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JORNADA 29
2-1:
Juguete en manos de un Niño prodigioso
EDUARDO BARBA
Fernando Torres volvió a lucirse ante el Betis, al
que tumbó con su velocidad, pelea y un gran gol. Penoso encuentro de los de Víctor, muy
frágiles en defensa, faltos de tensión y nulos en ataque
¿UEFA? Hablar de Europa visto el lamentable bagaje
bético de anoche parece una broma pesada, un insulto a la razón y al gusto
futbolístico. Quizás la pregunta debe ser: ¿Es posible jugar peor? O bien esta otra:
¿De verdad puede el Betis aspirar a algo más que la mera permanencia solicitada por su
presidente? Hay que pensárselo, porque la demostración verdiblanca ante el Atlético de
Madrid -rival directo en esa pelea por meterse en competición continental que, visto lo
visto, tiene más de ficticia que otra cosa- debe servir otra vez a Víctor Fernández
para usar el vídeo mañana o pasado y repasar, como tras el choque de Albacete, todo lo
que se ha hecho mal. Y hay para rato, hay para rato...
Baste decir que lo mejor del partido para los de Heliópolis
fue el marcador y la derrota por la mínima, ya que su oponente (que ahora se marcha a
seis puntos, más el del goal-average, siete) hizo méritos y ocasiones como para darse un
buen festín y lograr una goleada de época. Y eso que tampoco hizo el conjunto madrileño
un fútbol de campanillas, sino que se limitó a tirar del manido pero efectivo repertorio
de balones interiores o a las espaldas de la defensa buscando a Fernando Torres para
resolver el encuentro. Confluyeron la incuestionable calidad del Niño, su inspiración de
ayer y la monumental caraja albiverde para que se produjera la inevitable derrota de los
de Víctor, que nunca estuvieron a la altura de las circunstancias, como tantas otras
veces.
Y eso que pudo contar el entrenador aragonés con todo su
arsenal ofensivo -valga el tópico, aunque parezca un chiste- si del mismo descartamos los
lanzamientos de falta de Assunçao, aún ausente. Decidió el técnico que regresara al
once Denilson y que Joaquín se mantuviera en el mismo pese a sus últimas espantás;
colocó en medio de ambos, como de costumbre, a Benjamín, escoltado por Ito y justo por
detrás de la pareja madrileña de delanteros, Tote-Alfonso, la favorita favorita del
entrenador. Pero nada de nada. Ni funcionaron las bandas, ni Benjamín tuvo la pelota o la
movió con criterio, ni hubo conexión con los puntas, ni éstos estuvieron finos -porque
rápidos no lo van a estar nunca-. A la teórica creatividad opuso Gregorio Manzano
también creatividad, aunque menos de la que se esperaba ya que finalmente no se decidió
por otorgar la batuta como único pivote al canterano Gabi. Trabajaron por delante de la
defensa De los Santos, centrado en contener, y el ideólogo ofensivo rojiblanco, el Caño
Ibagaza, que se movió con mayor libertad e hizo de enganche con la pareja de puntas,
Paunovic y Torres, quien festejó anoche su vigésimo cumpleaños comiéndose a un rival
timorato.
La apuesta atacante era clara desde ambos flancos, pero
sólo pudo comprobarse su puesta en práctica en las filas locales, ya que el espectáculo
bético fue auténticamente bochornoso. Dio el conjunto de Heliópolis todo un recital de
fallos en casi todos los ámbitos -hasta se sacaron mal los fueras de banda, que ya es
decir-, pero especialmente en el defensivo. Si lo ofrecido hace quince días en Albacete
parecía insuperable, anoche se elevó el listón de las pifias de un modo inusitado. Con
pases al hueco, y de éstos hubo muchos, el Atlético destrozó a un enemigo que parecía
estar en otro mundo, ausente y torpe como si militara tres categorías por debajo de su
enemigo.
Una llegada tras otra
Aprovechando esos huecos y la lentitud de la defensa albiverde, la lluvia de
ocasiones clarísimas para los colchoneros no cesó, manteniéndose el empate
milagrosamente hasta el descanso. Y desde el primer minuto, en el que Torres ya se había
plantado solo ante Prats, quien desvió a córner. En el 3 fue Paunovic el que remató a
bocajarro tras centro de Aguilera desde la derecha al que no llegó el «9» madrileño,
desviando de nuevo Prats. La incapacidad bética para capear el temporal, que le había
pillado sin abrir el paraguas, resultaba tan llamativa como la enorme precipitación
durante los breves instantes con el balón en los pies. Los centrales no sabían cómo
detener las acometidas y sólo la benevolencia de Torres (vuelve a perdonar en el 22 al
cruzar demasiado cuando encaraba solo) mantenía con vida a los de Víctor. Tan mal
pintaba el asunto que el técnico bético mandó calentar a Rivas nada más recibir Lembo
la amarilla (m. 27, ya antes la había visto Varela). Curiosamente, justo antes del
descanso, y estando contra las cuerdas, el Betis está a punto de marcar en un balón que
roba Ito y conduce luego Alfonso, que dribla y cede a Tote solo ante Aragoneses. El
zurdazo del ex madridista se marcha desviado ante el pasmo general.
La ilusión del empate se desvaneció, como se preveía, al
poco de iniciarse la segunda mitad, ya que mantener el nivel de errores y el 0-0 al mismo
tiempo resultaba onírico. La enésima acometida de Torres sí dio sus frutos y su
espectacular internada por la izquierda de la zaga bética culminó con pase atrás a
Paunovic y gol del balcánico, tanto que ponía algo de lógica numérica a lo que estaba
sucediendo. Víctor da entonces entrada a Capi por Tote, inoperante, y el equipo
verdiblanco se estira muy levemente, no tanto como para que el gol de Joaquín en el 67,
al quedarse solo ante el meta local tras buen pase de Capi, pasara de ser una simple
casualidad y una mayúscula sorpresa que muy pronto, a los treinta segundos, quedó en
sarcástica anécdota al imponer la estrella del partido su ley. Torres peleó un balón
en medio campo como ninguno de los veintidós sobre la hierba, robó el esférico y se fue
como una bala hacia Prats. Los zagueros béticos sólo pudieron hacerle el pasillo de
campeón con una levísima presión y mirar cómo hacía la pared con Ibagaza y se
marchaba de todos cuanto le salían al paso hasta plantarse en área bética y definir
perfectamente. Luego, lo de siempre: baile de cambios, Ismael que entra por Denilson,
prisas, imprecisiones... y derrota cantada, aunque un tiro al larguero de Juanito asustó
al personal. Muchos resoplan aliviados por los puntos logrados en enero y febrero, porque
sin ellos, y analizando el juego que despliega este Betis, el batacazo estaría cantado.
Si lo de anoche iba a marcar una tendencia, menos mal que ya se han logrado 38 puntos.
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