«Fútbol, ese deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania», la famosa sentencia de Gary Lineker, pronunciada ya hace más de 20 años, volvió a convertirse en realidad en el choque de los teutones contra Argelia en octavos de final. En un mediocre partido de los de Low, Alemania ganó por inercia, por el peso de la historia. Dos goles de Schurrle y Ozil en la prórroga derrumbaron el milagro norteafricano que durante muchos minutos estuvo cerca de hacer realidad. La mala puntería argelina y la buena actuación de Neuer mantuvieron con vida a los germanos y le facilitaron el pase a cuartos en donde se medirán a la Francia de Didier Deschamps y Karim Benzema.
La clasificación de Alemania, por agónica que fuera, no deja de ser una rutina cuando de un Mundial hablamos. Los germanos son el conjunto más sólido y fiable cuando se juega una Copa del Mundo: en 17 de los 20 disputados llegaron, como mínimo a cuartos de final. En 12, a semifinales y en siete a la final, logrando tres títulos (1954, 1974 y 1990). Puede jugar mal, peor u horroroso, pero Alemania siempre es Alemania. Ya está en cuartos y es seria candidata a relevar a el Maracanazo de Uruguay. Hay clásicos por los que jamás pasarán los años.






