El 14 de junio de 1938 se juega la continuación de la «Batalla de Burdeos». Es decir, el desempate del Brasil-Checoslovaquia de cuartos de final, que dos días antes ha acabado 1-1. Los estragos de la «batalla» hacen que por Brasil solo repitan dos jugadores: el portero Walter Goulart y Leónidas, su estrella. En Checoslovaquia también hay cinco faltas: Planicka, Nejedly, Puc, Riha y Simunek. Los centroeuropeos las acabarán pagando, pues a pesar de adelantarse en la primera parte, gol de Kopecky, acabarán siendo eliminados gracias a dos tantos muy seguidos en la segunda mitad de Leónidas y Roberto.
Un 14 de junio, pero de 1970, se disputan los cuartos de final del primer Mundial que acoge México. Una cita llena de novedades: por primera vez se permite hacer dos cambios y se introducen las tarjetas amarilla y roja. Además es el primer Mundial que se televisa a color y, precisamente por exigencia de los operadores, se juegan partidos al mediodía para que en Europa se vean en horarios de máxima audiencia. Algo de lo que se quejan los futbolistas debido al calor mexicano.
Participan 16 selecciones, divididas en cuatro grupos de cuatro países cada uno. A cuartos de final pasan Uruguay, la URSS, Brasil, Perú, Italia, México, Alemania Occidental e Inglaterra. El 14 de junio es domingo y los cuatro partidos se juegan a la vez. El más flojo es el Uruguay-URSS. Se decide en la prórroga con un gol de Víctor Espárrago, quien había entrado de refresco unos minutos antes. Los otros tres choques son de aúpa.






