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Uno de los árboles más viejos de Europa podría morir en 50 años por culpa del turismo

Su salud ha empeorado debido al mal trato recibido por parte de algunos visitantes

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Uno de los árboles más viejos de toda Europa podría morir pronto debido a que muchos turistas se cuelgan de él, atan cintas de colores a su tronco y se llevan sus ramas de recuerdo.

El tejo milenario escocés de Fortingall, que se alza en el interior de un cementerio de Perthshire, tiene entre 3000 o 5000 años. En 1785 ya era famoso, cuando se levantó un muro de piedra a su alrededor para protegerlo. Uno pensaría que ya se habría ganado su retiro, pero los turistas no parecen estar de acuerdo.

Los esfuerzos para proteger esta especie se han vuelto inútiles: son incontables los curiosos que se acercan hasta el lugar para colarse en el recinto y dejar allí su huella. Neil Hooper, encargado de los árboles de Fortingall, dijo que no puede decir cuántos visitantes son culpables de haber provocado esta crítica situación, pero «ciertamente se han arrancado algunas agujas, ramitas e incluso trozos de ramas». No es el único problema, también se dedican a atar gran número de cintas a sus ramas.

Catherine Lloyd, coordinadora de la Asociación Comunitaria de Biodiversidad de Tayside, dijo que el árbol se ha estresado por este cúmulo de circunstancias. Su mala salud ha provocado que, en palabras de esta experta, pueda derrumbarse en los próximos 50 o 300 años.

Ahora, en un intento por mantener vivo el espécimen original y sembrar la próxima generación de la especie, los embriones del tejo se plantarán en diferentes puntos clave como Perthshire, Angus y el Real Jardín Botánico de Edimburgo.