Por qué es casi imposible que un coche arda en un accidente

En la mayoría de los casos se inicia el fuego debido a un cortocircuito eléctrico, y no se debe intentar apagarlo usando agua

MADRIDActualizado:

En la mente de todos está la típica secuencia de película o serie de televisión en la que tras un accidente un coche sale ardiendo en llamas. Se puede producir una situación similar en la vida real, aunque las probabilidades de que un coche arda tras un accidente no son demasiadas.

En la mayoría de los casos lo que inicia el fuego es un cortocircuito, por lo que, pese a lo que podamos pensar, las probabilidades son mayores en un coche eléctrico que en uno de gasolina o diésel.

Según explica Rubén Fidalgo en Autocasión, para que algo arda (como por ejemplo un coche), se necesita de tres elementos: calor, combustible y oxígeno. Si falta una de las tres, el fuego se extingue automáticamente. No es la gasolina o el gasóleo lo que suele provocar el incendio en un siniestro sino la batería. Por eso los fabricantes instalan desde hace años sistemas que desconectan la batería del coche en caso de impacto, y así se evitan los cortocircuitos. El motivo por el que un cortocircuito acaba casi siempre en incendio es porque con él se genera instantáneamente la temperatura necesaria para que un combustible arda, y un coche, aunque no tenga gasolina, está repleto de materiales que sí son combustibles, como plásticos y tapicerías de tela o moquetas.

Sin embargo, la gasolina y el gasóleo no arden por sí solos. Para que una fuga de combustible acabe provocando el incendio es necesario que, además de cortarse la tubería de gasolina o gasóleo, éste se vierta sobre una fuente muy caliente (normalmente los colectores de escape del motor) o cerca de un cable dañado.

Aunque debemos tener claro que la precaución y nuestra seguridad son las principales prioridades, no debemos tener miedo a que el coche se incendie, ya que es una probabilidad muy remota y, además, un coche no se incendia explotando como en las películas sino que es un proceso progresivo en el que, durante el primer minuto, su avance suele ser lento. Por lo tanto, en caso de accidente, no es bueno tener miedo ante el riesgo de incendio o explosión, y que este miedo se convierta en la excusa para no auxiliar a los pasajeros del vehículo. Eso si, hay que tener en cuenta que jamás se debe utilizar agua para apagar un incendio de un coche. Tanto si es de gasolina o diésel como si es eléctrico el agua sólo empeorará las cosas.