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JORNADA 30

1-1: El Betis recupera la dignidad, pero no sabe ganar

El equipo de Víctor Fernández cambió radicalmente con respecto al ridículo ante el Mallorca y fue superior a un Barcelona peligroso aun con diez jugadores. Pero le faltó pegada y el árbitro anuló un gol legal a Rivas, además de ignorar un penalti de Cocu a Alfonso

JOSÉ MARÍA IGEÑO

SEVILLA. No llegó el único resultado válido para el Betis frente al Barcelona, la victoria, porque el equipo verdiblanco no supo llevar al marcador su dominio, por momentos abrumador, sobre un rival que tuvo que jugar una hora con diez por una tontería de su portero, un detalle de ingenuidad de Víctor Valdés -también intervino la pillería de Dani al cobrar penalti y expulsión- que además de la roja supuso el único gol bético del partido. No se ganó y desde el punto de vista de la clasificación sólo puede hablarse de oportunidad perdida, tal vez de despedida y hasta el año que viene por lo que respecta a las aspiraciones del equipo, pero el partido ante el Barcelona, después del ridículo de tres días antes frente al Mallorca, tenía para el Betis un carácter de examen, de reválida de vergüenza y de lavado de imagen. Y ahí hay poco que reprochar a cuantos vistieron ayer de verde y blanco en el partido que la lluvia obligó a aplazar el pasado día 28.


Ayer todo el mundo trabajó en el Betis, todo el mundo ofreció lo que tiene y en muchos casos con bastante acierto. Con un poco más de remate arriba o algo de suerte en determinadas decisiones arbitrales -Lizondo anuló un gol legal a Rivas, ignoró un penalti de Cocu a Alfonso y fue un tanto permisivo en un par de fortísimas entradas barcelonistas-, el Betis estaría en este momento en disposición de ir el domingo a Murcia con una cierta dosis de esperanza europea.

Pero más aún que las decisiones arbitrales, con haber podido resultar éstas decisivas, cabe constatar la falta de recursos atacantes del Betis frente a un rival que jugó con uno menos durante dos tercios del partido. El equipo de Víctor Fernández llegó a acorralar al Barcelona, pero creó en la segunda parte menos ocasiones de gol -y menos claras- que un adversario que sólo dejó arriba a Saviola y de forma esporádica atacó también con Xavi e Iniesta. Curiosamente, Prats trabajó más que Rustu en el periodo de acoso verdiblanco y hasta tuvo el Betis, al final, la fortuna de que un magnífico lanzamiento de falta de Van Bronckhorst se estrellara en el palo.

Otro Betis, esta vez competitivo

La actitud competitiva con que salió a jugar el Betis no se quebró por el hecho de que el Barcelona se adelantara a los cuatro minutos de juego gracias a un penalti cometido por Lembo sobre Saviola, que se dio hábilmente la vuelta en el área con el balón controlado, tras recibir un buen pase de Luis García, y cayó ante la entrada del uruguayo. Tuvo suerte Saviola en su mal lanzamiento, porque el rechace de Prats cayó justo a pies del propio delantero argentino, que en esta segunda oportunidad no falló.

Se vio inmediatamente después del gol un Barcelona muy serio en la presión, muy ordenado y con un buen trabajo colectivo en la tarea de taparle espacios a un Betis obligado a llevar la iniciativa del partido. Y es entonces cuando el equipo de Víctor Fernández saca la cara opuesta a la que había mostrado tres días antes en el infame partido contra el Mallorca y acorrala al Barcelona, tanto por juego como por actitud en el campo. Es un ataque que implica la asunción de ciertos riesgos, porque Luis García y Saviola están rapidísimos y demuestran facilidad para cogerle la espalda a los centrales verdiblancos. Pero es el Betis el que va a sacar partido al alto ritmo que ha cobrado un partido vibrante. Primero lleva el balón a la red de Víctor Valdés el defensa Rivas en un buen cabezazo, pero el árbitro, Lizondo Cortés, no da validez al gol porque entiende que el central verdiblanco ha hecho falta en el salto a su marcador, cuando eran ambos jugadores los que se estaban sujetando. Es la primera «faena» que le hace al Betis el árbitro, que pocos minutos más tarde ignora un manotazo de Davids a Dani.

Justo después de que el Barcelona desaproveche una ocasión para doblar su ventaja -Iniesta remató al palo un centro de Luis García-, va a verse beneficiado el Betis de la tontería del portero barcelonista, Víctor Valdés, que con el balón a muchos metros de distancia se quita de encima al correoso Dani con un empujón que el avispado delantero del Betis exagera tal como conviene a su equipo: roja directa y penalti a instancias del linier. Tan estúpido como justo y beneficioso para los de Víctor. El Barcelona pierde en el cambio a su jugador más peligroso, Luis García, para que ocupe el marco Rustu, cuya primera intervención consiste en recoger el balón del fondo de su portería en el lanzamiento del penalti, que ejecuta con maestría Alfonso. El propio delantero de Getafe es objeto del claro penalti de Cocu en el ataque siguiente del Betis, pero Lizondo no está dispuesto a repetir y los de Víctor han de dejar su acoso para la segunda mitad.

Ocurre que el Barcelona aguanta sin grandes apuros los ataques -a veces en tromba- del Betis y además crea a la contra más peligro que los locales. El físico no acompaña a algunos jugadores verdiblancos, Denilson, Alfonso, al final también Ito, y tampoco surge el acierto de un Joaquín al que hay que exigirle mucho más. En defensa hay agujeros, sobre todo por parte de Lembo y Luis Fernández, que están a punto de aprovechar los inspirados Xavi y Saviola. Prats le hace la parada de la noche al centrocampista catalán y el palo impide que marque de falta Van Brockhorst. El pitido final deja un botín que de poco sirve a unos y otros, pero el rédito que el Betis saca de este partido no es numérico: tiene más que ver con la recuperación de la dignidad perdida setenta y dos horas antes.


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