Trucos que no te ayudarán a engañar a los controles de alcoholemia

Cualquier cantidad de alcohol consumida influye en el comportamiento al volante y es susceptible de dar positivo, lo que produce riesgos en las carreteras y puede conllevar sanciones

ABC MOTOR
MadridActualizado:

En ocasiones, motivados por una conducta social, muchos conductores consideran que tomar una cerveza o una copa de vino, o ingerir alcohol en pequeñas dosis no influye en el comportamiento normalizado de la conducción. Hay quienes incluso se atreven a intentar engañar al alcoholímetro si se presenta un control de carretera. No obstante, pasan por alto que la fiabilidad de los dispositivos desmonta cualquier truco que intente alterar sus resultados y que cualquier sustancia nociva para el organismo tiene consecuencias al volante.

Como especialistas en la fabricación de equipos y técnicas de detección y análisis de sustancias nocivas para la salud, el grupo alemán Dräger desbanca falsos mitos que no ayudan a salir airosos frente a los controles de alcoholemia.

-Si dos personan consumen la misma cantidad, debe afectarles de igual forma. Este es un error de pensamiento muy común. Aunque dos personas, incluso de similar constitución, tomen la misma cantidad de alcohol, las condiciones físicas, personales y la propia naturaleza corporal de cada persona puede influir en la tolerancia al alcohol y la respuesta de reflejos en la carretera. El metabolismo y el funcionamiento del organismo es propio de cada individuo e influye de distinta forma.

-No hay riesgo por tomar una copa. Creer que ingerir poca cantidad de alcohol y estar bajo el límite legal no acarrea consecuencias puede ser peligroso. Incluso una sola copa de vino puede lanzar una tasa de alcohol de entre 0,25 y 0,35 ml para una mujer de entre 50 y 70 kilos, según datos de la Guardia Civil.

-Una alimentación copiosa ayuda a eliminar el alcohol consumido. Esta afirmación es errónea. Aunque hay una relación dependiendo de la cantidad de alcohol que se tome, este siempre estará en la sangre y puede repercutir en el comportamiento al volante y dar positivo en un control.

-Las herramientas caseras ayudan a burlar los controles. Tomarse un caramelo mentolado antes de hacer una prueba de alcoholemia, ingerir dos claras de huevo o chupar granos de café tampoco reduce los niveles de alcohol en la sangre ni ofrece solución para engañar al alcoholímetro. Asimismo, tampoco ayuda realizar una espera de dos horas antes de volver a subir al vehículo.

-Beber por debajo del límite legal no conlleva complicaciones. No importa la cantidad de alcohol que tomemos, ya que siempre vamos a estar expuestos a sus influencias, tanto en los riesgos que suponen sus efectos para la seguridad vial como en las sanciones al dar positivo.

-Hacer deporte o darse una ducha previa a la conducción. Ejercitarse después de consumir bebidas etílicas o tomar un baño no reducirá la dosis de alcohol en el organismo, por mucho que notemos una mejoría al realizar estos hábitos.

Numerosos conductores consideran que con estas tácticas pueden engañar al alcoholímetro, pero acaban por encontrarse con una sanción, en el mejor de los casos. Para evitar este problema, y reducir la siniestralidad vial, Dräger ha desarrollado un etilómetro que funciona de forma similar al empleado por los agentes de seguridad vial. El Interlock 7000 mide el grado de alcoholemia en aire espirado y tiene una particularidad que lo hace singular: el sistema cuenta con un inmovilizador del vehículo que desbloquea el arranque del motor solo si el resultado es favorable para la conducción. En caso contrario, inmoviliza el vehículo si detecta dosis infractoras de sustancias etílicas.

Este dispositivo es muy eficaz para evitar que conductores ebrios puedan ponerse al volante en situaciones de riesgo. Aunque lo más apropiado es seguir la máxima por todos conocida, la de no beber mientras se conduce.