JORNADA 3
Práctico, que no es lo mismo que
plástico
EDUARDO BARBA
Los
béticos, ayer fríos y conservadores co el marcador a favor, lograron su primer triunfo.
Assunçao, de potente falta que cavallero se comió, y Fernando, de penalti, hicieron los
goles
SEVILLA. Esta vez sí. Esta vez sí supo el Betis enfriar un partido para
mantener el marcador favorable. La lección parece aprendida por lo visto ayer en
Balaídos, donde el conjunto de Víctor Fernández venció a contraestilo, ya que durante
buena parte del choque se olvidó del ataque en tromba y sin cabeza, del tiralíneas y el
toque desesperante y sin sentido, de la llegada por banda dejando desguarnecida la
retaguardia, del talento, de la individualidad e incluso del buen fútbol. Porque, a qué
engañarse, no va a recordarse el choque precisamente por el estilismo y la plasticidad. Y
es lo de menos, porque lo que permanecerá en la memoria es el 0-2 del electrónico al
acabar la contienda en un estadio de Champions en el que, además, no se ganaba desde el
año 96.
Dirán algunos que el Celta
estuvo desdibujado, timorato, romo y frágil en muchas acciones, y pocos van a llevarles
la contraria. Pero cuando se ha hablado toda la semana de los caminos que llevan a la
gloria del resultado positivo se le han estado lanzado algunas piedrecillas al Betis, a su
entrenador y a sus jugadores por no saber vencer con su estilo atrevido y vistoso, así es
que toca callarse y no justificar mucho el resultado final con el mal juego gallego, como
no se tuvo que justificar el empate ante el Español exclusivamente en el azar y el
catenaccio clementino.
Podía preverse este Betis más
conservador y pragmático, desde luego. Dispuso el técnico bético de un once con un
parche significativo, el de la zona derecha del ataque, donde al no poder actuar por
sanción el gran argumento ofensivo del equipo, Joaquín, entró Ismael, notándose falta
de profundidad por ese carril. En el sitio de Capi se colocó al goleador de la campaña
pasada, Fernando, que actuó de enganche con Palermo. Pero la línea de creación no
estaba para tantas florituras como otras veces y desde el comienzo se vio que las llegadas
iban a aparecer con cuentagotas. Mucho tuvo que ver en esa ausencia de ocasiones,
especialmente en la primera parte, la exhaustiva labor de presión que ejercieron todas
las líneas, que lograron asfixiar a los locales durante buena parte de esa mitad inicial.
El susto de arranque para el cuadro de Lotina por un flojo cabezazo de Fernando a las
manos de Cavallero (m. 3) resultó un espejismo a tenor del tedio posterior. El equilibrio
era total, las bandas estaban taponadas por los dos rivales y la maraña de la zona
central no permitía hilvanar juego por uno y otro lado.
Inquieta Gustavo López
Sólo la aparición de Gustavo
López por el costado diestro del ataque gallego movió el cotarro. En un par de acciones
puso en evidencia a la zaga verdiblanca y de sus botas surgió el único peligro celeste
del primer período, solventado una vez por Contreras (centro envenenado en el 16 que tuvo
que desviar el meta bético a córner) y otra por Lembo (que cortó milagrosamente en el
33 un disparo seco del argentino tras haber dejado éste sin cintura a Luis Fernández).
Se creció levemente con las acciones del zurdo el Celta, y fue entonces cuando llegó el
tanto de un Betis que se había limitado hasta entonces a defenderse con orden, a apagar
fuegos sin encontrar soluciones ofensivas. En una falta al borde del área (m. 36),
Assunçao da nuevas muestras de su peligro en esta faceta marcándose un disparo
potentísimo; pero como el partido estaba para menos lucimientos, ni el misil entró esta
vez por el hecho de ir colocado, sino que se lo tragó el arquero local cuando impactaba
por el centro de la portería.
El electrónico favorable, y ahí
radica el quid del despegue verdiblanco, no fue en esta ocasión sinónimo de nerviosera y
caos, sino que los albiverdes supieron nadar y guardar mucha, mucha ropa. Con su eficaz
presión y su defensa adelantada, aburría el Betis a su enemigo tanto en el final de la
primera parte como en el tramo inicial de la segunda. Viendo los problemas en ataque de su
equipo, Lotina introdujo en el campo a Mostovoi -extrañaba su presencia en el banquillo-,
reaccionando Víctor al dar entrada a Ito por un desaparecido Palermo para dar empaque al
centro del campo. Alfonso saltó al campo después por el agotado Denilson, con lo que
Ismael se va a la izquierda y Fernando a la punta, donde asustó con varios remates en
contras bien montadas por los béticos, que retrasaron sus líneas por el empuje celtiña
y estuvieron a punto de perder su ventaja en varios despistes atrás.
Pero los ataques de los vigueses,
que parecían pensar ya en la cita europea de la semana que viene, tenían poca
consistencia. El ritmo había bajado ya mucho y los verdiblancos, expeditivos atrás y
fríos con la pelota en los pies, lograron dar la puntilla en los minutos finales gracias
a una gran jugada de Ismael, que desbordó por la izquierda, llegó a la línea de fondo y
cayó derribado claramente por Luccin. El penalti lo lanzó con maestría Fernando, que
engañó al portero local y redondeó el marcador para un Betis que se olvidó del estilo
para buscar los puntos.
Ficha técnica
Real Betis: Contreras, Varela, Juanito (Rivas m. 68),
Lembo, Luis Fernández, Arzu, Assuncao, Ismael, Fernando, Denilson (Alfonso m. 65) y
Palermo (Ito m. 59).:
R.C. Celta:
Cavallero, Velasco, Cáceres, Berizzo, Sylvinho, Luccin, José Ignacio (Mostovoi m. 54),
Jesuli, Edu (Vagner m. 83), G. López (Jandro m. 68) y Milosevic.
Goles 0-1, m. 36:
Assuncao, de falta directa. 0-2, m. 85: Fernando, de penalti.
Árbitro: Esquinas Torres (C. Madrileño). Mostró
tarjeta amarilla a Contreras por pérdida de tiempo.