Combustibles sintéticos, la compleja solución para reconvertir en «limpios» los coches de combustión

«En una situación ideal una pequeña adaptación permitiría usarlos en un motor convencional, como sucede con el gas», asegura el presidente de Bosch en España, Javier González Pareja

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Aunque el vehículo eléctrico copa el debate sobre la descarbonización, podrían existir otras alternativas que redujeran o neutralizaran las emisiones del parque móvil. Es el caso de los combustibles sintéticos, una tecnología actualmente en pañales por el enorme gasto energético que requiere producir un solo litro, pero que podría tener futuro para reconvertir en limpios a los automóviles de combustión.

«En una situación ideal una pequeña adaptación permitiría usarlos en un motor convencional, como sucede con el gas», explicó el presidente de Bosch España y Portugal, Javier González Pareja, durante la presentación de sus resultados en España. El directivo incidió en que esta alternativa abriría la puerta a descarbonizar los vehículos de combustión en un hipotético escenario de prohibición, ya que, según recordó, la elevada edad del parque móvil —supera los 11 años en España—indica que cualquier sustitución requeriría mucho tiempo.

Aunque los combustibles sintéticos también emiten CO2, su proceso de generación permitiría reutilizarlo e incluso neutralizar totalmente su huella contaminante, lo que podría ahorrar hasta 2,8 gigatoneladas de CO2 en 2050. Esto equivale a tres veces las emisiones de dióxido de carbono que Alemania produjo en 2016, según un estudio de la propia Bosch, uno de los principales fabricantes de componentes y sistemas para automoción, que trabaja en preparar los motores existentes para que puedan adaptarse a estos combustibles futuros.

Fabricantes como Audi ya trabajan con este tipo de combustibles. Junto a su socio Global Bioenergies consiguió producir en 2018 unos 60 litros de «e-gasolina», una cantidad por primera vez suficiente para realizar pruebas con motores, sin azufre ni benceno. También ha logrado fabricar «e-diesel», y en el futuro pretende optimizar el proceso para no requerir de biomasa, lo que reduciría aún más la polución.

El problema es que, al menos por ahora, resulta inmensamente caro e ineficiente. Tanto, que según la organización ecologista Transport&Environment la producción de combustibles sintéticos para impulsar el 100% del parque automovilístico requeriría una generación de energía renovable equivalente al 70% de la producción total actual de energía eléctrica en Europa. En contraste, la producción de suficiente hidrógeno solo necesitaría el 38%, y los coches eléctricos, el 15%.