La clasificación de Brasil para los cuartos de final del Mundial sigue dando que hablar. La canarinha se juega mañana su pase a semifinales contra Colomnia y para ello, el técnico Luis Filipe Scolari ha creído necesario buscar ayuda externa y la ha encontrado en la famosa psicóloga brasileña Regina Brandao. Las lágrimas de muchos de los futbolistas brasileños durante la tanda de penaltis ante Chile desataron las alarmas en el seleccionador, en gran parte de la hinchada local y en psicólogos deportivos que no entienden como se pudo expresar tal sentimiento sin conocer el resultado final del partido: «Es lógico llorar, es una forma de exteriorizar la emoción. Pero, antes de un momento importante y decisivo, ver el portero y al líder del equipo llorando y al entrenador, en vez de calmar y motivar, permanecer en la orilla del campo quejándose del arbitraje e insultando a adversarios demuestra una falta de control emocional de las más peligrosas», asegura João Ricardo Cozac, presidente de la Asociación Paulista de la Psicología del Deporte.
La fragilidad emocional de la que se la acusa al país anfitrión no ha gustado entre sus jugadores. De hecho, el propio Neymar salió ayer al paso de las críticas: «Nunca había hecho nada de este tipo, pero me está gustando bastante. Estoy aprendiendo mucho de ella, es una gran persona y espero que pueda seguir haciendo este trabajo. Los futbolistas estamos rodeados de una enorme presión cada día y necesitamos de psicólogos. No veo el por qué de la extrañeza de la gente».
La verdad es que Brasil está entusiasmada con la «seleçao» y las reales opciones de ganar su sexto Mundial, pero las lágrimas ante Chile de Neymar, Julio César o Thiago Silva en el momento de la tanda de penaltis han generado muchas dudas entre la «torcida» de si sus ídolos están preparados mentalmente para levantar la Copa del Mundo el próximo 13 de julio en Maracaná.






