El «arma» de Carlos Sainz para el Dakar: así se construye el Peugeot 3008 DKR Maxi

En el montaje de una unidad del 3008 DKR Maxi trabajan tres mecánicos, durante 4 semanas, sumando alrededor de 500 horas de trabajo

Madrid Actualizado: Guardar
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El rally más duro del mundo está a punto de comenzar. 515 participantes de 54 nacionalidades intentarán alzarse campeones de la cuadragésima edición del Rally Dakar 2018 a «lomos» de sus vehículos: motos y quads, coches y camiones. Pero diseñar y construir un coche para conquistar el Dakar no es una tarea sencilla. De hecho, muchos fabricantes recurren a preparadores y equipos externos para que desarrollen y hagan competir un vehículo con los colores de la marca. Aunque este no es el caso del «arma» de uno de los pilotos favoritos para ganar esta prueba, Calos Sainz.

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En el caso de Peugeot, la unidad del 3008 DKR Maxi, ha sido diseñada, desarrollada y fabricada en las instalaciones de Peugeot Sport, situados en Vélizy, a las afueras de París. Se han gestado automóviles de múltiples categorías, desde prototipos de Le Mans a coches del mundial de rallyes o del Dakar. Y todos ellos, con un denominador común: han sido los grandes dominadores de su especialidad. No en vano, Peugeot ganó la primera carrera de coches cronometrada de la historia, en 1895, cuando un Peugeot Type 7 venció en el Rally París-Burdeos.

A medida que las distintas partes que conforman el coche se van esbozando, se procede a su fabricación con los materiales indicados y se va haciendo realidad lo que los diseñadores han dibujado en sus ordenadores. Cada pieza construida se prueba por separado para comprobar que cumple con los parámetros de resistencia y rendimiento marcados en su diseño. En el montaje de una unidad del 3008 DKR Maxi trabajan tres mecánicos, durante 4 semanas, sumando alrededor de 500 horas de trabajo.

Desde el chasis hasta la carrocería

El chasis multitubular de acero de alta resistencia del 3008 DKR Maxi es la parte central del coche y sobre él se va montando el resto del mecano que supone un buggy del Dakar. El primer paso es unir a ese bastidor la cédula de seguridad de fibra de carbono con la que se conforma la cédula de seguridad del habitáculo. Este complejo proceso de unión se realiza con unas resinas y pegamentos específicos. A este bloque central se atornillan los subchasis delantero y trasero -también tubulares de acero- y se monta el enorme depósito de combustible de seguridad de 400 litros de capacidad, necesarios para poder afrontar las maratonianas etapas del Dakar.

El siguiente paso es la instalación del sistema eléctrico y la arquitectura electrónica, con la mayoría de su cableado, conexiones y centralitas electrónicas. El Peugeot 3008 DKR Maxi emplea tres «cerebros» electrónicos: el principal (que recoge y procesa información de múltiples sensores en tiempo real), el que distribuye la potencia eléctrica a cada componente y el que gestiona el motor.

De ahí se pasa al montaje del motor, un bloque diésel V6 biturbo: en primer lugar se instala el bloque motor y sobre él se van acoplando los diferentes elementos periféricos (sensores, bombas, correas, tubos de goma y manguitos). Con el propulsor ya alojado sobre sus anclajes, se comienza a trabajar con los trenes de rodaje. Primero se acoplan los elementos de la suspensión, con sus diferentes brazos e impresionantes amortiguadores dobles.

Las suspensiones, de enormes recorridos para poder superar casi cualquier obstáculo, son uno de los componentes clave de un coche del Dakar. Peugeot Sport ha trabajado en unas nuevas suspensiones y el resultado más visible es un aumento de vías de 20 centímetros, debido a la nueva cinemática de las suspensiones. Se han modificado tanto los triángulos de suspensión inferiores y superiores, como los grilletes y los árboles de transmisión. El trabajo en esta etapa finaliza con el montaje de los bujes, sobre los que se atornillan los frenos y las llantas; y en el eje delantero, la instalación de la dirección.

En paralelo, se va rellenando el habitáculo con la enorme cantidad de elementos necesarios, desde los baquets y arneses de seguridad, a la columna de la dirección, pedalier y accionamientos del cambio y el freno de mano, pasando por toda la instrumentación que rodea a piloto y copiloto, desde la que controlan todas las funciones del coche y de la navegación.

Antes del definitivo montaje de la carrocería exterior de fibra de carbono se arranca el motor y se realizan diversas comprobaciones rutinarias para certificar que todo está a punto. Ya solo queda ponerlo en marcha y dar un pequeño paseo por las instalaciones de Peugeot Sport, antes de subirlo al camión que lo transportará al lugar elegido para realizar los primeros test.

Y es que antes de tomar la salida en la primera competición oficial, se habrán completado más de 18.000 kilómetros de pruebas entre Marruecos, Portugal y Francia, en los que se ponen a prueba todos los componentes en las condiciones más duras. En estas jornadas de pruebas se recoge una gran cantidad de información sobre el rendimiento y fiabilidad de todos los componentes del coche, que sirve para realizar ajustes y modificaciones. Y se trabaja a fondo con los pilotos con la puesta a punto y configuraciones de reglajes básicas para los diferentes terrenos y situaciones que se afrontarán en el Dakar.