Herbert Diess, CEO de Volkswagen
Herbert Diess, CEO de Volkswagen - EFE

El grupo Volkswagen eleva su apuesta eléctrica y fabricará 70 modelos hasta 2028

La familia I.D. tendrá un precio de partida «equiparable a un Golf diésel», según Herbert Diess, CEO de Volkswagen. Serán la punta de lanza de la ofensiva del grupo, inaugurada en 2018 con el Audi e-tron, al que seguirán los futuros Porsche Taycan, I. D. Crozz, Seat el-Born y Skoda Vision E. El grupo no obstante avisa que su menor complejidad mecánica obligará a recortar puestos de trabajo, y excluye a sus factorías españolas de la primera etapa, «aunque ésta llegará más adelante»

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El futuro del grupo Volkswagen es eléctrico. Así lo cree Herbert Diess, CEO del grupo automovilístico alemán, que aseguró durante la presentación de los resultados de 2018 que «no hay alternativa a la electromovilidad en las próximas décadas». Diess elevó la apuesta del por la electrificación, y aseguró que fabricará 70 modelos enteramente eléctricos antes de 2028, frente a los 50 previstos inicialmente. Una ofensiva iniciada en 2018 con el Audi e-tron, y al que seguirá el futuro Porsche Taycan. Más tarde llegará la familia I.D. de Volkswagen, que tendrá un precio de partida «equiparable a un Golf diésel», según Diess, el Seat el-Born y Skoda Vision E.

Para su desarrollo, el Grupo tiene previsto invertir 30.000 millones de euros hasta 2023. Un año antes, en 2022, Volkswagen espera tener 18 plantas de fabricación de vehículos eléctricos, repartidas en tres continentes. Ocho de estas factorías se centrarán en el desarrollo de la plataforma modular MEB, que permitirá modelos con 550 kilómetros de autonomía y que el grupo ha ofrecido a otros fabricantes con el fin de generar economías de escala y reducir costes. Algo que Volkswagen considera fundamental de cara a hacer accesibles al gran público este tipo de vehículos, de los que espera haber producido 22 millones de unidades en una década, hasta suponer el 40% de las ventas en Europa y China en 2030.

En Europa, la primera factoría en centrarse únicamente en la producción de coches eléctricos será Zwickau. Seguirán, en 2022, las de Emden y Hanover, mientras que Chattanooga será la referencia en Estados Unidos. Para esta primera fase recurrirá a baterías de LG, SKI y CATL, si bien el grupo ya está trabajando en el desarrollo de una nueva generación de baterías en su centro de investigación de Salzgitter.

Mientras tanto, las factorías españolas de Martorell y Pamplona tendrán que esperar a una segunda fase, y aunque su electrificación también llegará, «lo hará más adelante». El motivo, según explicó Diess, es que el mayor coste incial de los modelos eléctricos hace que sea más atractivo priorizar su desarrollo en el caso de las marcas y modelos Premium, en cuyo caso su precio se puede llegar a equiparar con el de un modelo de combustión. En el caso de los más asquibles, como el Polo, fabricado en la capital navarra, «eso supondrá un reto», según Diess. Es por ello que los primeros modelos eléctricos de Seat tampoco saldrán de su fábrica, sino que se desarrollarán en China.

La menor complejidad técnica de estos vehículos, que resultan hasta un 30% más sencillos de producir, también tendrá impacto en la plantilla de las factorías. «Eso significa que tendremos que recortar el empleo, y conseguirlo solo mediante jubilaciones anticipadas será difícil», avisó Diess, que pidió «un debate franco y abierto» sobre las consecuencias de la electrificación.

No obstante, a corto plazo el grupo no ve ventajas a otras tecnologías frente a la electrificación para reducir las emisiones. En este sentido, Diess detalló que la electricidad «es tres veces más eficiente que usar combustibles sintéticos, y significativamente mejor que la pila de combustible».

En la actualidad, Volkswagen calcula que sus vehículos son responsables del 1% de las emisiones mundiales de CO2. Una cifra que quiere reducir a cero antes de 2050, no solo mediante la electrificación total de la oferta sino también mediante la conversión de todas sus factorías en neutrales en C02, mediante el uso de energías alternativas. Antes, en 2025, Volkswagen y todas sus marcas reducirá un 30% las emisiones de CO2 de sus modelos un 30% respecto a 2015. Asimismo, el grupo compensará todas las emisiones de CO2 que no pueda evitar mediante inversiones en proyectos medioambientales. «Es el programa más ambicioso de protección del clima jamás planteado por el sector automovilístico», aseguró Diess.

Mientras tanto, el grupo también se centrará en el desarrollo de sóftware, algo que prevé que se convierta en parte fundamental de su negocio en los próximos años. Diess definió los vehículos del futuro como «tabletas con ruedas», que se gestionarán a través del nuevo sistema operativo de la marca, vw.OS. «Comparado con un smartphone, un coche actual tiene diez veces más líneas de código; y un coche autónomo tendrá cientos de veces más», aseguró el directivo, que también afirmó que «nuestro negocio futuro será más parecido al de un fabricante de teléfonos móviles, cuyos clientes son fans leales del hardware gracias al ecosistema digital de servicios que ofrece».