SEVILLA. En una tarde gris, fría y lluviosa, el Betis logró, al fin, la primera
victoria de la temporada en el estadio Manuel Ruiz de Lopera, aunque curiosamente lo hizo
el día que peor jugó. Habrá quien opine que el triunfo fue posible en esta ocasión por
la baja entidad del adversario, pero el Albacete que está recién llegado a la
categoría, no fue mucho ayer mucho peor que otros conjuntos que pasaron ya por
Heliópolis -el Español o el Racing, por decir las cosas con claridad- y que sí que se
llevaron un botín que le fue esquivo al cuadro manchego. El Betis ha jugado contra
equipos diferentes y la verdad es que no ha hecho partidos desiguales, que hay que darle
la razón a Víctor Fernández cuando dice que de momento ningún rival ha sido superior a
su escuadra. Pero habría que añadir a todo lo anterior que tampoco ha dado la sensación
de ser mejor durante noventa minutos que cualquiera de los equipos que hasta la fecha se
le han puesto enfrente, y cuando esto ocurre, lo normal es que la balanza se desequlibre
sólo por acciones concretas.
Ya ha afirmado en más de una ocasión el propio Víctor que no piensa en el adversario
que le toca en suerte y que sólo se preocupa de que su Betis ofrezca lo mejor de sí
mismo en cada choque. No es cierto, porque el aragonés estudia a los rivales, y mal
profesional sería si no lo hiciera por razones obvias. Pero al final, cuando llega la
hora de jugar, da la sensación de que, efectivamente, al Betis le da igual que el que
esté delante sea el Albacete o el Real Madrid, porque siempre trata de hacer las cosas de
la misma forma y en muy pocas ocasiones se han apreciado variaciones en su sistema o en su
manera de encarar un encuentro. Puede ser el camino para asentar una identidad propia,
para crear un estilo definido, pero el componente de la improvisación tiene mucho peso en
el fútbol del cuadro verdiblanco, y lo mismo le suma que le resta. De ahí que, en
último término, sean los detalles los que decidan los partidos. Y esto es muy
arriesgado.
Falta contundencia
Después de ver el encuentro de ayer se puede decir que el Betis es mejor que
el Albacete, pero el conjunto blanquiverde terminó pidiendo la hora, preso de la psicosis
que le han dejado los duelos anteriores, y demostró esa superioridad sin contundencia y
sin continuidad. De hecho, los béticos solucionaron la papeleta en apenas siete minutos,
justo en el ecuador del choque. Antes y después de esta fase, sufrimiento, mucho
sufrimiento, sobre todo por errores propios.
En esta ocasión, sopresa, Víctor sí introdujo una variación en once, aunque
temeraria. Colocó a Capi junto a Assunçao y a Fernando en la mediapunta, aunque el
camero y el malagueño tenían que permutar sus posiciones. Quizá con esto quería
compensar el maño la pérdida en ataque que suponía el relevo forzoso en los laterales,
donde Tais y Mingo sustituían a Varela y Luis Fernández, respectivamente, pero el vacío
defensivo en el centro del campo fue evidente y tuvo suerte Víctor de que el Alba no lo
aprovechara.
Además, como sucedió muchas veces el año pasado, al Betis le faltó intensidad en el
arranque del choque, de modo que el balón fue para los visitantes, que obligaron a los
béticos a correr mucho. No obstante, cuando el Betis conectó con su gente de arriba, el
peligro se mascó en las inmediaciones de Roa, aunque antes tenía que superar el centro
del campo, donde Viaud y Parri mandaban ante un Assunçao apagado que necesitaba la ayuda
que jamás le podrán dar jugadores de las características ofensivas de Capi y Fernando.
En el minuto cuatro, el portero argentino hizo un paradón tras un cabezazo a bocajarro de
Fernando, que aprovechó un pase de Joaquín. El árbitro, sin embargo, pitó fuera de
juego. Fue una jugada aislada, un fogonazo. En el once marcó Mikel, suelto en el área,
cabeceando un balón de Montiel.
Aparecen las individualidades
Las estrellas del Betis se pusieron entonces las pilas, pero el fútbol
combinativo del bloque no se vio por ninguna parte. Roa paró un remate de Fernando -buen
pase de Assunçao- y luego blocó un fuerte disparo de Denilson. El técnico del Albacete
había tenido que sacar del campo a su pieza más valiosa, el central Pablo, y jugaba con
un tándem en defensa inédito e inexperto, formado por Viaud y Buades. En el 23, Tote no
llegó a conectar con la cabeza un pase de la muerte de Joaquín, cada vez más activo, y
hasta el minuto 42, nada más. Ahí estuvo a punto de marcar en propia meta Viaud en una
internada del portuense. A la salida del córner, Tote aprovechó el toque de un
compañero y empató. Al instante, contragolpe bético ante un Albacete nervioso. Joaquín
adelantó el balón sobre Tote, éste entró en el área y se fue al suelo al sentir la
caída de su perseguidor, un desafortunado Paco Peña que se resbaló él solito. El
penalti lo ejecutó Fernando y el Betis se fue al descanso con el marcador a favor gracias
a un golpe de suerte.
Nada más comenzar la segunda parte, Contreras atajó un disparo flojo de Parri, jugó
con Joaquín y éste, tras hacer un regate precioso en la banda, sirvió en profundidad a
Capi, que batió a Roa en su salida. En un pispás el partido estaba resuelto... o no.
Porque nadie se fiaba.
El Albacete se lanzó al ataque, pero incordió poco a la defensa bética. No exhibió
recursos y dejó espacios que los verdiblancos no supieron aprovechar. Sólo lucía
Joaquín, que a pase de Denilson cabeceó a las manos de Roa justo antes de que Parri, que
ante Lembo fabricó una falta al borde del área, marcara el 3-2 de forma espectacular.
Faltaban 25 minutos y cada vez tenía el Betis más facilidades para contragolpear,
pero sólo llegaron un cabezao fuera de Benjamín y un mano a mano de Joaquín con Roa,
tras un pase excelente de Capi, que el mundialista no fue capaz de resolver.
Llegó el final y el suspiro de la grada, que abrazó el minuto 94 liberándose de una
gran congoja. Ganó el Betis, pero sin brillantez y, lo que es peor, sin juego colectivo y
sin empaque. Este equipo tiene potencial para ser más consistente y evitarse sufrimientos
como el de ayer, que aunque hoy sea quinto y sólo haya perdido un partido, las
sensaciones que transmite son dispares.
Ficha técnica
Real Betis: Contreras; Tais, Juanito, Lembo, Mingo (Rivas, m.72); Capi,
Assuncao; Joaquín, Fernando, Denilson (Ito, m.83); y Tote (Benjamin, m,61).
Albacete: Roa; Oscar Montiel, Pablo (Alvaro, m.28), Buades, Paco Peña; Redondo
(Aranda, m.68), Parri, Viaud, Delporte; Basti (David Sánchez, m.58) y Mikel.
Goles: 0-1: m.12, Mikel. 1-1: m.43, Tote. 2-1: m.45, Fernando, penalti. 3-1: m.50,
Capi. 3-2.m.66, Parri.
Arbitro: César Muñiz Fernández (c.asturiano). Mostró tarjeta amarilla a Paco Peña
(m.33), Parri (m.71).