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JORNADA 21
1-2: La mejoría se refrenda... sólo con goles
EDUARDO BARBA
BARCELONA.
Se hace camino al andar... La prueba del algodón para la reacción bética resultó
satisfactoria y hasta relativamente cómoda. Se medía ayer en Montjuic la verdadera
dimensión de la mejoría de los verdiblancos, que habían enlazado un par de encuentros
notables en casa y querían trasladar esa novedosa actitud guerrera bajo la condición de
visitante, asestando un golpe a un rival directo en los puestos de abajo. Y así ocurrió.
Ahora bien, sin el fútbol brillante de las recientes citas y gracias a varios zarpazos en
la primera mitad, los de Víctor Fernández lograron doblegar al Español y prolongar el
buen momento cuantitativamente hablando. En el balance cualitativo no se debe ser tan
optimista, porque el equipo heliopolitano nunca se adueñó del todo de un partido de
auténtico guante blanco por las condiciones del adversario. Hubo buena presión y
numerosos contragolpes, pero se erró bastante más de lo prudente, y cabe pensar que si
el enemigo hubiera sido ayer otro menos moribundo, los problemas se habrían multiplicado
y la suma de puntos podría no haber sido de tres.
Aún así, hay que decir que fue el Betis mejor que su oponente, especialmente en la
primera mitad. Gozó de más ocasiones claras, tuvo más la pelota y golpeó con más
dureza cuando se presentó el momento, de modo que, siendo los goles la verdad de todo
este asunto, debe darse por bueno el 1-2, que afianza a los béticos en su escalada.
Afrontó el intento de mantener la tendencia positiva el técnico albiverde con un par de
modificaciones obligadas en su once con respecto al duelo de la jornada anterior, teniendo
que colocar a Prats -hasta ahora, hombre sólo para la difunta Copa- en portería a causa
de la lesión en el tobillo de Contreras, así como a Arzu a la vera de Ito por la
inoportuna sobrecarga en el gemelo de Benjamín, motor de la resurrección del mes de
enero que se cayó del cartel en el momento en que más lo necesitaba su entrenador. Mingo
mantuvo su sitio, y su gran nivel, en el lado izquierdo de la retaguardia y por
detrás de Denilson, que en la Montaña Mágica pudo haber aprovechado mejor la blandura
del sistema defensivo blanquiazul pero que no acaba de recobrar la velocidad y el
desborde. Fernando y Alfonso actuaron, dentro de lo previsto, como pareja de ataque, muy
presionante cuando no poseía el balón para anular las ideas enemigas al iniciar jugadas.
Al 4-4-2 albiverde opuso el francés de Tarifa un equipo de espíritu atacante, aunque con
trampa: sólo colocó un pivote por delante de la defensa, Álex, y dos mediocampistas
ofensivos por delante de él, Jordi y De la Peña, si bien en la izquierda del ataque el
galo Vignal se dedicó casi en exclusiva a apoyar a David García en la ardua labor de
defender a Joaquín, proyectándose muy poco de cara al área bética.
Golazo de Mingo
Pronto, no obstante,
quedaron hecho añicos los esquemas preestablecidos, ya que el Betis, en frío, cuando se
estaban tomando posiciones, se puso en ventaja con un soberbio tanto de Mingo, que desde
más de veinte metros y aprovechando los «claritos» en la zaga contraria y la nula
presión mandó un zurdazo con efecto a la misma escuadra de Lemmens, que se estiró
inútilmente. El tanto a los cinco minutos no era más que el preámbulo a una primera
mitad frenética con más ocasiones que fútbol.
Al moverse rápido el electrónico y tener que buscar los locales puerta albiverde con
más ahínco, las líneas se abrieron mucho y el goteo de oportunidades fue incesante de
uno y otro lado. No había dueño, pero no supuso esto, como otras veces, un perjuicio
para un Betis con ventaja. Al cuarto de hora el susto fue grande, eso sí, al estar Tamudo
a punto de empatar en una contra; tras quebrar a Juanito y Mingo, su disparo desde la
derecha al palo largo salió lamiendo la meta bética. En el 17 aparece Joaquín por vez
primera y deja muestras de su clase con un jugadón por su carril que concluye, tras
varios desbordes, en un centro al que no llega por muy poco Alfonso. Álex y Vignal, con
sendos disparos desviados (minutos 23 y 24), volvieron a inquietar. Y en este vibrante
toma y daca se cuelga el conjunto de Víctor su segundo galón de ayer por un penalti
claro de Vignal a Alfonso, que le había robado al borde del área; el francés lo
derriba, el árbitro indica la pena máxima y Fernando, con su habitual maestría, puso el
0-2 cuando se rozaba la media hora. La presión, las salidas a la contra y el relativo
orden defensivo volvían a dar frutos.
Y pudo irse al intermedio el
Betis con un resultado incluso más holgado, ya que dos espectaculares galopadas de
Joaquín, pesadilla de David García, pudieron culminar en tanto si los receptores de sus
pases hubieran tenido más acierto. Y siendo justos, también pudo luego, al borde del
descanso, acortar diferencias el Español con una gran jugada de De la Peña que el
«Calvo» finalizó con vaselina desviada «in extremis» por Prats, muy seguro toda en la
primera mitad, sobre todo al despejar corners.
Tanto había mareado Joaquín a su par que Luis Fernández decidió dejarlo en la caseta
para dar entrada a Tayfun; Vignal tuvo que retrasar su posición, como también lo hizo el
cuadro verdiblanco en conjunto, que se echó atrás tras el paréntesis para nadar menos y
guardar más ropa, como era lógico. También decrecieron notablemente el ritmo y la
intensidad en los marcajes de los «pericos», sorprendentemente aletargados pese a lo que
indicaba el marcador. Morales entró por Álex en busca de mayor empaque en la zona ancha
que el Betis controlaba a la perfección a base de presión. Pero hete aquí que Lembo se
empeña en meter en el partido al equipo contrario cuando peor estaba éste, primero con
una falta absurda en el lateral del área y luego con un penalti, al botarse la falta, por
innecesario agarrón a Lopo que vio Pérez Burrull. Desde los once metros no falló
Tamudo, cuyo tanto sirvió de inyección para los locales mientras el Betis perdonaba en
los metros finales una y otra vez. Las facilidades del vicecolista se ampliaron con la
expulsión, en el 68, de Vignal por entradón con los tacos a la rodilla de Fernando; ni
protestó la roja directa al españolista, como tampoco lo hizo Denilson al ser sustituido
en el 74 por Ismael. Cañas entró un par de minutos después por Alfonso, pasando
Joaquín a la delantera y el roteño a la banda. Con la inspiración del portuense quería
Víctor dar carpetazo a un partido que no llegaba nunca a tener amarrado a pesar de la
debilidad de un enemigo que, además, tenía un hombre menos. Pero los desajustes eran
continuos en un Betis que ni defendía entonces con contundencia ni atacaba con el mínimo
acierto.
La «caraja» de sentirse
superior amenazaba con cargarse el triunfo. Errores en el pase, precipitaciones, despistes
atrás... y el Español, al que se le daban alas, tan timorato como siempre, haciendo
faltas y esperando. Sólo Joaquín parecía capaz de apuntillar, aunque, afortunadamente
para los verdiblancos, no fue necesario el puñal ya que el rival se ahogó, atenazado en
sus propios nervios, en los minutos finales. No fue tan bueno el juego como en los
precedentes, pero el resultado sí viene en esta ocasión a refrendar una racha positiva
que hace que Víctor, quién lo hubiera dicho, comience a sacar un poquito de pecho y que
el equipo se sitúe en la tabla con más holgura.
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