JORNADA 23
1-2:
La fortuna ya tiene el carné del Betis
EDUARDO BARBA
Como el año pasado, un gol de
Joaquín en el descuento dio el triunfo en Santander.
La particular reconquista bética, de terreno -en la
tabla clasificatoria- e ideales, tuvo ayer en Santander un capítulo más, en el que, eso
sí, la fortuna tuvo un papel de protagonista indiscutible. Porque el triunfo cosechado
frente al Racing puede considerarse casi como milagroso por lo que se pudo ver en el
campo. Fue el conjunto cántabro mucho mejor que el Betis en casi todos los aspectos del
juego: velocidad, precisión, profundidad, sentido colectivo, presión... Pero la máxima
de este deporte son los goles, y en el apartado de eficacia anotadora el equipo de
Heliópolis estuvo ciertamente portentoso, sacando auténtico petróleo de sus
aproximaciones a la meta local con dos zurdazos excepcionales. Primero Benjamín, con un
golazo, y justo antes del pitido final Joaquín, como la temporada pasada en El Sardinero,
dieron la tercera victoria seguida al Betis, que se mantiene invicto en 2004 y se mete en
la pelea europea haciendo buena su escalada de esta segunda vuelta.
Contó Víctor Fernández para la ocasión con un
elemento para él imprescindible, al menos según ha dejado ver, siempre entre quejas, a
lo largo de su etapa bética: la continuidad. Porque pudo el técnico repetir alineación,
gesto tantas veces implorado a los dioses y ante los micrófonos. Y no le sirvió para que
el juego de su equipo luciera en absoluto, pese a los tres puntos finales. Mingo no
perdió su sitio en el lateral izquierdo pese al restablecimiento completo de Luis
Fernández, mientras que Ito y Benjamín ocuparon otra vez el eje del equipo, Joaquín y
Denilson los interiores y Fernando con Alfonso la punta del ataque. La mejor continuidad,
no obstante, fue sólo la de los resultados.
Los apuros para los béticos en la primera parte fueron
tremendos. El medio campo nunca funcionó, asfixiado por la buena presión local, y el
tempranero tanto racinguista provocó que los de Lucas Alcaraz pudieran jugar durante ese
primer período a la contra, causando estragos gracias a su tremenda velocidad y el
nerviosismo general de la zaga heliopolitana. Con todo, el gol cántabro (a los cinco
minutos) no llegó en una de las variadas ocasiones claras de que dispusieron sino a causa
de un balón que la defensa bética no logró despejar tras un saque de falta desde la
izquierda del ataque santanderino; el esférico, muerto, cayó a los pies de Matabuena,
cuyo tiro dio en la pierna de Benjamín -que intentaba despejar- y se coló en la meta de
Prats.
El Racing juega a gusto
La rápida ventaja agigantó las virtudes
locales y los contragolpes se sucedieron con enorme peligro, siempre salvados in extremis.
En el minuto 9, un mano a mano de Javi Guerrero con Prats es salvado prodigiosamente por
el mallorquín cuando el punta se escapaba; en el 13 hay que anotar un remate alto del
propio Guerrero; en el 17 una rapidísima galopada de Regueiro, que se escapa por pies de
Varela pero que acaba cruzando demasiado; en el 25 otro remate alto de Guerrero; y tres
minutos después un disparo de Benayoun a las manos de Prats tras eslalom portentoso de
Morán... El dominio montañés era absoluto, principalmente por la precipitación en el
pase de los verdiblancos, incapaces de construir ataques solventes, y por la debilidad en
la pelea de la zona ancha. Pero hete aquí que se vuelve a demostrar aquello del viento a
favor y en una acción aislada llega el empate. Benjamín quiso enmendar el tanto en
propia puerta del inicio y una genial acción del pucelano acaba en gol. Recorta el
centrocampista a Matabuena en el vértice izquierdo del área local y su tiro con la
izquierda, envenenado, se cuela por el palo contrario de la meta de Ricardo, que se
estiró inútilmente. El Racing, con un fútbol ágil, preciso y contundente, había hecho
mucho más, pero perdonó en exceso y se tuvo que marchar al descanso con tablas en el
marcador después de haberse mostrado muy superior a un Betis timorato, sin ideas en
ataque, sin profundidad por las bandas y enormemente tembloroso atrás. Benjamín, con su
grandilocuente estreno goleador de la temporada, pudo mantener la ventilación asistida
del equipo y conseguir que el choque comenzara de nuevo, sin tanta herida, tras el
descanso.
La sensación de que el marcador era puro espejismo no
desapareció después del intermedio, ya que el conjunto santanderino mantuvo su
intensidad en el juego y el acoso al marco de Prats de arranque. Ya en el 51 Morán hizo
trabajar al portero verdiblanco tras revolverse en el área bética y encarar, acción
abortada por el de Capdepera de forma felina. La ofensiva era total por parte de los
hombres de Alcaraz, con lo que Víctor no quiso esperar más para buscar una reacción y
realizó un doble cambio en el 56: Ito y Fernando, ambos inoperantes, dejaron su puesto a
Arzu y Capi, cuyas características propiciaron que el Betis tuviera desde entonces más
tiempo la pelota sin resultados más allá de la mera posesión, eso sí. Mejoraron las
vías de acceso a Alfonso, pero poco más. El Racing, mientras tanto, echaba mano de un
juego más directo, cada vez con más balones en largo y menos actividad de los hombres de
creación. Ahi jugó un papel decisivo Prats, atentísimo en las salidas. En el 71, por
ejemplo, fue providencial su duelo en solitario con Guerrero.
Sale Ismael
Ismael saltó entonces al campo por Denilson,
mejorando con muy poco la actuación del paulista -la historia se repite-, y Jonathan (que
al poco vio la amarilla por dura entrada a Joaquín) hizo lo propio en las filas
racinguistas, dando mayor mordiente al ataque de los norteños, que rozaron de nuevo el
tanto en una contra interceptada milagrosamente entre Juanito y Mingo cuando se cantaba
gol en las gradas. En el último pase ambos contendientes erraban una y otra vez, si bien
la tibieza de los ataques béticos provocaba que la sensación de autoridad santanderina
se agudizara. Frustrado por no poder plasmar la superioridad en el electrónico, Alcaraz
da entrada por Regueiro al delantero sevillano Bodipo. Enfrente ya cada uno hacía la
guerra por su cuenta (disparos lejanos de Benjamín, galopadas de Joaquín o Capi que no
llegaron a ninguna parte), con mucho desconcierto y escaso peligro para Ricardo. Pero el
fútbol tiene estas cosas, y cuando el partido agonizaba, ya dentro del descuento, una
postrera acción bética decantó el encuentro del lado del que ayer menos lo mereció. Un
gran pase de Arzu en profundidad a Joaquín dejó solo al portuense en el área
racinguista; la defensa local pidió orsay, que no existía, y mientras los zagueros
levantaban manos el mundialista verdiblanco se dio la vuelta y definió a la perfección
con un zurdazo impresionante. El año pasado de cabeza, este año con la izquierda... y
hablamos de uno de los mejores extremos derechos del planeta, que, como el «gordito» del
Madrid, apareció nada más que para dar los puntos.
Después del tanto del portuense no dio tiempo más que a
sacar de centro. Así es el azar, ahora de parte heliopolitana de manera descarada, hasta
el punto que parece que se sacó el carné de socio bético. Habrá que esperar que,cuando
no haya tanta suerte, la solidez del juego bético sea mayor. Pero el ascenso continúa.
Ficha técnica
Racing de Santander: Ricardo; Alvarez, Pablo
Casar, Neru, Ayoze; Morán, Matabuena; Afek (Jonatan, m. 69), Benayoun (Diego Mateo, m.
86) , Regueiro (Bodipo, m. 81); y Javi Guerrero.
Betis: Prats; Varela, Juanito, Lembo, Mingo; Joaquín,
Ito (Arzu, m. 57), Benjamín, Denilson (Ismael, m. 72); Fernando (Capi, m. 57) y Alfonso
Árbitro: Arturo Daudén Ibáñez (comité aragonés).
Mostró cartulinas amarillas a Alvarez, Jonatan, Regueiro, al preparador físico Miguel
Angel Campos y al técnico, Lucas Alcaraz por el Racing.
Goles: 1-0, m. 6: Benjamín, en propia puerta. 1-1, m.
33: Benjamín. 1-2, m 94: Joaquín.