JORNADA 31
2-2: A falta de puntas, puntos de falta
Dos faltas magistrales sirven al Betis para anular
un 2-0 en Riazor y lograr un justo empate. El Dépor, inferior al equipo de Víctor, sólo
aprovechó diez minutos de despiste verdiblanco
EDUARDO BARBA
LA CORUÑA. Betis y Deportivo viven en planetas
completamente distintos, con atmósferas y elementos muy diferentes. El propio Víctor
Fernández lo explicaba tras el choque: los atacantes blanquiazules tienen grabada la
palabra «gol» y los suyos la palabra «jugar». Quizás por ello no logró ayer el
conjunto verdiblanco romper su racha sin ganar -ya son seis partidos seguidos-, ya que a
excepción de diez minutos de monumental «pájara», el visitante fue, contra
pronóstico, mucho mejor que el anfitrión gallego. Pocas veces va a tener delante el
Betis a un Deportivo tan manso, tan al ralentí durante el 95 por ciento del partido. Y
tampoco son muchas las veces en las que puede verse a un Betis tan bien plantado, tan
serio y con tanta capacidad de controlar el juego y no dejar al rival tocar la pelota. Lo
que pasa es que aquí mandan los goles, y en esa faceta, por mucha diferencia que haya en
el juego de ambos equipos, los de Javier Irureta tienen auténtica dinamita, como quedó
demostrado. Al otro lado, por contra, hubo que tirar de otros recursos ajenos a la
delantera.
Un punto fue el premio en Riazor. Pero tal y como andaba de
revuelto el patio, y sin olvidar la entidad del enemigo, buena es la igualada,
especialmente por el desarrollo del partido, que se había puesto negro para el Betis por
varios minutos de desconcentración y de borrón en lo que en general fue una impecable
hoja de servicio. El cuadro gallego se supo aprovechar de diez minutos de despiste casi al
comienzo del choque para poner tierra de por medio, pero esta vez el buen juego sí
sirvió para hacer justicia en el marcador y el Betis unió a su dominio un par de tantos
que dieron lógica al resultado. Pudieron incluso ser más en el tramo final, y a pocos
les hubiera extrañado, ya que el conjunto andaluz se pareció por momentos al de la
campaña anterior en este estadio.
Tal y como se venía barruntando en la víspera, no
renunció Víctor Fernández a su idea inicial para la jornada pese al contratiempo de la
baja de Ito, manteniendo su plan de jugar con tres medios volantes, que le dio buenos
resultados: Assunçao -que regresaba al equipo después de cuatro meses- justo por delante
de la zaga y la pareja Arzu-Benjamín a la altura de Denilson y Joaquín, algo más
adelantada para conectar con el punta, en esta ocasión Tote. O sea, del habitual 4-2-3-1
a una especie de 4-1-4-1, con tres pivotes, sí, pero todos de corte escasamente
defensivo, lo que se dejó notar en el primer tercio del partido, cuando fue fácil para
los deportivistas plantarse cerca de Prats jugando con comodidad, a la contra, porque el
Betis fue osado y llevó la iniciativa, y romper un entramado demasiado frágil
especialmente por la lentitud a la hora de retroceder de los que debían asfixiar.
Despistes al comienzo
No hubo en el arranque suficiente presión bética, como
tampoco entre los gallegos, faltos de ritmo. Vistas las facilidades en uno y otro bando,
tenía que imponerse la lógica de la calidad y la pólvora de los que tienen que definir.
Dominó la primera parte el conjunto verdiblanco, que tuvo el esférico y trianguló una y
otra vez como le gusta a su entrenador, pero en un par de galopadas desde su mitad de
terreno los blanquiazules tumbaron a su enemigo casi sin despeinarse y en sólo tres
minutos. Justo antes, en el minuto 7, Tais estuvo a punto de poner a su equipo por delante
al culminar una jugada de paredes -la última con Tote- con un disparo al palo izquierdo
de la meta de Molina. El susto del público duró poco y en el 13 comenzaron los ejemplos
de blandura albiverde atrás: Luque recibe sin marca en el área un pase de Tristán y
manda un zurdazo al fondo de la red después de pasar el esférico bajo Prats. Y sin
tiempo para asimilarlo, en el 16, es Víctor el que finaliza un contraataque (centrales
verdiblancos en medio campo) cogiéndole la espalda a Luis Fernández y definiendo de
manera espléndida ante el arquero bético.
La tremenda calidad herculina decidía pese al dominio
visitante, y ese 2-0 hizo que el Betis se desmoronara durante unos minutos.
Afortunadamente para los de Heliópolis Assunçao no ha perdido su tino en los
lanzamientos de falta, y sobre la media hora, cuando peor lo pasaba su equipo con el
simple orden de los locales, cerrados atrás sin más, el brasileño volvía a dejar
boquiabiertos a los espectadores de Riazor, como la campaña pasada, y lograba un golazo
de magistral libre directo. El balón superó la adelantadísima barrera, dio en el
larguero y botó dentro de la portería de un Molina pasmado, pálido. De nuevo metido en
el encuentro, el Betis apretó algo más hasta el descanso, aunque daba la sensación de
que todo se debía más a la propia relajación coruñesa que al buen hacer de un Betis
que, pese al correcto trato de balón, andaba huérfano de pegada. Sólo un chut lejano de
Joaquín en el 40 inquietó mínimamente.
Cambios en el descanso
Dejó Irureta a los autores de los dos tantos del primer
tiempo en el vestuario para la reanudación, pero más llamativa fue la modificación de
Víctor, que varió su «trivote» y colocó a Assunçao casi de mediapunta, por delante
de Arzu -que tomó el testigo en la marca de Valerón- y Benjamín, ahora más pegados a
la defensa. Oportuna rectificación, ya que no es el brasileño precisamente hombre de
brega y ritmo para ahogar a nadie a base de presión. Mejoró así el equipo bético,
mucho más coherente atacando al usar un estilo más directo y compacto defendiendo. Pero
el brasileño estaba ya agotado y sobre la hora de juego, lo que le dio su físico en la
reaparición, fue sustituido por Fernando. Instantes antes, eso sí, volvió Assunçao a
lanzar una falta peligrosísima que desvió Molina a córner.
Atajado todo el peligro atrás por el buen hacer de Rivas,
Juanito, Tais y Arzu, andaba ya lanzado el Betis al verse tan superior. En el 66 Fernando
pudo hacer la igualada con un cabezazo a pase de Joaquín que detuvo Molina. Entonces
entró Dani por Tote, y el de Triana, al poco de entrar después de un mes sin ir
convocado, gozó de la gloria de lograr el empate. Fue en otra falta directa, esta vez
lanzada por Benjamín también de manera portentosa; el balón lo repele la escuadra y cae
muerto en el área pequeña, donde el recién ingresado en el campo define de cabeza y a
puerta vacía colocando un marcador de justicia. Los locales pasaron de la relajación a
la frustración y luego a la desesperación, lo que pudo aprovechar el Betis para llevarse
el triunfo con varias ocasiones, la más clara un disparo cruzado dentro del área de
Fernando que paró el meta blanquiazul. Pero vuelve a recordarse el discurso: hace falta
más fuerza arriba para poder desequilibrar. Así las cosas, los verdiblancos acabaron
conformándose con el punto y se cerraron bien en los minutos finales, en los que Tais fue
expulsado por ver dos amarillas casi seguidas.
El 2-2 supo a gloria, porque por momentos se empezó a
pensar en que la campaña había concluido. Aunque el punto es poco, los empates de los
competidores en la tabla dan aún esperanzas europeas. Si la mejora de ayer se consolida,
igual la quimera no es tal, quién sabe.