Cómo optimizar el consumo de aceite del motor

Se suele considerar normal un consumo máximo de un litro cada 1.000 kilómetros recorridos

MadridActualizado:

En mayor o menor medida, todos los motores de combustión consumen aceite. Se suele considerar normal un consumo máximo de un litro cada 1.000 kilómetros recorridos, aunque hemos de tener en cuenta que estas afirmaciones siempre son muy relativas, y van a depender en gran medida de ciertos aspectos. Por lo tanto, ante un consumo denominado normal, también existen casos en los que un motor en concreto puede estar consumiendo demasiado aceite. Desde el blog de Mapfre, detallan cuáles son las posibles causas de ese exceso y qué podemos hacer para optimizar el gasto de aceite del motor.

Si el coche es nuevo, el motor va a necesitar más aceite de lo normal hasta que las piezas y componentes internos se adapten al trabajo que tienen que hacer. Es un consumo excesivo pero «normal», por decirlo así. Por otro lado, si el coche es viejo, consumirá más aceite por las holguras internas (que hacen que entre más aceite a la cámara de combustión, pistones o válvulas) y los desgastes propios de la edad. Entre una y otra situación, desde nuevo hasta viejo, el motor consumirá cada vez un poquito más de aceite cada 1.000 kilómetros, sin necesidad de achacar este hecho a averías o problemas. Es cuestión del paso del tiempo.

Y cuando hablamos de consumo excesivo de aceite, es decir, el consumo por encima de lo que se gasta en condiciones normales. Esto se puede dar por muchos motivos, y casi todos tienen que ver con no seguir las recomendaciones del fabricante del vehículo:

-Echamos demasiado aceite en el depósito: si el aceite sobrepasa la marca de «Máximo» en su depósito, parte de este exceso se derramará en el cárter y bañará la camisa del cilindro por el movimiento del pistón. Esto hará que, sencillamente, se consuma más aceite al quemarse en la cámara de combustión. Las marcas de «mínimo» y «máximo» nivel de aceite son muy estrictas: no debemos quedarnos cortos, ni largos, sino en un cómodo término medio.

-Cambiamos a un aceite de propiedades diferentes a las recomendadas: en este caso, si no nos ajustamos al que indica el fabricante, estaremos alejándonos de lo óptimo en cuestión de lubricación. En concreto, si nos pasamos a un aceite con menor viscosidad (menos espeso) llegará con mayor facilidad a todos los rincones del motor, pero la bomba de aceite seguirá trabajando con la misma presión, por lo tanto, llegará más cantidad de aceite (y se consumirá más cantidad). Por otro lado, menos viscosidad implica menos capa protectora sobre las piezas, mayor desgasta de las mismas y mayor degradación del aceite.

-El aceite sucio: acelera el desgaste de las piezas, algo que lleva a un inevitable consumo excesivo. El aceite se ensucia con mayor facilidad cuando el filtro correspondiente está en malas condiciones, ya sea porque no se cambia con la periodicidad óptima o porque el aceite supera el tiempo máximo recomendado antes de cambiarlo. Moraleja: mantenimiento al día, cambio de aceite cuando toca (y, por poco dinero más, filtro nuevo).

Lo mejor que podemos hacer es seguir las recomendaciones del fabricante y no innovar en cuestión de aceites (aquí explicamos las diferencias entre unos y otros tipos de aceite de motor y sus características principales) y tener en cuenta que, con el paso del tiempo, el motor consumirá cada vez un poco más. Midiendo de cuando en cuando el nivel de aceite con la varilla, estaremos seguros.

Asimismo, utilizar un aceite de calidad y con las características exactas que nos indica el fabricante es fundamental para retrasar al máximo posible los «achaques» que tendrá, de forma inevitable, tu motor.