JORNADA 19
3-0: La mejor «revolución» para
el Betis era jugar a lo Juande
JOSÉ MARÍA IGEÑO
El
Betis respira al ganarle al Málaga con el regreso al fútbol de contragolpe que tanto
fruto le dio con el ahora técnico blanquiazul. Benjamín y Alfonso, que abrió el
marcador con un golazo, fueron las piezas claves en el cambio radical de los verdiblancos
SEVILLA. El mejor Betis fue a surgir en el momento
más oportuno, cuando el equipo se encontraba en trance de caer a los puestos de descenso,
y la «revolución» anunciada por Víctor Fernández se tradujo en una importantísima
victoria frente al Málaga. Fue otro Betis -nada que ver con el equipo inconsistente y de
errores infantiles de unos días atrás en Zaragoza- el que goleó al cuadro de Juande
Ramos como consecuencia de un cambio radical que tuvo, paradójicamente, mucho de regreso
a aquel Betis que dirigía el ahora técnico malaguista. Víctor hizo fuerte y dinámico a
su equipo en el centro del campo con el dúo de medios centros que encumbró Juande -Ito y
Benjamín- y los verdiblancos salieron, tras cada robo de balón, disparados a la contra
bajo el sello de ese enorme futbolista que atiende por Alfonso y que es capaz, por sí
solo, de hacer que el equipo multiplique su potencial.
Aunque no fue el único cambio, porque el equipo mejoró
mucho en actitud y concentración desde el pitido inicial, sí que cabe entender esta
variación de jugadores y de esquema como auténtica clave de la victoria,
independientemente del acierto individual de los futbolistas en los momentos decisivos. Y
más decisivo que ningún otro factor fue el golazo con que, en el minuto 7 de juego,
abrió Alfonso el marcador. Había salido el Betis con la cara cambiada -el de Getafe y
Tote arriba, Ismael en lugar de Denilson, Arzu y Capi en el banquillo, los mencionados Ito
y Benjamín por el centro- y con ganas de comerse al Málaga al calor de una afición que
supo entender cuánta falta le hacía su aliento al equipo por mucho que éste no se lo
hubiera ganado. No es que el Betis se hubiera desprendido de su inseguridad y de sus
nervios como por arte de magia, pero era un equipo mejor pertrechado en el centro del
campo -donde iba a agigantarse Benjamín- y enormemente motivado, con los cinco sentidos
en el juego y toda la intensidad que le venía faltando a la hora de entender los partidos
de una forma competitiva. Y en ese minuto 7 surgió el Alfonso de los mejores tiempos, el
del «qué bonitos», el que aúna como pocas figuras el talento de los que sólo tienen
arte y la sangre de los que sólo tiran de raza. Todo en un único futbolista. Él robó
el balón tirándose al suelo en el centro del terreno, él lo recogió después de un
apoyo de un compañero, se abrió paso en un espectacular eslalon entre dos jugadores
malaguistas, rompió a un tercero al borde del área en un quiebro que no quitó a la
jugada un ápice de velocidad y sólo un rebote en
Fernando Sanz antes de que su disparo llegara a la red deslució el golazo con que el
Betis empezaba a respirar después de tanta angustia.
Nunca supo el Málaga imponer su presencia en campo
bético y sólo una vez inquietó a Contreras, en un balón colgado de Duda a cuyo remate
acudieron a la vez, estorbándose para desgracia de su equipo, Romero y Salva. Por lo
demás, cada paso adelante del Málaga -especialmente el cambio del central Litos por Manu
tras el descanso- sólo trajo consigo espacios y facilidades para el juego que realmente
se ajusta a los recursos de que dispone el Betis: el contragolpe.
Y fue en la segunda parte cuando mejor lo explotó. Una
combinación rapidísima entre Ismael, Tote y Joaquín dejó a éste completamente solo
para dejar prácticamente sentenciado el partido con el segundo gol. El Málaga ya no era
enemigo y por primera vez en la temporada iba a disfrutar el beticismo de una victoria
tranquila, holgada, sin margen para que todo se acabara rompiendo como tantas otras veces.
Joaquín, esta vez con ayuda de la suerte en forma de
rebote en Marcelo Romero, iba a protagonizar también la jugada del tercer gol, que fue el
último porque el equipo verdiblanco levantó un poco el pie del acelerador y porque Tote
falló al rematar de «rabona» a pocos metros de la portería un buen centro de Joaquín.
Los puestos de descenso no han llegado a ser realidad
pero sí amenaza para el Betis, una amenaza ganada a pulso y todavía no eludida porque el
cambio de ayer se tiene que consolidar y el equipo aún ha de ganar seguridad defensiva,
equilibrio, fluidez en el inicio de la jugada... Pero el camino, los futbolistas y la
forma de juego aparecieron ayer frente al equipo de todo un referente llamado Juande
Ramos.
Ficha técnica
Real Betis: Contreras; Varela, Juanito, Lembo, Luis
Fernández (Rivas, m.76), Ito, Benjamín (Arzu, m.72); Joaquín, Alfonso (Dani, m.65),
Ismael y Tote.
Málaga: Calatayud, Josemi, Sanz, Litos (Manu, m,46),
Valcarce; Edgar, Romero (Gerardo, m.72), Miguel Angel, Duda; Insúa (Leko, m.65) y Salva.
Goles: 1-0: m.8, Alfonso. 2-0: m.48, Joaquín. 3-0: m.60,
Joaquín.
Árbitro: Rodríguez Santiago (Comité de Castilla y
León). Mostró tarjeta amarilla a Tote (m.39), Salva (m.41), Josemi (m.45), Gerardo
(m.75).