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JORNADA 38

2-3: Sombra aquí, sombra allá, maquíllate

GERARDO TORRES

MÁLAGA. Adiós a la temporada 2003-2004 y adiós a Víctor Fernández. Acabó para el entrenador maño el suplicio en el que se convirtió el tramo final y seguro que ya estará respirando tranquilo, pues a partir de hoy está legitimado verdaderamente para pensar en lo que va a hacer con su futuro, del que siempre ha dicho que era el único dueño. Y con razón, pues no va a seguir en Heliópolis porque él no quiere, aunque habría que añadir que su decisión tampoco le ha molestado a nadie. El caso es que Víctor se permitió el lujo de cerrar esta etapa, en La Rosaleda y ante Juande Ramos, dándose el gusto de dejar otra vez en el banquillo a Denilson, jugador con el que ha mantenido unas «discrepancias» notorias. Bueno, a juzgar por las declaraciones de otros muchos futbolistas, parece que las diferencias las ha tenido con el grupo al completo, pero no se puede negar que la difícil relación con Denilson ha resultado especialmente evidente. El brasileño, pues, no tuvo la oportunidad de bromear con algún amigo sobre su relevo en el minuto 10 de la segunda parte, como hizo en Villarreal, mas era tan irrelevante este último partido que cabe preguntarse si a alguien le importaba que jugara o no. Y qué más da.

Es verdad que para el observador el partido era intrascendente, pero los jugadores del Málaga sí que se jugaban algo importante. Verán: en el equipo blanquiazul no hay primas por llegar a los 43 puntos. Ni un euro. En el club malaguista son algo más exigentes que en otros sitios y hay que quedar entre los diez primeros para cobrar un incentivo. Y estos profesionales tenían que ganarse ayer ese premio extraordinario para la temporada, unos 300.000 euros a repartir entre todos y de ahí para arriba, según la posición en la que finalmente se clasificaran. Así que Juande planteó el encuentro con la seriedad que le caracteriza, llamó a los suyos a una concentración habitual y sacó un equipo competitivo y ofensivo a pesar de las ausencias de Romero o Diego Alonso. Planteó un 3-2-3-2, con Josemi, Litos y Fernando Sanz atrás; Leko y Miguel Ángel como pivotes; Gerardo, Insúa y Duda en la mediapunta; y Canabal y Salva arriba. El Betis jugó con lo puesto, la alineación anunciada con esa salvedad de Ismael en el lugar del «linchado» Denilson, que por cierto acompañó en el banquillo a otro damnificado por las declaraciones, el capitán Ito.

Más intensidad blanquiazul

Con todo, que los jugadores locales iban a emplearse con más intensidad que los visitantes se vio desde el primer minuto, ya que apenas empezó a rodar el balón ya tuvo Contreras que detener un disparo de Miguel Ángel desde la frontal. La inmediata respuesta de Ismael, con una volea que se fue por encima de la portería malaguista, no fue indicativo de nada, ya que los blanquiazules volvieron a la carga y Salva y Canabal tuvieron dos ocasiones consecutivas.

A partir de ahí se hizo con el control del juego el Málaga, tocando en el centro del campo y desbordando a la eventual defensa bética con desmarques y paredes. Tuvo suerte el Betis en estos minutos porque los rematadores no estuvieron acertados, y además porque hubo un momento de confusión en el conjunto local tras la temprana lesión de Josemi, que tuvo que dejar su sitio en el campo a Manu y esto obligó a Juande a cambiar su esquema, ya que retrasó a Gerardo y a Duda, ordenó a Insúa que se escorara a la izquierda y le pidió a Canabal que bajara. El juego se ralentizó y cuando menos se podía esperar, llegó la gran ocasión para el Málaga. Arzu derribó a Canabal dentro del área y Salva se colocaba en el punto de penalti para fusilar a Contreras. El portero bético rechazó el lanzamiento del ariete ex sevillista, pero el balón fue a parar de nuevo a los pies de éste y a la segunda fue la vencida.

En este momento se desató la enésima locura en el Betis. Después de dos años en el equipo, en el último partido de esta temporada, Víctor le ordenó a Arzu y Rivas que intercambiaran sus posiciones. El primero tenía que ir al lateral izquierdo y el segundo se incrustaba en el eje de la zaga. Arzu hacía aspavientos al banquillo, como si no entendiera nada, pero Víctor confirmaba sus instrucciones. El Málaga se creció y sus ataques se hicieron cada vez más rápidos, de modo que en tres toques llegaba desde su defensa al área rival, casi siempre por la banda de Varela. El público disfrutaba, el Betis volvía a quedar en evidencia y sólo en un disparo cruzado de Rivas y en una internada de Joaquín, con mal pase, alarmó un poco a la hinchada local. Tal era la cosa, y se veía venir, que a falta de segundos para el descanso, una nueva jugada de Duda terminó con un pase excelente al segundo palo y un cabezazo certero de Canabal ante el que nada pudo hacer el portero verdiblanco.


En el descanso se hablaba en las gradas de La Rosaleda de levantar el 3-0 que el Betis le endosó al Málaga en el último partido de la primera vuelta, en el que Víctor salvó el puesto con una reacción del equipo que se prolongó durante un mes y medio... y menos mal. Sin embargo, tras la reanudación se produjo la inesperada reacción bética, que comenzó con una falta de Assunçao que se fue arriba y a una acción de eslalon de Varela que culminó con un fuerte chut que desvió Arnau. Luego tuvo Dani un mano a mano con el portero y disparó al cuerpo de éste, pero al momento enmendó la plana el trianero al rematar a puerta vacía un pase de Joaquín, que hizo una de esas jugadas «made in El Puerto».

El Betis se metió en el partido, empezó a tocar en mediocampo y a cerrar mejor los espacios. Poco a poco empezó a coger las riendas y en el minuto 70 refrendó todo eso con el tanto de cabeza del flamante internacional Juanito, tras una falta sacada por Benjamín. Se congeló la grada que soñaba con ganarle el «golaverage», y la sorpresa de los aficionados se trasladó al campo, pues el conjunto local quedó noqueado. Le costó al Málaga cogerle de nuevo el pulso al choque. Volvió a contragolpear, y en una de esas acciones llegó la lesión de Contreras, que se fue ovacionado. Entró por él Relaño, que tuvo sus primeros minutos en Primera y en ellos recibió un susto de Canabal en un mano a mano con disparo alto. Pero cuando el partido moría, Dani hizo el gol de la victoria rematando un buen pase de Denilson. Desazón en el Málaga por la prima que se iba y alegría relativa en el Betis por la dignidad del cierre. Como cantaba Mecano, sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate...


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