Fray Arsenio, el ermitaño del Capricho que murió enterrado bajo una pirámide masónica

La leyenda habla de una fantasma que recorre los jardines de uno de los parques más misteriosos y mágicos de Madrid

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El Parque del Capricho es un rincón que invita a disfrutar de laberintos, arbustos, puentes, casas, lagos, fuentes… y todo tipo de misterios. Fue fundado por la Duquesa de Osuna, una de las damas más influyentes de la nobleza del siglo XVIII, gran mecenas de importantes artistas y escritores. En 1783 se compró este terreno, en la Alameda de Osuna, para crear un espacio de recreo y descanso y, de paso, dar rienda suelta a su afición por la simbología y, sobre todo, la tradición masónica.

Cuenta la leyenda que por la noche se oyen los lamentos de Fray Arsenio, un fantasma que recorre los jardines de este inquietante y bello parque. Se trataba de un mendigo que, en su momento, pidió comida y cobijo a los duques de Osuna. Estos le alojaron en una pequeña ermita que habían levantado poco antes en mitad de los jardines. Los duques le dijeron que nunca más en su vida le iba a faltar alimentos y una cama. A cambio, le pidieron una cosa: que se convirtiera en ermitaño y nunca más volviera a cortarse el pelo y las uñas. Y así ocurrió.

Fray Arsenio dedicó el resto de su vida a rezar pidiendo por el alma de los duques y por su protección. A veces también era utilizado por los duques para asustar a sus visitas cuando les enseñaban los jardines. A su muerte, cuenta la leyenda, que decidieron enterrarlo bajo una pirámide (figura relacionada con la masonería) que se encontraba junto a la ermita donde había vivido.

Desde entonces no son pocos los que aseguran haberlo visto vagar por los jardines con su pelo largo y unas uñas inquietantes...