Mango quiere el Palacio de la Música
Los cines, a la derecha, fueron construidos en los años 20 - archivo abc

Mango quiere el Palacio de la Música

El Ayuntamiento ve viable la propuesta de instalar una macrotienda con un centro de exposiciones y eventos

M. J. Á./Ep
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La firma de moda rápida Mango quiere comprar el edificio del Palacio de la Música, unos cines que echaron el cierre en 2008. Dos años después, la entonces Fundación de Caja Madrid adquirió el inmueble con el fin de convertirlo en el segundo auditorio musical más grande de la capital después del Nacional, enclavado en Príncipe de Vergara.

Sin embargo, Bankia quiere ahora venderlo y la compañía catalana está muy interesada en instalar en el imponente inmueble, levantado entre 1924 y 1926 por encargo de la Sociedad Anónima General de Espectáculos (SAGE), una macrotienda en el número 35 de la Gran Vía, el considerado en su día «broadway madrileño» en vías de extinción. Era de los grandes cines, el más antiguo de la capital.

El Ayuntamiento «ve viable» el contenido de la consulta que ha hecho Mango con una convivencia de usos, ya que al de tienda, habría que añadir un centro de exposiciones y eventos de la empresa.

Así lo han confirmado fuentes municipales a Europa Press, que detallan que lo que ha hecho Mango ha sido presentar una consulta en Urbanismo sobre la viabilidad de autorizar actividades del sector terciario-comercio, que convivirían con otras artísticas y de espectáculo.

Plan Especial

Dicha consulta no compromete a nada aunque su contenido sí sería posible desde el punto de vista urbanístico. La figura más adecuada para llevar a cabo la propuesta de Mango sería un Plan Especial dado el grado de protección del Palacio de la Música.

El Palacio de la Música, construido en 1926, está incluido en el catálogo de edificios protegidos con Nivel 1 de Protección Integral. Esta declaración obligaba a los compradores a respetar los elementos originales, tanto de la fachada como del interior.

Hace aproximadamente un año, la delegada de Urbanismo, Paz González, recordaba que el uso del Palacio de la Música no es cultural sino terciario-recreativo, lo que permitiría implantar desde una sala de conciertos a una discoteca o un restaurante.

También apostilló que «si se respeta la protección del edificio, no se alteran sus valores y se cumple la normativa urbanística», el Ayuntamiento no puede denegar el cambio de uso ya que se incurriría en la prevaricación. Tampoco olvidó la titularidad privada del inmueble.

Las reacciones al futuro del Palacio de la Música no se han hecho esperar. Así, el jefe de la oposición municipal, Jaime Lissavetzky, ha criticado que el consistorio «se decate por el negocio frente a la cultura».

Para impedirlo, la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyp) solicitó hace unos días a la dirección general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). «Consideramos una terrible amenaza que este legado de arte e historia pueda ser destruido y para convertir el inmueble en una tienda de moda, por ello pedimos que goce de una protección que debería hacerse extensiva a su uso como sala de espectáculos musicales y cinematográficos», subrayan en una nota.