ARCHIVO ABC

La misteriosa historia del motor de agua inventado por un español en los años 70

El invento de Arturo Estévez Varela no llegó a prosperar, en medio de acusaciones de fraude y de complot por parte de las empresas petroleras

MADRIDActualizado:

El motor de agua español fue un invento de Arturo Estévez Varela que nunca llegó a ser un éxito, pese a las numerosas demostraciones que su creador, nacido en Valle de la Serena en 1914, llegó a realizar a lo largo y ancho de España. Pocos creyeron que un motor que utilizaba agua a la que se añadía un misterioso producto nunca desvelado, fuera capaz de producir energía. Estévez Varela no llegó a comercializar este invento, pero alrededor del mismo surgieron diversas acusaciones de fraude, que ponían en duda que realmente se lograse hacer funcionar un motor con agua. La «leyenda negra» habla también del complot que en la época pudieron hacer las empresas energéticas y petroleras, rumoreándose (sin llegar a ser confirmado), que podrían haber comprado la patente de este invento para silenciarlo e impedir que se hundiese su negocio y sus ganancias. Lo que sí es una realidad es que en la Oficina de Patentes y Marcas del Ministerio de Industria no existe referencia alguna al 'motor de agua' de Arturo Estévez.

Arturo Estévez realizó estudios de Técnica industrial en Areneros de Madrid con el padre Caracciolo, «el más entendido en electricidad y electrónica en la España de los años treinta», según el diario ABC de Mayo de 1973. Fue jefe de taller mecánico y jefe de fábrica, entre otras ocupaciones. Su lista de patentes comenzó en 1931 y se alargaría hasta casi el centenar en el transcurso de los años.

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Pese a que se conocía en toda España como «el motor de agua», en realidad se trataba de un generador de hidrógeno a partir del agua que se suministraba junto con un reactivo cuya composición Estévez nunca reveló. Con dos litros y medio de agua y un kilo de su aditivo aseguraba que se conseguían tres metros cúbicos de hidrógeno, con los que era capaz, tal y como demostraba en algunas grabaciones del NO-DO, que podía hacer circular a una motocicleta.

Según declaraba Estévez a ABC, la arena por él inventada, mezclada con un 20 por 100 de carbón de piedra y tratada en un horno especial a una temperatura de 1.800 grados, daba como resultante una pasta amorfa, que, introducida en el generador, con la debida proporción de agua, producía por electrólisis o descomposición, el hidrógeno, con el que se movía el motor. Así de sencillo.

En el año 73 Estévez defendía que el motor de agua era una realidad. La crónica de la fecha recogía textualmente:

«Seis años lleva esperando Arturo Estévez Varela una oportunidad para demostrar el funcionamiento de su generador energético de agua por liberación de hidrógeno, ofrecido incondicionalmente a la Administración española en el año 1972. El pasado día 12 de mayo (de 1973) dirigió a la Comisión de Industria del Congreso de Diputados el siguiente telegrama: "Señores les ruego me digan cuándo tomarán en consideración mi generador de hidrógeno y vapor y tengan en cuenta que producir 250.000 Kg. de H2 y 1.700.000 Kg. de vapor a la presión que nos interese cuesta 9.000.000 de pesetas. Sólo los 250.000 Kg. de hidrógeno tienen el mismo poder energético que un millón de kilos de gasolina. Terminaríamos con el paro, con la angustia económica y con la polución. Esto lo demuestro prácticamente." »

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Pero esta petición pasó al olvido. Además de su trabajo como ingeniero Estévez sobrevivía gracias a los beneficios generados por la venta de otras 73 patentes. La que más dinero le generó fue la de un arrancador automático para tubos fluorescentes, en 1951, que le valió 370.000 pesetas. La que menos, un condensador electrolítico para corregir el coseno de Fi, en 1953: 90.000 pesetas. También le sacó un pellizco, dos millones y medio de pesetas, a las quinielas y algún pelotazo a la lotería.

En 1972 obtuvo medalla de plata en la Exposición Internacional de Inventores, de Bruselas, por un purificador de gases contaminantes. En 1950 patentó en Estados Unidos un mecanismo de baterías solares para producir energía eléctrica, cuando nadie —aseguraba el propio inventor a ABC— hablaba de esto.

Arturo Estévez Varela
Arturo Estévez Varela - ARCHIVO ABC

Pero los gastos generados por su motor de agua eran cuantiosos, alrededor de nueve millones de pesetas, ya demás esta invención le supuso tener que enfrentarse a un proceso judicial. La crónica de ABC de 1974 recogía que «pocos científicos» hacían declaraciones favorables sobre este invento. Incluso el ministro de Industria decía, en 1971, que el «motor de agua es una broma». Pero Estévez Varela siguió repitiendo lo de «mi invento no puede fallar» y consiguió convencer. Vendió la mitad de los derechos de utilización de su motor a José Carrera Rey. Más tarde, inventor y comprador acordaron presentar el motor a la Prensa. Pero finalmente, y tras asegurar que no tenía noticias de Estévez, Carrera Rey interpuso querella contra él.

Comprobó, además, según su denuncia, que el motor no funciona con agua. La noticia saltó así a los periódicos: «Por existir indicios racionales de criminalidad y por posible delito de estafa se ha dictado auto de procesamiento contra el inventor del motor de agua».

Tras un período de gran actividad con presentaciones por toda España y frecuente aparición en los periódicos, Arturo Estévez desapareció de la escena pública y nada volvió a saberse de él ni de su «invento mágico».