HONDA

A prueba el nuevo CR-V: silencioso, ámplio y dotado de soluciones prácticas

Tras renunciar a los motores diésel, esta versión automática y 4X4 se convierte en una buena opción para viajar y salir del asfalto

MADRIDActualizado:

El Honda CR-V ha presumido desde sus primeras generaciones de ser uno de los SUV con mejores cualidades para circular por carretera. Y esta es una de las claves del nuevo modelo, a la venta desde finales de 2018, que en esta ocasión, y tras renunciar desde la amrca a motores diésel, hemnos probado con el nuevo motor de gasolina y cambio automático.

En general es un coche grande pero manejable, muy amplio en su interior, y con unos acabados muy buenos. Gracias a los ajustes, y a la mecánica de gasolina, es además un coche muy silencioso, lo que se agracede a la hora de rodar con él tanto dentro como fuera del asfalto. Pero la tecnología tambiñen tiene mucho que decir en esta amteria. La reducción del ruido que se percibe en su interior se debe a un elemento de serie en toda la gama: el sistema de cancelación activa de ruido (Active Noise Cancellation, ANC).

Este sistema utiliza dos micrófonos instalados en la cabina, que controlan los ruidos del motor, generando en el momento preciso una señal de sonido de una fase inversa para cancelarlos. El sistema entra en funcionamiento cuando el coche está en marcha, independientemente de que el sistema de audio esté encendido o apagado.

Por primera vez en un CR-V, Honda ofrece la opción de siete asientos, con una tercera fila de asientos en la que caben dos pasajeros con cierta comodidad. El maletero también es de generosas dimensiones, desde 561 litros, ampliables a 1.765 con los asientos soteriores abatidos.

Gasolina, automático y 4X4

El nuevo CR-V incorpora el motor de gasolina VTEC Turbo es de 1,5 litros, empleado por primera vez en el último modelo de Honda Civic, que se ha adaptado para equipar un turbocompresor diseñado en exclusiva para el CR-V.

La potencia del motor es de 193 CV a 5.600 rpm para el modelo con transmisión automática CVT que en esta ocasión hemos probado a fondo, con un consumo medio de 7,1 l/100 km, una cifra bastante coherente con las características del coche, por tamaño y por contar con tracción a las cuatro ruedas. En la práctica, combinando en nuestros recorridos áreas urbanas, autopista y carretera de montaña, con tres pasajeros y maletas, logramos un consumo final de 7,8 l/100 km.

Como curiosidad, nos explican desde Honda que para contribuir a unos mejores niveles de ahorro de combustible, emisiones y potencia, las válvulas de escape están rellenas de sodio. En el interior de la válvula hay una cámara hueca que contiene sodio, el cual se refrigera mediante el sistema de refrigeración del conducto de escape. Dado que la válvula se refrigera de forma interna, ya no es necesario enriquecer la mezcla de combustible, un requisito común en los motores turboalimentados para ayudar a la refrigeración de la válvula de escape. Gracias a la mezcla resultante, más pobre, se reducen las emisiones, se aumenta el ahorro de combustible y se contribuye a una mayor potencia. Una explicación que puede resultar complicada, pero que en la prácticas se nota.

Por comodidad, yb por su buena respuesta en el día a día, el cambio automático CVT es una opción recomendable. Esta transmisión se ha rediseñado para el motor VTEC Turbo. El convertidor de par ha mejorado en comparación con los sistemas CVT tradicionales, que con frecuencia provocan un «efecto chicle» al acelerar, dando la sensación de que el motor sube de revoluciones, se acelere, sin que en la práctica se corresponda cojn un aumento de velocidad. Esto no sucede en nuestro Honda CT-V, en el que el rendimiento más directo, y al acelerar obtenemos una respuesta muy lineal.

La transmisión CVT de Honda incluye dos programas adicionales que aportan mejoras en términos de maniobrabilidad y seguridad en determinadas situaciones.

La reducción anticipada en el momento de frenada (EDDB, Early Downshift During Barking) utiliza el motor como asistencia al conductor durante la frenada. Cuando el sistema reconoce una desaceleración, una pendiente descendiente o al tomar una curva que se inicia con una frenada, el sistema EDDB aumenta automáticamente la velocidad del motor para proporcionar freno motor. Esto permite volver a acelerar rápidamente después de frenar o acelerar de forma también más rápida tras tomar una curva.

La función «Fast Off» mide con qué rapidez suelta el conductor el pedal del acelerador y mantiene las revoluciones del motor para proporcionar freno motor en aquellas situaciones en las que el conductor libera el acelerador rápidamente. Este sistema ha sido ampliamente probado para adecuarse a las carreteras europeas. La función «Fast Off» detecta, por ejemplo, si el conductor se ha preparado para adelantar a un vehículo, pero no va a poder completar la maniobra porque hay un vehículo en el carril contiguo. Aunque el conductor levante rápidamente el pie del pedal del acelerador, la función «Fast Off» mantendrá suficiente freno motor como preparación para completar la maniobra de adelantamiento.

Aunque el CR-V es y sigue siendo un coche ejemplar por su comportamiento en carretera, esta nueva generación tiene buenas aptitudes para salir del asfalto. La distancia libre al suelo se ha aumentado hasta los 191 mm en las versiones equipadas con tracción delantera, y hasta 201 mm en las versiones con tracción a las cuatro ruedas, como la que nosotros hemos probado.

El sistema «Real Time AWD con Intelligent Control System» lleva la tracción a las ruedas delanteras en condiciones normales de conducción, aunque también impulsa a las ruedas traseras en situaciones particulares, como al salir de una parada o semáforo. Cuando la transferencia de par a las ruedas traseras no se necesita, por ejemplo, cuando se circula a alta velocidad, el eje propulsor se desacopla, a fin de reducir la resistencia mecánica. Se puede llegar a enviar hasta un 60% del par a las ruedas traseras, según las condiciones de la circulación y la carretera.

.

.