Gerardo Pérez, presidente de Faconauto
Gerardo Pérez, presidente de Faconauto - J. Flores
Gerardo Pérez (Faconauto)

«La incertidumbre está haciendo que los compradores de coches tomen decisiones equivocadas»

El presidente de la patronal de los concesionarios recuerda que quién adquiera un diésel o un gasolina «estará comprando tecnología limpia fabricada en España» y pide un plan de ayudas que ayude a paliar una incertidumbre a la que el mercado «es alérgico»

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Las proclamas políticas en contra del diésel y los proyectos legislativos de prohibir los coches de combustión en Baleares y en toda España a partir de 2025 y de 2040 están teniendo un impacto directo en los compradores. Las ventas acumulan cinco meses consecutivos de caídas, debilitadas por las dudas de los particulares, que no saben qué coche comprar por causa del «ruido ambiental» generado, como reconoce Gerardo Pérez, presidente de la asociación de concesionarios Faconauto, en una entrevista con ABC.

«El mercado es alérgico a la incertidumbre», resalta Pérez, que recalca que las dudas tienen un indudable impacto en las decisiones de compra de automóviles. «Quizá es el sector donde más daño hacen, tras la vivienda». Por ello llama al Gobierno, con el que la comunicación es pese a todo «fluida», a «clarificar» cuanto antes la situación. Negro sobre blanco, pide un plan de ayudas que «podría amortiguar la situación» de declive, sobre la que no es especialmente optimista, dado el perceptible «frenazo -que no crisis-» de la situación económica.

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Sin este plan de incentivos que plantea, «que debe extenderse a la venta de todo tipo de modelos más limpios, y no solo a los eléctricos, y también a la infraestructura de recarga» no descarta que el mercado descienda hasta el entorno del millón de vehículos al año en los próximos dos ejercicios. Una cifra que contrastaría con las 1,32 matriculaciones de 2018, y con los 1,5 millones que el sector considera «saludable».

La consecuencia más directa de estas dudas es que, de forma paralela a la reducción en la venta de automóviles nuevos -cayeron un 8% en enero- están aumentando las adquisiciones de vehículos usados, menos eficientes. Solo en enero las operaciones con este tipo de vehículos aumentaron un 3,1%, y un 1% las adquisiciones de coches con más de diez años.

En este sentido Gerardo Pérez urge al Ejecutivo a establecer una hoja de ruta clara porque la falta de certezas «está haciendo que la gente tome decisiones equivocadas». De primera mano ha visto casos de excompradores de vehículos diésel «que se han dado cuenta de que se han equivocado al no repetir, porque es muy eficiente», y más agradecido para el bolsillo de quién tiene que recorrer muchos kilómetros. Al mismo tiempo, recuerda a los compradores que si adquieren un diésel o un gasolina «estará comprando tecnología limpia en muchos casos fabricada en España», que además goza de un etiquetado medioambiental que le permite circular sin restricciones.

Impacto local

Una situación que los concesionarios conocen de primera mano «porque somos los únicos que tenemos contacto con el cliente, y sabemos lo que el consumidor necesita», abunda. Por ello pone en valor el papel de los empresarios del sector, en su mayoría formado por compañías de tamaño pequeño y mediano con una gran imbricación con el entorno. «La capilaridad de la red es fundamental. Y eso es una salvaguarda para el futuro del concesionario», resalta Pérez.

Un papel que Faconauto destacará en su XXVIII congreso, que se celebrará en Ifema el 11 y 12 de febrero, y en el que también se abordarán otros retos del sector como la digitalización y la llegada del vehículo eléctrico. Una tecnología que, según sus estimaciones, supondrá un 20 ó 25% del parque dentro de 20 años, y que forzará a transformarse a los concesionarios y a los talleres, que se convertirán cada vez más en proveedores de servicios.

Para su despegue definitivo, Gerardo Pérez pide que se elimine el IVA que grava la adquisición de este tipo de vehículos. Al mismo tiempo, resalta que es el momento de abordar la necesaria reforma de la fiscalidad del automóvil, para grabar no su compra sino su uso, «sobre todo si, como se prevé, va a cambiar la forma de disfrutarlo».

La semana pasada el sector presentó su Libro Blanco, en el que cifra en 8.686 millones de euros su aportación a las arcas públicas. Dicha aportación se desglosa en 6.873 millones en concepto de IVA y 513 millones por el impuesto de matriculación. El resto, 1.300 millones, corresponde a las aportaciones realizadas a la Seguridad Social por las cotizaciones de sus empleados: 162.000 directos, el 90 por ciento indefinidos.