El partido demandó del Betis mucha más paciencia que el
del Español. Las ocasiones no se sucedieron en cascada, como aquel día, y sí como
consecuencia de acciones aisladas que el equipo no supo aprovechar. Tenía enfrente un
adversario con la defensa y el centro del campo muy juntos, con una presión constante
sobre el inicio de jugada de los verdiblancos y con las bandas prácticamente tapiadas
para Joaquín y Denilson. Desesperante orden el de un Racing que jamás dudaba a la hora
de parar en falta -siempre en zonas donde Assunçao no tuviera la tentación de colocar el
balón para pegarle directamente a puerta- el juego de los locales.
El Betis trató de imponer su juego rápido y de toque en
los primeros minutos de partido, en los que Joaquín puso sus dos únicos centros en
condiciones de todo el encuentro. Todo pudo haber tenido un desarrollo bien distinto si el
portero visitante, Ricardo, no llega a parar un gran cabezazo abajo de Lembo, o si Palermo
acierta a rematar a puerta un centro peligrosísimo pero excesivamente fuerte de Denilson.
Fueron acciones aisladas de un juego bético que careció de continuidad y que fue
progresivamente engullido por la consistencia del bloque racinguista, más cómodo cuanto
más espeso se volvía el partido. Mientras Joaquín se iba ausentando del choque y
Denilson buscaba inútilmente las diagonales ante la imposibilidad de llegar al fondo por
su banda, el Racing cerraba espacios de forma tan efectiva que sólo desde lejos -en un
gran disparo de Fernando que mandó a córner Ricardo- pudo acercarse de nuevo el Betis al
gol. El dominio del balón correspondía claramente a los de Víctor Fernández; el
control de la situación, cada vez menos.
Durante el descanso aún se hablaba con cierta propiedad
de un Racing eminentemente defensivo, pero la segunda parte iba a deparar al Betis un
enemigo decidido a sumar tres puntos en Heliópolis. Así, se vio un juego más fluido,
con mayor ritmo y ocasiones de gol por parte y parte. Los verdiblancos se vieron
sorprendidos por la salida en ataque de un Racing con las ideas igual de claras pero ahora
mucho más ambiciosas. Regueiro estrelló un trallazo en la escuadra y Lembo salvó
apuradamente ante Javi Guerrero -el jugador de más calidad del Racing- una buena ocasión
en jugada de Morán por la banda. Ni Varela ni Luis Fernández tapaban con acierto los
costados y de eso empezaban a aprovecharse Morán y Regueiro.
En el intercambio de golpes, Palermo y Ricardo
protagonizaron la jugada más brillante del partido. El argentino remató de chilena un
balón que previamente había controlado con el pecho y el portero cedido por el
Manchester voló hacia el palo para desviar a córner.
Víctor metió más ritmo al juego del Betis dando
entrada a Capi e Ismael por Fernando y Denilson. Se entró en una fase de fútbol más
acelerado, con trazas de jugarse el descuento con media hora todavía por delante. Apretó
más el Betis, pero las grandes ocasiones de gol ya sólo las puso el Racing. Mientras los
verdiblancos acumulaban posesión de balón y saques de esquina, Puentes Leira anulaba un
gol a Regueiro por un fuera de juego más que dudoso y Contreras salvaba a su equipo con
una salida fuera del área ante Benayoun.
El empate hizo justicia a los dos. Al que llevó la
iniciativa pese a quedarle algo grande el cartel de favorito y al que, siendo inferior,
tuvo las ideas más claras.
Ficha técnica
Real Betis: Contreras; Varela, Rivas,
Lembo, Luis Fernández; Joaquín, Arzu (Ito, m.75), Assuncao, Denilson (Ismael, m.57);
Fernando (Capi, m.57) y Martín Palermo.
Rácing de Santander: Ricardo; Coromina,
Moratón, Juanma, Neru; Natfi, Diego Mateo (Matabuena, m.93); Morán (Pablo Lago, m.80),
Benayoun, Regueiro; y Javi Guerrero (Bodipo, m.83).
Árbitro: Puentes Leira (Comité
gallego). Amonestó a los visitantes Coromina (m.22), Juanma (m.36), Neru (m.50) y Diego
Mateo (m.83) y al local Martín Palermo (m.76).
Incidencias: Partido disputado en el
estadio Manuel Ruiz de Lopera ante unos 35.000 espectadores. Terreno de juego en buenas
condiciones.