Triángulos: por qué casi siempre se ponen mal

Desde 2018 está reconocida la alternativa luminosa Help Flash

S. M.
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Una de las situaciones más fastidiosas que puede ocurrirnos en cualquier viaje es que nuestro coche nos deje tirados en la carretera, ya sea por una avería o por un accidente. En esos casos, extremar nuestra propia seguridad y la del resto de ocupantes de la vía debe ser nuestra prioridad. Por ello, la DGT obliga a llevar en el maletero dos triángulos de preseñalización de peligro, pero no es obligatorio ponerlos si consideramos que las condiciones del tráfico o de la carretera no son seguras. Es decir, queda en nuestras manos elegir si bajar del coche o no.

En cualquier caso, lo primero que debemos hacer es activar las luces de emergencia, ponernos el chaleco y decidir si colocamos o no los triángulos de preseñalización de emergencia o el dispositivo luminoso si disponemos de uno. Debemos ser conscientes del tipo de vía en el que estamos circulando porque, si es una calzada de doble sentido, hay que colocar dos triángulos, uno por detrás y otro por delante, a 50 metros del vehículo y que sean visibles, como mínimo, a 100 metros. Una distancia que rara vez es respetada, y que equivale a unos 140 pasos de una persona de metro setenta; o 165 en el caso de alguien que mida 1,50 metros.

Si existe un obstáculo entre el vehículo y la distancia mínima de 50 metros -por ejemplo, una curva, un paso a nivel, una señal...-, debemos ampliar el espacio donde colocarlo para cumplir con la regla de visibilidad de los 100 metros.

Esta distancia no está elegida por capricho. Un vehículo que circula a 120 km/h, entre el tiempo que necesita en percatarse del peligro, la reacción y la frenada pasan al menos 113 metros. Por eso es tan importante colocarlos bien y avisar eficazmente al resto de conductores para evitar sustos.

En calzadas con más de dos carriles por cada sentido o de sentido único tan sólo debemos colocar un triángulo a 50 metros por detrás del coche y visible desde 100 metros de distancia.

Y para reducir aún más este riesgo, la DGT autorizó, en julio de 2018, el uso de un dispositivo luminoso para advertir al resto de conductores de nuestra presencia sin tener que caminar por la carretera para colocar los triángulos. Esta señal V-16, por el momento, es un equipamiento opcional, junto a los triángulos, que siguen siendo obligatorios, pero la DGT ya está tramitando un Real Decreto para modificar el Reglamento General de Vehículos en el que prevé sustituir los triángulos por señales luminosas en todos los casos y de forma obligatoria.

Este dispositivo luminoso debe cumplir una serie de requisitos para ser legal y tener la homologación de la DGT: debe emitir una luz de color amarillo auto, de alimentación autónoma, alta visibilidad y que quede estable sobre una superficie plana.

Help Flash es el primer dispositivo que llegó al mercado cumpliendo todos los requisitos y, además, posee como característica exclusiva su activación magnética, lo que permite ponerlo en funcionamiento en apenas unos segundos al contactar con una superficie metálica. Por supuesto, también cuenta con una activación manual para aquellos casos en que no tuviéramos una superficie metálica a nuestro alcance. Funciona con una pila alcalina comercial de 9V que le proporciona 2,5 horas de autonomía en modo emergencia y más de un 80% de su capacidad durante 4 años, frente a las baterías de litio que se descargan en pocos meses aunque no se utilicen.

Además es apto para todo tipo de vehículos, solventando, de esta manera, el problema de las motocicletas que, por razones de espacio, no tienen obligación de llevar los triángulos.

La señal Help Flash es visible a un kilómetro de distancia en situaciones de escasa iluminación, uno de los momentos con más riesgo, ya que el 70% de los atropellos mortales se producen durante el crepúsculo o la noche, y, de éstos, el 90% en vías sin suficiente iluminación. Cabe recordar que durante 2018, 49 personas murieron atropelladas en vías rápidas y 65, en carreteras convencionales. Reducir estas cifras es el gran objetivo de la reforma puesta en marcha por la DGT.