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JORNADA 37

1-0: Partido tipo para echar el telón en La Palmera

EDUARDO BARBA

Otro cañonazo de Marcos Assunçao da el triunfo a un Betis abúlico frente a un Valladolid con pie y medio en Segunda

SEVILLA. Arrancaba el mes de septiembre de 2002 y Víctor Fernández hacía su puesta de largo liguera en Heliópolis tras haber tumbado su Betis una semana antes a todo un Deportivo por 2-4 en Riazor, mostrando, además, un fútbol de ensueño. Anoche, dos campañas completas después, el panorama era radicalmente opuesto al de entonces y el maño se despedía de la afición verdiblanca rendido a la evidencia de su propio fracaso y rodeado de un ambiente hostil hacia el equipo que ha dirigido con muchos más errores que aciertos. Suya es buena parte de la culpa por no haber sabido manejar al grupo con el que ha trabajado, unos futbolistas que han dejado ver claramente en el campo -y la jornada de ayer no es una excepción- que la necesaria jerarquía del entrenador ha desaparecido del orden del día desde hace ya bastantes semanas. Y en este punto deben saltar las críticas también a unos jugadores que, como ocurrió frente al decrépito Valladolid, guardaron su profesionalidad en el armario en cuanto se quitaron de encima la soga de los puestos de descenso y luego se han limitado a cumplir el expediente sin apretar lo más mínimo y con poco disimulo para que el ciclo de un técnico al que no tragan tenga que finalizar por bemoles.

Así será. Pero, una vez festejen la marcha del aragonés, los componentes del plantel verdiblanco tendrían que pararse a reflexionar sobre su punto de destino, porque el rendimiento mostrado a lo largo de la campaña en curso por la amplia mayoría da para pensar largo rato. El estancamiento de buena parte de los jugadores es palpable y las excusas de los peloteros -incluida la que Víctor y su escasa mano izquierda han puesto en bandeja- ya no convencen a casi nadie. Vasta labor le queda al que llegue al banquillo con la reconducción de unas mentes endebles y viciadas entre tanta mediocridad y falta de ambición personal, porque resulta difícil creer que se trate simplemente de un problema de falta de calidad. Evidentemente, hay pocos zidanes bajo los dominios de Lopera, pero la fragilidad moral y el escaso carácter de un grupo caprichoso y soberbio en cuanto no recibe ramos de flores parecen las cuestiones fundamentales que explican la triste situación del Betis y que deben solventarse cuanto antes. Ni siquiera para despedirse de su hinchada son capaces los jugadores verdiblancos de pisar el acelerador y echar mano del orgullo. Ni siquiera ante un enemigo moribundo.

La solución de casi siempre

El telón de la temporada bajó en Heliópolis con la misma imagen de desidia en el equipo que se ha transmitido otras tantas veces. El juego fue tan gris y el talante tan penoso como casi siempre, y para que no faltara nada se volvió a demostrar que la cosa está tan cortita que debe ser un jugador como Assunçao, que se mueve a ritmo de bolero, quien resuelva el atasco con un método rústico como el cañonazo lejano pero efectivo cuando se ejecuta con su maestría. Esta vez no fue de falta sino al caerle un mal despeje de la zaga pucelana, pero su tanto cuando faltaba un cuarto de hora para terminar volvió a dar tres puntos que sirven para acabar en casa ganando y, que nadie lo olvide, para mantener viva al menos durante unas horas más la liga particular con el otro equipo de la ciudad.

Hasta el gol del paulista, la grada había tenido poco que llevarse a la boca de su equipo. Más bien de ambos contendientes, porque a las torpezas béticas sólo opuso el Valladolid pifias, aunque algo más de garra y motivación -sobre todo en la primera mitad- a causa de su agónica situación. Esa mayor intensidad permitió a los visitantes gozar de algunas oportunidades en la primera parte fruto de las internadas por su costado del coriano Sales, casi el único argumento ofensivo de los albivioletas. Contreras, que regresaba, o Lembo con algún corte providencial mantuvieron el 0-0, que también pudo romper Juanito al borde del descanso al quedarse solo ante Bizzarri tras varios rebotes y golpear con la izquierda en el área pequeña «al muñeco» cuando parecía más fácil marcar.


Se fue desinflando en conjunto castellano conforme pasaban los minutos y eso lo aprovechó el Betis durante la segunda parte para acercarse un poco más al marco contrario. Joaquín lo intentó con varias internadas marca de la casa y el Valladolid respondió con un par de acciones bien ejecutadas que salvó con agilidad Contreras (destacable su paradón del minuto 69). Víctor quiso entonces colocar alguna banderilla en su adiós y sacó del campo a Denilson y Arzu poco antes del golazo de Assunçao, cuya folha seca con el balón en movimiento superó por arriba al arquero rival. Después, intentos baldíos de un enemigo atenazado por los nervios y una sustitución, la de Varela por Cañas, que sirvió para que el roteño se llevase la ovación del estadio por su más que probable marcha. Otro trocito de casta que se va. Peligro.

Ficha técnica

Real Betis: Contreras, Cañas, Juanito, Lembo, Rivas; Arzu (Assuncao, m. 55), Benjamín; Joaquín, Fernando, Denilson (Ismael, m.55) y Dani.

Real Valladolid: Bizarri, Torres Gómez, Jonathan, Julio César; Marcos; Caminero (Figueredo, m. 46), Zapata, F.Sales, Óscar, Óscar Sánchez (Xavi Moré, m.60) y Losada.

Árbitro: Moreno Delgado (C. Catalán). Mostró tarjeta amarilla a Marcos, Caminero y Fernando.

Gol: 1-0, m. 74: Assunçao.


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