El peligro de dejar un niño en un coche al sol aunque no haga calor

En solo 30 minutos, el interior de un coche alcanza el doble de la temperatura que hay en el exterior, pasando de 27º a 50º

MADRIDActualizado:

El verano es un momento de ocio, de vacaciones, pero también es un momento en el que debemos tener en cuenta algunos riesgos, como es dejar a un niño dentro de un vehículo, una situación de muy alto riesgo, que solo en Estados Unidos deja cada año una media de 38 niños fallecidos. Un estudio europeo muestra que en los últimos años han fallecido 26 niños por haber quedado dentro de un coche al sol, 2 de ellos en España. Francia, Italia y Bélgica son los países que más casos presentan.

Desde el punto de vista médico, si el cuerpo humano supera los 42 grados se corre un alto riesgo. Los golpes de calor se producen entre las primeras 24 y 48 horas de una ola de calor, debido a que no se produce un mecanismo progresivo de aclimatación. Los grupos más vulnerables a estos golpes de calor son aquellos cuyos sistemas termorreguladores están más afectados, como son los niños (con especial atención a los lactantes), y las personas mayores. Otro grupo importante afectado son los pacientes crónicos de enfermedades cardiovasculares, respiratorias o neurológicas.

Cuando esta situación de calor se produce en el interior de un vehículo, los tiempos en el incremento de la temperatura son muy cortos y peligrosos, especialmente para los menores. Desafortunadamente, muchos responsables de la seguridad del menor no tienen en cuenta este riesgo. Según los estudios consultados, solo en Estados Unidos fallecen por este motivo un promedio de 38 niños al año, contabilizando más de 800 niños fallecidos desde 1998 por esta causa, y en Europa, desde el año 2006 se han comunicado más de 93 casos, con 26 niños fallecidos. En el 81% de los 93 casos analizados, los padres alegaron que no se percataron, mientras que el 11% afirmaron que lo hicieron conscientemente.

En cuanto a la edad de los niños fallecidos por causa del calor en el vehículo en Europa, el porcentaje de menos de 2 años supone el 65% del total. Este grupo de edad son los más vulnerables, como hemos explicado anteriormente, debido a la inmadurez de su sistema de regulación térmico y la falta de autonomía para evitar esta situación de estrés térmico.

El sistema de autorregulación de temperatura corporal en los bebés es inmaduro, lo que hace que, con temperaturas exteriores muy altas, su cuerpo no sea capaz de mantener la temperatura corporal normal. La hipertermia resultante, junto con deshidratación, puede producir la muerte. Con temperaturas muy altas si no se toman medidas adecuadas, el alto grado de deshidratación y la alta temperatura pueden provocar que los órganos funcionen de una manera errática, provocando que los síntomas empeoren de manera progresiva.

El RACE ha participado en una investigación con el fin de conocer el incremento de la temperatura dentro de un vehículo estacionado bajo los efectos del sol. Las pruebas se han llevado a cabo con tres vehículos idénticos y del mismo color.

Tomando como referencia una temperatura exterior (de ambiente) de entre 27 y 29 grados, la prueba de análisis se ha centrado en el cálculo de la temperatura interior del vehículo con tres situaciones distintas: con el vehículo totalmente cerrado; con el vehículo con una ventanilla abierta 5 cm y con el vehículo con dos ventanillas abiertas 5 cm (para formar corriente de aire).

Los resultados muestran cómo, mientras la temperatura ambiente exterior permanece prácticamente constante, las mediciones en el interior del vehículo, independientemente de las tres situaciones de medición planteadas, aumenta en más de 10°, en solo 10 minutos. La temperatura sigue incrementándose y, dentro de un vehículo cerrado a los 30 minutos, el mercurio marca el doble que en el exterior. Al cabo de casi 2 horas la temperatura en el interior del vehículo es por encima de los 60°.

Como se observa en el gráfico, la situación con una ventana abierta reduce las temperaturas frente a un coche cerrado entre 5 grados (a los 80 minutos) y los 10 grados (110 minutos) pero con temperaturas extremas que llegan a alcanzar unos máximos de 54°. Cuando las mediciones se llevan a cabo con dos ventanillas abiertas los valores fluctúan debido a corrientes que se producen por las variaciones térmicas, pero se siguen manteniendo altas temperaturas que superan los 50° dentro del vehículo (53 grados a los 60 minutos).

En cualquiera de las tres situaciones analizadas, las condiciones son muy extremas y suponen llevar a los ocupantes a episodios de estrés térmico, que es especialmente peligroso en el caso de niños y de lactantes por las condiciones de regulación térmica de sus cuerpos. Como se ve en la gráfica anterior, las temperaturas se elevan rápidamente superando los 40 °C en apenas 15 minutos. Si a estas condiciones le añadimos la falta de autonomía de los bebes para poder aliviar el problema, nos encontramos en una situación de consecuencias fatales.

los fabricantes de sillas infantiles, conscientes de este peligro, han desarrollado un tipo de tecnología que nos alerta de la presencia del bebé en el vehículo: dos tipos de detectores que varían según si el sistema ya viene incorporado el SRI o si, por el contrario, es una reinstalación del detector a un modelo previo.

Los modelos de detección y presencia del niño, tanto los incorporados en nuevos modelos de sillas como los de reinstalación en modelos anteriores, permiten conocer la información sobre nuestro bebé a bordo del vehículo, como por ejemplo si el niño se ha desabrochado los arneses, la temperatura o el tiempo que llevan sentados en el SRI. Algo que se debe tener en cuenta en los sistemas que se compran para su instalación posterior en las sillas infantiles que ya se poseen es si pueden influir sobre las homologaciones. En caso de duda, consulta al fabricante.

Los modelos que se instalan en una silla que ya poseemos (de reinstalación) se deslizan por debajo de la cubierta del SRI y, en teoría, se pueden utilizar con cualquier SRI. Existen también otros modelos que se instalan en el acolchado del hombro del arnés integral y, por tanto, solo se pueden utilizar en las sillas con sus propios arneses.

Todos los dispositivos, tanto los nuevos como los de reinstalación, se conectan a un teléfono móvil por Bluethooth, y solo funcionarán si se instala la aplicación específica del sistema. Una vez operativo, el dispositivo emitirá un aviso al teléfono móvil si el conductor se aleja del alcance de la señal de Bluetooth (entre 10 y 20 metros). Y en el caso que el adulto no actúe, desde la aplicación envía una señal a los contactos predefinidos como emergencia.

Dentro de las opciones que ofrecen estos sistemas, existen otros modos de funcionamiento autónomo que lanzan un zumbido en cuanto el vehículo se queda sin corriente, avisando al conductor sin esperar a que se aleje (entendiendo que si el coche está parado, y el niño en la silla, ya se debe alertar del riesgo por calor); otra opción de alerta se produce cuando se apaga el motor, donde un zumbador integrado emitirá un aviso cada vez que se apague el encendido del vehículo y detecte que el niño sigue estando en el SRI.