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Qualcomm, Intel y otros fabricantes de chips también se verán obligados a dejar de suministrar a Huawei

  • La decisión del gobierno estadounidense obliga a las compañías a tomar la drástica decisión pese a las pérdidas que supondrá

20/05/2019 - 16:54 h.

Definitivamente Huawei tiene un problema. Continúan las consecuencias tras la decisión del gobierno estadounidense de incluir a la compañía en la lista negra de empresas que suponen una «amenaza para la seguridad nacional»… Después de la decisión de Google de suspender todos los negocios con la firma china que requieran la transferencia de productos de hardware y software, excepto los cubiertos por licencias de código abierto, ahora son algunos de los principales fabricantes de procesador quienes han confirmado que dejarán de suministrar componentes a Huawei hasta nuevo aviso.

Según informa Bloomberg, firmas de chips como Intel, Qualcomm, Xilinx y Broadcom, han comunicado a sus empleados que cesarán por el momento las relaciones con la compañía china. Se trata, sin duda, de una media muy ilustrativa de la gravedad de la situación y a la presión a la que están sometidos tanto los fabricantes de chips como otras compañía, puesto que esta decisión supondrá una perdida importante de ingresos cuando dejen de contar con Huawei como cliente.

Asimismo, no acabarían aquí, ni mucho menos, las consecuencias de esta decisión para todas las partes ya que, como explica la publicación web, el hecho de bloquear la venta de componentes críticos también podría interrumpir los negocios de los gigantes de chips estadounidenses como Micron Technology y retrasar el despliegue de las redes inalámbricas 5G críticas en todo el mundo, incluso en China. A su vez, esto podría perjudicar a las empresas estadounidenses que dependen cada vez más de la segunda economía más grande del mundo para el crecimiento.

Dada la escasez de competidores capaces de hacer que los equipos 5G sean fiables y económicos, cualquier impedimento para la producción de este equipo por parte de Huawei podría demorar el lanzamiento y la adopción de tecnologías 5G. Eso, a su vez, podría frenar la demanda de teléfonos inteligentes y equipos de red y también puede obstaculizar el desarrollo de nuevas tecnologías que dependerán de la 5G, como los vehículos autónomos. En definitiva, como ya hemos comentado en otras entradas, se abre una etapa imprevisible en la industria.