PSA quiere dejar de ser (solo) fabricante de coches

El grupo, que en 2016 comenzó a denominarse «proveedor de movilidad», lidera la estrategia de las marcas para convertirse en prestadores de servicios

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De fabricantes de coches a proveedores de movilidad. Los servicios de financiación para comprar un coche son solo un ejemplo del enorme filón que, en términos de beneficios, suponen los servicios asociados al automóvil, aunque ahora, en plena revolución del sector por la llegada de las nuevas tecnologías, el vehículo eléctrico y los coches autoconducidos, los constructores se han volcado en sacarles el máximo partido.

El conglomerado galo PSA (Peugeot, Citroën, DS, Opel) fue de los primeros en plasmar sobre el papel su intención de erigirse en proveedor de servicios de movilidad. Lo hizo en abril de 2016, durante la presentación del plan estratégico Push to Pass. Casi dos años después, ese objetivo se ha materializado en una pléyade de empresas, start-up y aplicaciones digitales que, en suma, buscan satisfacer todas las necesidades del usuario, desde comprar un vehículo nuevo hasta hacerlo a un particular, alquilar por minutos, horas o días un coche, una bici o una moto o buscar on line recambios para su automóvil y el taller más barato para instalarlos.

«La industria del automóvil está atravesando una gran transformación por las nuevas necesidades de los consumidores» aseguró Patrice Lucas, director de Programa y Estrategia de PSA, durante la jornada Mobility Talks, destinada a clarificar los futuros pasos de la compañía, que agrupa a Peugeot, Citroën, DS y, desde el pasado mes de marzo, Opel.

El objetivo es liderar dos tendencias que están irrumpiendo con fuerza en el mercado: el car-sharing o uso de vehículos por tiempo limitado, que según Frost&Sullivan crecerá de 8 a 36 millones de usuarios en 2025; y la conectividad del automóvil con los conductores a través de los smartphones. En ambas entra en juego Free2Move, el paraguas que engloba las iniciativas de vehículo compartido de PSA, y que el consejero delegado del grupo, Carlos Tavares, consideró prácticamente una marca más.

El servicio, que opera en varios países europeos y en la ciudad estadounidense de Seattle, engloba plataformas de movilidad compartida para particulares como Emov (en Madrid) pero también a empresas de la competencia (Car2Go, de Daimler), aplicaciones de car-sharing entre particulares (Koolicar y Drivy) y servicios tradicionales de alquiler (Peugeot Rent, DS Rent o Smile). Además, cuenta con versiones especializadas para su uso empresarial, como Free2Move Fleet Sharing y Free2Move Lease. «Permite desde alquilar una bici durante unos minutos hasta un coche un fin de semana», explica Brigitte Courtehoux, responsable de movilidad de PSA.

Directivos y expertos de PSA participan en la jornada "Mobility Talks"
Directivos y expertos de PSA participan en la jornada "Mobility Talks"

Paralelamente, el conglomerado estudia cómo reformular su red de concesionarios, ante un cliente que cada vez opta más por curiosear en internet pero se resiste a adquirir un coche sin verlo y sin tocarlo. La solución que propone PSA es el “concesionario 2.0”, una tienda similar a una boutique en la que el cliente, asesorado por un “embajador” de la marca, podrá personalizar su coche en base a recreaciones en realidad virtual, como paso previo a una prueba de conducción. No obstante, para aquel que ni siquiera quiera salir de casa, el grupo también está reforzando su página web para hacerla más ágil y completa, lista para todo el proceso de compra, lo que incluirá una tasación online del vehículo viejo que se entregue a cambio y la concesión de la financiación.

Dentro de la estrategia no quedará ningún área por cubrir. Ni siquiera el de la búsqueda online de recambios, con herramientas digitales como MisterAuto, o de talleres para instalarlos al mejor precio, con el comparador Autobutler. Tampoco el de la compraventa de vehículos entre particulares, que en países como Francia supone más de la mitad de las ventas del sector. A través de plataformas como Carventura o Aramisauto, participadas por PSA, un usuario puede poner a la venta su vehículo, revisado y tasado a precio de mercado. “Se puede vender un coche en 4 horas”, asegura Frederic Lecroart, responsable de negocio digital.

Vaya hacia donde vaya la movilidad, sin embargo, parece claro que -al menos por ahora- seguirá habiendo coches, y que estos cada vez estarán más y mejor conectados a sus usuarios. Por ello, la guinda del pastel que prepara PSA es la nueva plataforma Connected Vehicle Modular Platform (CVMP), que abrirá, a partir de 2018, un mundo nuevo de posibilidades de interacción con el vehículo, como el control remoto de los sistemas y la realización de diagnósticos técnicos a distancia, de forma segura y confidencial. “Nuestro objetivo fundamental es garantizar la libertad de movimiento de nuestros clientes”, aseguró Tavares, encargado de cerrar la jornada con una presentación en la que eludió en varias ocasiones pronunciar la palabra “coche” y prefirió hablar de “dispositivos de movilidad”. Toda una declaración de intenciones.