni bonito ni feo, ni trascendente ni trámite. La vida sigue igual y
habrá que seguir esperando que este equipo de Víctor se levante de una vez o termine de
decir hasta aquí hemos llegado. No pasó nada en el estadio de la pulmonía, no hubo
goles ni el resultado es satisfactorio ni decepcionante para las huestes verdiblancas. Los
optimistas pensarán que lo importante es sumar, y los pesimistas dirán en voz alta que
si este Betis no ganó ayer en Pucela, difícilmente vencerá alguna vez. Eso sí,
reapareció Alfonso, y aunque sólo jugó media hora, fue el getafense el futbolista
generoso, valiente y honrado de siempre. Cuando la botella puede estar medio llena o medio
vacía, un detalle como éste tiene que ser considerado y valorado, porque Alfonso, un
profesional admirable por su calidad y por su espíritu de sacrificio, sí que puede darle
otro aire al Betis. Es cuestión de esperar.
El Valladolid está fuerte en casa. Es un equipo compacto
y tácticamente se le ve bien estructurado, pero ayer no contaba con sus mejores
jugadores: el líder de la defensa, Julio César; el lateral izquierdo, Marcos; el
mediapunta, Sousa; y el goleador, Makukula. Además, Vázquez alineó en el mediocentro a
un jugador que acababa de salir de una lesión, el coriano Jesús, y en el minuto nueve se
lesionó, como casi siempre, José Luis Pérez Caminero.
Todo esto, se quiera o no, merma a un conjunto que es
limitado en su plantilla y modesto en sus planteamientos, y Fernando Vázquez sabía que
el objetivo en esta ocasión era no perder. Por eso el empate le supo a victoria, y por
eso al Betis no le puede satisfacer en términos absolutos. Contando de nuevo con Varela,
Luis Fernández, Denilson, Capi y Tote -aunque algunos no están bien, como tampoco
Fernando, que anda muy flojito-, el cuadro albiverde estuvo a la par del tocado
Valladolid, y esto no es buena señal. Quizá lo más importante para Víctor era no
perder el primer partido del año, pero la oportunidad para obtener el ansiado botín de
tres puntos era realmente buena. Y no se aprovechó.
Pero es que la situación del equipo es mala y condiciona
su comportamiento. De hecho, y a pesar de esas carencias del rival, en el arranque del
partido de ayer el Betis fue un equipo-flan y, por lo tanto, muy vulnerable. No fue capaz
de organizarse en la presión ni tuvo fe en sí mismo para fijar las líneas, de modo que
el Valladolid tuvo sitio para plantarse y pasillos para entrar hasta la zona de
definición. Ahí falló, y tuvo suerte el Betis. Jesús remató al poste un balón
servido en una falta lateral por otro sevillano y ex bético, Fernando Sales. Era el
minuto 10, y después de un primer acercamiento de los albiverdes, resuelto con un disparo
lejano por Capi, volvieron los locales a acariciar el gol con una oportunidad doble e
igualmente clara. Primero pudo marcar el «Chino» Losada, pero su remate a bocajarro se
topó en el camino con el cuerpo de Contreras. Tras los rebotes, la pelota le llegó a
Pablo Paz, desmarcado y con toda la portería para él. El central argentino tocó el
balón como no es de recibo en un profesional y lo tiró fuera. Y Víctor Fernández bajó
la mirada al suelo.
El Betis no se encontraba a gusto, perdía la pelota con
rapidez en el centro del campo y se veía obligado a correr mucho detrás del rival. Ito
estuvo enorme ante Fernando Sales en el interior del área, robándole el balón cuando se
perfilaba para el disparo, y el argentino Zapata no encontró la portería en una volea
lejana.
Hasta entonces, minuto 33, lo poquito que hizo en ataque
el cuadro bético fue casi ridículo: un par de intentos de entrar por la banda
izquierda... de Joaquín. Y cuando el extraordinario extremo derecho aparece por ese lado,
mala cosa. O se sale del campo, o se cae, o se la da al contrario.
Pero en esto apareció Denilson, que recuerda un poco a
su amigo Ronaldo por lo de «gordito». El brasileño hizo una de sus diagonales
esquivando contrarios, jugó en profundidad sobre Capi y éste adelantó la pelota al
interior del área para que Tote se plantara ante Bizzarri. El madrileño llegó a
rematar, pero al cuerpo del guardameta argentino, que desvió a córner. Fue una jugada
muy bonita, pero quedó en el partido como un relámpago en medio de una noche oscura.
Antes del descanso aún dio otro susto Sales, que quiso sorprender a Contreras pegándole
al primer palo cuando el portero se iba al centro. El balón se le fue fuera y el Betis
tuvo la fortuna de irse al vestuario con el cero a cero.
Jugando así lo normal hubiera sido perder, pero tras la
reanudación fueron más ambiciosos los béticos -dentro de unos límites-, y entonces se
dieron cuenta de que el Valladolid era de mantequilla. En el minuto 51, y tras un
caracoleo de Denilson, le llegó el balón a Capi en la misma posición en la que falló
Pablo Paz al comienzo del choque. Tenía el camero toda la portería para él, pero tenía
que hacer un escorzo difícil muy rápidamente para conectar el cabezazo. Lo hizo, pero no
pudo dirigir la pelota a la portería.
A partir de ahí mandó el Betis. Adelantó las líneas,
presionó y buscó la victoria al verse más fuerte que el adversario. Tardó mucho en
descubrir esta superioridad, y con la entrada de Ismael y Alfonso el juego bético se hizo
más vertical. El gran problema fue el remate a puerta, como siempre, pues si se jugó
todo el tiempo en el campo del equipo local, sólo se contabilizó una ocasión de gol,
¡una!, en un disparo lejano de Arzu que Bizzarri desvió a córner.
Al final tuvo que intervenir Contreras ante Losada y
Joaquín tiró arriba una falta directa. ¡Ay, Assunçao! Cero a cero, un punto que no se
sabe si es mucho o poco y un rendimiento global que no dice nada nuevo. Hay que seguir
esperando...
Ficha técnica
Real Valladolid: Bizzarri; Torres Gómez,
Caminero (Pablo Paz, m. 10), Peña, Jonathan; Sales, Jesús, Ricchetti, Zapata (Chema, m.
64); Óscar y Losada (Cardetti, m. 88).
Real Betis: Contreras; Varela, Juanito, Rivas, Luis
Fernández; Joaquín, Arzu, Ito, Denilson (Ismael, m. 76); Capi (Fernando, m. 81) y Tote
(Alfonso, m. 64).
Árbitro: Pino Zamorano (colegio castellano-manchego).
Mostró la cartulina amarilla a Óscar y Ricchetti del Valladolid y a Ito, Rivas y Alfonso
del Betis.