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Así se circula en las turborrotondas

La clave para usarlas correctamente es elegir el carril adecuado y respetar las líneas continuas

MadridActualizado:

Aunque en España aún hay pocas turboglorietas, algunas ciudades como Vigo, Santander y Oviedo han recurrido a ellas para eliminar puntos conflictivos en sus calles. Se trata de un tipo de intersección con un diseño especial que da un giro de tuerca al concepto convencional de glorieta.

En ellas rige la misma norma: los vehículos que circulan dentro tienen prioridad sobre los que pretendan acceder. Pero también hay ciertas diferencias entre unas y otras. La principal es que, en cada carril de una rotonda «turbo», el tráfico va encauzado hacia distintas salidas, de tal forma que no es posible hacer la plaza completa por el carril exterior. Así lo explican desde la revista de la Dirección General de Tráfico con un video animado para entenderlo a la perfección.

Así, tal y como se ve en la infografía inferior, en una turborrotonda de dos carriles, el conductor que entra por el exterior solamente puede girar a la derecha (primera salida) o seguir de frente (segunda salida). En cambio, el que entre por el interior podrá seguir recto, girar a la izquierda (tercera salida) o hacer un cambio de sentido.

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«Durante la aproximación a una de estas glorietas, es fundamental observar la señalización para situarse correctamente antes de entrar», explica José María O'Mullony, jefe de la sección de Formación Vial de la DGT. Y, por su parte, el ingeniero del tráfico, «importador» del concepto y diseñador de las primeras turborrotondas en España, Carlos Suárez, apunta que «las turborrotondas son más sencillas, hay menos toma de decisiones, la circulación es más ágil y tienen mayor capacidad. Además, al eliminar los cambios de carril en la circulación interior, se reducen los puntos de conflicto».

Las líneas continuas, la clave

Las líneas continuas hacen posible esta conducción «guiada» desde la entrada. El objetivo es es mantener a cada vehículo «encauzado» hacia su salida, evitando cruces de trayectorias y colisiones. Evidentemente, el riesgo solamente desaparece si los conductores respetan la señalización.