Al volante del Citroën Berlingo por Vejer: el conquistador del Cádiz más árabe

La nueva Berlingo apuesta por una estética SUV, con los los típicos Airbumps en la parte baja de las puertas que le dan un claro aire aventurero, y con hasta 19 sistemas de ayuda a la conducción

Moncho Trigueros
VejerActualizado:

La provincia de Cádiz tiene 252 kilómetros de costa y albergan playas infinitas de arena dorada. Elegir un lugar de destino en la zona más al sur de España es complicado porque cualquier rincón está lleno de encanto. La parte más salvaje de la costa gaditana es la que está entre Tarifa y Vejer, zona que se ha hecho famosa por ser el paraíso de los enamorados del kitesurf y el surf por los fuertes vientos de levante que pueden llegara a soplar por encima de los 100 km/h. Una zona que invita a disfrutar del aire libre y que ha sido colonizado por los herederos del movimiento hippie. Realizamos el recorrido entre dos localidades de claro origen árabe, Vejer de la Frontera y Tarifa, en la nueva Citroën Berlingo, un modelo que parece ideado expresamente para este territorio.

Vejer se erige sobre un monte de 200 metros de altura, a orillas del río Barbate y a 8 kilómetros de distancia de la costa. Su historia árabe se remonta al año 711, cuando cayó en manos musulmanas tras la batalla de Guadalete. La población permaneció bajo dominio árabe durante cinco siglos y medio, denominándose Bashir. De esta época quedan vestigios como la puerta del castillo, del siglo XI, parte de las murallas y el entramado de sus calles.

Hoy es un polo de atracción turística por la blancura de sus calles y lo angosto y revirado de sus calles adoquinadas, que le dan un toque mágico de escenario de un cuento de las «Mil y una noches». Desde lo alto de esta población la vista es impresionante y se puede llegar a divisar en los días claros la costa africana.

Tercera generación

El Citroën Berlingo, que nacía en 1996 como un vehículo comercial, se ha convertido hoy en un modelo con nombre propio, más allá de la marca. Es el vehículo más vendido en España y ha superado su carácter comercial para ser ser un turismo familiar. Además, puede presumir de su carácter español, porque se fabrica en exclusiva para todo el mundo en la factoría de PSA en Vigo.

Esta tercera generación apuesta por una estética SUV que le convierte en el compañero perfecto para los retos del día a día y para los viajes del fin de semana o las vacaciones de verano. Su fuerte está en el interior. En sus 4,403 metros de la talla M hay espacio para todo, a lo que ayuda la modularidad de sus asientos. Ofrece, por ejemplo, tres asientos abatibles individuales en las plazas traseras. Gracias a un sencillo mecanismo, se puede disponer de un suelo totalmente plano.

De este modo, la longitud de carga puede alcanzar los 3,05 m (2,70 m en la versión M), si también se deja el asiento del acompañante en posición horizontal. Su volumen de maletero alcanza los 775 litros en la versión M. Además, el habitáculo dispone de 28 huecos portaobjetos, techo solar o la guantera Top Box, posible gracias a los Airbag in Roof. Además, como opción, tiene la posibilidad de instalar una tercera fila de asientos para conseguir siete plazas. En cuanto a las prestaciones, el Nuevo Citroën Berlingo destaca por su maniobrabilidad, su menor peso y su carga tecnológica, con 19 funciones de ayuda a la conducción, según versiones.

Para celebrar el centenario de Citroën, la marca ha creado una serie especial. Cuenta con los toques aventureros de las barras de techo y las llantas de aleación de 16 pulgadas Starlit. Además, se distingue por detalles de color blanco en el contorno de los faros antiniebla y los Airbump de la parte baja de las puertas.

El comportamiento de la Berlingo en todo tipo de carreteras es de primera. Se adapta a la perfección a autovías, donde se mueve con alegría, y a los caminos. Llevar el sistema de tracción con Grip Control en un lugar donde la arena invade la calzada en muchas ocasiones, como ocurre con la duna de Valdevaqueros, puede ser el salvavidas que evite que el coche quede atrapado cuando intentamos acercarnos a Punta Paloma huyendo del fuerte viento de levante.