Mario Armero, vicepresidente de Anfac, durante la presentación del Informe 2018 de la entidad
Mario Armero, vicepresidente de Anfac, durante la presentación del Informe 2018 de la entidad

Aranceles de EE.UU., Brexit y caída en las ventas son las principales amenazas de la automoción española

Según Anfac, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur podría suponer para España incrementar las exportaciones de 16.000 a 70.000 vehículos en un plazo de dos años

MADRIDActualizado:

Las exportaciones de vehículos cerraron 2018 con una caía del 1,2% respecto al año anterior, y la producción también registró un balance negativo, con un 1% de caía. Las previsiones para este año 2019 no son positivas, ya que desde la Asociación de Fabricantes Anfac esperan que, tras un primer semestre muy negativo y sin que se aprecie cambio de tendencias, la producción a final de año caiga en torno al 5 o 6 por ciento. En cuanto a las ventas en España, se cuenta ya con un balance a final de 2019 negativo, en torno al -3% en el mercado de turismos, y hasta un -12% en las ventas a particulares.

Esta situación, sin embargo, es menos pesimista en España que en otros importantes países productores de Europa, como Francia, Alemania o Italia, donde según el vicepresidente de Anfac, Mario Armero, las caídas son mucho más pronunciadas.

Esta es la fotografía actual del sector de la automoción , dibujada durante la presentación del Informe Anual 2018 de la patronal de los fabricantes. En este estudio se destaca que las compañías automovilísticas invirtieron en España más de 3.000 millones de euros, un 42% más que en el año anterior, y en los últimos seis años las inversiones superan los 13.000 millones de euros. Un aumento que según Mario Armero «refleja su compromiso con el país y con la transformación de las fábricas y empresas hacia la nueva movilidad del futuro». La recaudación fiscal del sector del automóvil en su conjunto rozó los 30.000 millones de euros, un 6% más que el año pasado.

El futuro se aborda con preocupación por factores como las posibles imposiciones de aranceles a los vehículos europeos por parte de Estados Unidos, las consecuencias derivadas del Brexit, o la propia situación del mercado español, caracterizado por un descenso en las ventas y un cada vez mayor envejecimiento del parque automovilístico.

Respecto a EE.UU, Mario Armero destacó que se trata de un país que en 2018 importó 30.000 vehículos desde España, por lo que de aprobarse los aranceles se podrían registrar unos 130 millones de pérdidas para los fabricantes españoles.

En cuanto al temor por un «Brexit duro», las primeras consecuencias ya se han dejado sentir, ya que «ya que desde junio del año pasado hasta hoy se ha pasado de exportar 400.000 vehículos a 300.000». Si no se llega a una negociación satisfactoria entre el país británico y Europa, se podría además producir un incremento de aranceles, de aproximadamente un 10% para los vehículos particulares y hasta un 20% para los comerciales, por lo que «las pérdidas para el sector podrían legar a los 370 millones debido a estos costes adicionales».

La parte más positiva es el reciente acuerdo Europa-Mercosur, que entrará en vigor dentro de dos años, y que según Anfac podría suponer un incremento importante para las exportaciones, sobre todo hacia Argentina y Brasil, pasando de los 16.000 vehículos actuales a unos 70.000.

En cuanto a España, la caída de ventas está fundamentalmente provocada por la incertidumbre entre los posibles compradores. Desde Anfac calculan que actualmente hay una «demanda retenida» de unos 45.000 vehículos. Según Mario Armero «se vende actualmente el mismo número de vehículos que hace diez años, y lo que es peor, se está aumentando la edad media del parque de vehículos, con lo que esto supone tanto para la economía como para la seguridad y el medio ambiente». Según sus cifras, al edad media de los vehículos que van al desguace es de 19 años, y si se sigue con la actual tendencia, la edad media del parque en 2022 será de 13 años.

Es por ello que desde Anfac reclaman un plan urgente de achatarramiento, teniendo en cuenta que, según Armero «los planes «MOVES» no han funcionado, ya que se está incentivando la compra de vehículos eléctricos a cambio de achatarramiento, cuando quien compra un vehículo eléctrico no suele tener un vehículo para achatarrar que entregar a cambio».

Así, desde Anfac defienden planes e incentivos a la compra de vehículos de bajas emisiones (incluidos los de combustión interna) a cambio de achatarramiento, y de vehículos eléctricos o de cero emisiones sin que esto implique entregar un vehículo demás de 10 años a cambio.

Según Mario Armero «hoy se venden el doble de vehículos de más de 10 años que antes de la crisis, cuando las emisiones contaminantes de estos vehículos son un 85% superiores que las de un vehículo actual. Además, el volumen de estos automóviles antiguos transferidos iguala, en lo que va de año, a las entregas de vehículos nuevos. La incertidumbre está empeorando la calidad del parque automovilístico español, envejeciéndolo, haciéndolo más contaminante e inseguro».

La movilidad del futuro, según Anfac, ha de ser inteligente, eficiente, sostenible, accesible y asequible para que sea una realidad. Pero esta transición a la movilidad del futuro ha de ser ordenada, sin prohibicionismos y garantizando la neutralidad tecnológica, con un marco regulatorio homogéneo y estable, que de certidumbre a los ciudadanos, y en ese sentido apuntó que «tener elecciones, aunque es necesario, no es lo mejor para vender coches».

Además, el progresivo envejecimiento del parque hace necesario el diseño de una nueva fiscalidad enfocada a la renovación del parque que incluya criterios medioambientales, así como la aprobación de un IVA reducido para los vehículos eléctricos y alternativos.

La asociación, junto con sus marcas socias, está trabajando en un Plan Estratégico para el periodo 2030-2040, que se presentará previsiblemente en el próximo otoño, en el que se analiza la situación del sector y de la industria en España a día de hoy y diseña una Hoja de Ruta para su transformación a corto, medio y largo plazo, de modo que siga siendo líder en fabricación de vehículos y en la movilidad del futuro, marcada por la electrificación, la conectividad, la conducción compartida y autónoma.