Ana Pérez Herrera

Nuevo «miniWLTP» en septiembre: «Habrá descuentos muy atractivos para cambiar de coche»

La federación de concesionarios Faconauto avisa de que la entrada en vigor de las Pruebas en Condiciones Reales de Conducción (RDE), segunda fase del WLTP, obligará a automatricular unos 15.000 coches, que saldrán al mercado como «kilómetro 0»

U. Mezcua
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Un año después, el terremoto desatado por las nuevas pruebas de emisiones WLTP sigue teniendo consecuencias. A partir del 1 de septiembre de 2019 entrará en vigor la segunda fase, que incluye la obligatoriedad de realizar Pruebas en Condiciones Reales de Conducción (RDE, por sus siglas en inglés) para medir sus emisiones en carretera. Un examen complementario que ya se realiza para los vehículos lanzados y comercializados desde cero, y para medir sus partículas y que ahora se extenderá a todos los modelos vendidos como nuevos para evaluar sus emisiones de NOx.

Al igual que sucedió el año pasado con el WLTP, un test de laboratorio mucho más exigente que el obsoleto NEDC, los vehículos que no hayan sido evaluados mediante la nueva prueba no podrán ser comercializados. Esto obligará a los concesionarios a automatricular las unidades de modelos que no hayan sido evaluados, para comercializarlos después del 1 de septiembre como vehículos de kilómetro 0, con descuentos que en casos puntuales podrían rondar el 30%.

«Volverá ser un buen momento para cambiar de coche», explica Raúl Morales, de Faconauto. En total, los concesionarios españoles podrían tener que automatricular unas 15.000 unidades, modelos que de otra manera no podrían comercializar a partir del mes próximo, si bien el impacto entre las diferentes marcas será muy desigual.

Desde el sector esperan que, aunque la escala del efecto será mucho menor que el año pasado, esto ayude a paliar en los próximos meses la dinámica negativa de las matriculaciones, que acumulan un descenso del 6,5% en los siete primeros meses del año. Un recorte en el que tiene parte de culpa el WLTP -que infló las ventas un 19,3% en julio de 2018 y un 48,7% en agosto- pero también la incertidumbre de los consumidores.

«La crisis que atraviesan las matriculaciones es de confianza. No hay ninguna razón de peso en el contexto económico o de consumo que haya que tener en cuenta, por el momento, para dar una explicación a estas caídas, de hecho, hay una importante bolsa de compradores que están retrasando su cambio de coche», explica Raúl Morales. «Eso sí, viendo los datos, está claro que lo que no ayuda es la incertidumbre política: es urgente que haya un Gobierno para que pueda liderar las reformas que necesita el sector, lo que aclararía el horizonte y daría seguridad al consumidor».