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JORNADA 5

Los béticos resolvieron en Zaragoza con un soberbio tanto de falta de Assunçao

EDUARDO BARBA

Otro golazo de falta de Assunçao le dio el triunfo al Betis en Zaragoza, donde los de Víctor se sintieron más cómodos jugando a la contra.

ZARAGOZA. El segundo triunfo liguero del Betis, ayer en Zaragoza, puso de relieve que el equipo de Víctor Fernández, por mucho que él mismo hable de posesión e iniciativa, se mueve mejor con menores responsabilidades atacantes, esto es, más metido atrás que en casa y saliendo a la contra con velocidad aprovechando la tremenda calidad de sus hombres de ataque. Así se venció en Vigo y así llegó la victoria en La Romareda, donde hubo ocasiones de sobra para llevarse los tres puntos. Pero tuvo que ser Assunçao, con otro de sus lanzamientos de falta, quien arreglara un choque en el que el conjunto albiverde no solventó algunas de sus carencias pese a hacerse acreedor del triunfo por ambición -sobre todo en la segunda parte- y menor número de errores. Las penas, como se sabe, son menos con pan, pero no se puede estar moviéndose en el filo de la navaja continuamente si se quiere aspirar a algo relativamente grande.

De hecho, sonaba en la víspera a auténtica incógnita referirse al posible rendimiento de un conjunto bético que había dado buena imagen en sus complicados desplazamientos pero que falló sin paliativos en sus citas caseras frente a enemigos más débiles, sumando por ello tan sólo una victoria. Tocaba jugar fuera, ante un recién ascendido y, encima, con el equipo de gala, al no producirse baja significativa por lesión o sanción. Tocaba vencer, claro. Como se barruntaba, Joaquín no tuvo problemas para jugar de inicio en su carril una vez olvidada la amigdalitis, como tampoco los tuvo Juanito para regresar a su sitio en el centro de la defensa al lado de Lembo -encargado de secar al ariete local, Villa-. Arzu y Assunçao mantuvieron el hueco por delante de la zaga, mientras que Capi no logró arrebatarle la mediapunta a Fernando, titular por detrás de Palermo. Con la salvedad de la posición de enganche con el delantero, donde la alternativa es múltiple, el equipo ideal de Víctor.

La primera parte -y esto tuvo continuidad en la reanudación- tuvo más ocasiones que buen fútbol, poco hilvanado por ambas partes. Dentro de ese relativo caos y del dominio de las defensas -que supieron poner buenos escudos a las mejores armas enemigas, las bandas-, fueron del Zaragoza los primeros veinte minutos de partido, en los que bien pudo adelantarse en el electrónico gracias a varias contras muy peligrosas fruto, en buena parte, de la frivolidad de Denilson, que perdió balones comprometidos en la medular por no ser precisamente práctico. A los ocho minutos, una galopada de Milito, que atravesó las tupidas redes verdiblancas con el balón en los pies, estuvo a punto de acabar en gol de no ser por el providencial corte de Juanito cuando el argentino iba a golpear ante Contreras. Eran los centrales béticos, en esos instantes, los que sacaban de todos los apuros.

Empieza a atacar el Betis

La incapacidad ofensiva de los de Víctor, no obstante, dejó de ser tal en cuanto se logró asustar mínimamente, pese a lo inconstante del fútbol creativo. Al poco de la primera buena acción ofensiva -paredes por el centro de la zaga enemiga que dejaron solo a Denilson-, que anuló Losantos por fuera de juego, Arzu sí inquietó de verdad con un zambombazo cruzado con la diestra a pase de Denilson que lamió el palo maño. Y de nuevo el centrocampista nazareno, un minuto después, amedrenta a los locales con un testarazo al botarse un saque de esquina que detiene Lainez. La oportunidad más palmaria para los albiverdes, con todo, llegó en el 36, con otro cabezazo a la salida de un córner; esta vez fue Juanito el que conectó el remate y Ponzio el que salvó a los aragoneses al despejar en la misma raya. Sin un juego de relumbrón y con sólo varias acciones aisladas, el Betis pudo marcharse con ventaja a la caseta, aspecto éste que no debe ocultar las importantes carencias del equipo en esa primera parte, como la escasez de llegada de los extremos o la poca presencia en el juego de ataque de Fernando y Assunçao, casi inéditos. Cuando los más destacados son los centrales...

Prueba de esa inoperancia ofensiva bética es el hecho de que Víctor decidiera sacar del campo a Denilson, lento y nulo con la pelota, para que jugase en su sitio Ismael, que se mostró muy activo nada más entrar en el campo. Suyo fue un buen pase diagonal al área a Fernando -al fin aparece- que el malagueño remató de volea con la izquierda a las manos del meta maño. Como en la primera mitad, el equipo de Paco Flores empujó mucho en el arranque y volvieron a ser Lembo y Juanito los que, con el apoyo del portero, sacaran las castañas del fuego ante la pasmosa facilidad con la que se aproximaban a la portería los atacantes blanquillos. Víctor mueve de nuevo ficha buscando soluciones y da entrada a Capi por el aislado Palermo, pasando Fernando a la punta de lanza. Con el camero e Ismael en el césped, el Betis llevó más la iniciativa y creó más peligro, sobre todo por la aparición de Joaquín, que gozó de una buena ocasión gracias a una gran internada que culminó con disparo algo alto. A la hora de juego, la grada pidió penalti por una carga absolutamente legal de Ismael a Rebosio cuando el lateral encaraba la puerta de Contreras. Clara sí fue la falta del minuto 64 por parte local, al agarrar y derribar Toledo a Fernando casi en la línea de área, acción por la que los béticos exigieron pena máxima y que no fue ni señalada por el árbitro.

A esas alturas era ya evidente la mejoría de los de Heliópolis de cara al marco contrario, aunque no se acababa de rematar la faena. Ya metidos en el tramo final, la sensación de que los de Víctor podían llevarse el partido era más que palpable, por la contundencia atrás y las reformas arriba. Cuartero entra en el Zaragoza para reforzar la retaguardia local, con el consiguiente enfado de la grada, que abroncó por ello a su técnico al ver cómo su equipo se encerraba cada vez más. Por compensar un poco, Drulic entra por Ponzio, pero el choque tenía ya un dueño claro. ¿La mejor manera de demostrarlo? Pues una de las más habituales, con un golazo en el minuto 81 de libre directo de Marcos Assunçao desde la derecha del ataque y a muchos metros de la portería. Como siempre, magistral el brasileño, que convirtió el marcador en justo cuando quedaba ya poco tiempo.

Con el 0-1, Ito salta al campo en lugar de Fernando para dar empaque al sistema defensivo y guardar toda la ropa una vez se nadó lo justo. Pudo empatar Savio justo antes del final, pero su disparo cruzado ya dentro del área salió desviado. Ese susto, no obstante, dejaba abierta la cuestión sobre lo estrecho que es el espacio entre el éxito y el fracaso. Ayer tocó cara, pero tener tan cerca la cruz no es propio del que debe imponer su superioridad de la manera en que había que hacerlo. Assunçao puso la lógica... de los resultados.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Lainez; Rebosio (Cuartero, m. 71), Alvaro, Milito, Toledo; Soriano, Ponzio (Drulic, m. 74), Galletti (Corona, m. 65), Cani, Savio; y Villa.

Real Betis: Contreras; Varela, Juanito, Lembo, Luis Fernández; Assunçao, Arzu, Joaquín, Fernando (Ito, m. 84), Denilson (Ismael, m. 46); y Palermo (Capi, m. 56).

Árbitro: Losantos Omar. Amonestó con tarjeta amarilla al los locales Soriano y Milito y al visitante Lembo.

Gol: 0-1. m. 81. Assunçao, de falta directa.



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