Arroz con etiqueta sostenible
Arroz con etiqueta sostenible - KELLOG´S

Arroz con etiqueta sostenible

El programa Origins de Kellogg´s aumenta la productividad de los cultivos de arroz del delta del Ebro con prácticas agrícolas más sostenibles, eficientes y respetuosas con la naturaleza

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Hace cuarenta años que Kellogg utiliza para la elaboració de muchos de sus cereales arroz producido en España, y en una de las zonas de cultivo por excelencia de este cereal: el Delta del Ebro. Hace seis años, comprobaron que el rendimiento de estos campos estaba muy por debajo de lo esperado. De modo que, lejos de buscar otras zonas de producción, se pusieron manos a la obra para descubrir qué estaba pasando. «Empezamos con poco conocimiento, con la única intención de apoyar a los agricultores y descubrir cúales eran los problemas a los que se enfrentaban en su día a día. Este fue el germen del programa Origins, un compromiso con la sostenibilidad que actúa en lo social, medioambiental y económico, que ha demostrado su éxito, y con el que hoy nos alineamos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas», señala Amparo Lobato, responsable de asuntos corporativos de Kellogg España, quien recuerda que «la producción responsable está en el ADN de la empresa desde sus comienzos. No solo en sus productos, sino también en sus envases, porque ya en 1906 la primera caja de Corn Flakes se fabricaba con cartón 100% reciclado. Estamos hablando de economía circular hace ya más de cien años».

La respuesta inicial fue la de 17 agricultores que se adhirieron a un programa que les apoyaba para mejorar la calidad de vida, la de sus familias y que buscaba mejorar las prácticas agronómicas respetando el equilibrio natural para proteger los lugares naturales donde crece el arroz.

Agricultores comprometidos

Hoy, después de seis años, forman un grupo de 68 agricultores comprometidos en mejorar los rendimientos del cultivo de arroz de manera sostenible. Más de la mitad son menores de cuarenta años, y ha aumentado la participación de las mujeres, lo que por un lado garantiza la continuidad generacional y favorece el empoderamiento femenino. Ángels Amenós es una de las nueve mujeres que forman parte del programa: «La formación constante nos permite aplicar las prácticas más adecuadas y óptimas en todo el proceso de cultivo. Gracias a Origins hemos conseguido recuperar tierras que estaban verdaderamente deterioradas», relata. No en vano, en las parcelas participantes se ha incrementado el beneficio económico en casi 285€ por hectárea cultivada de promedio y la producción una media de casi un 15% con respecto al rendimiento medio de la zona. Y a día de hoy la superficie de cultivo que sigue las «10 Mejores Prácticas Origins» se ha incrementado hasta acercarse al 30% de la toda la superficie del Delta del Ebro en 2018.

Unas prácticas que la investigadora Mar Catalá, del IRTA, explica con detalle en el destacado de este reportaje y para quien «los resultados obtenidos después de estos seis años demuestran su relevancia, no solo en cuanto a rentabilidad y a aumento de la producción sino en términos medioambientales, ya que se han desarrollado acciones que minimizan el impacto humano sobre el entorno a la vez que se fomenta la biodiversidad». Para ello, se utilizan técnicas respetuosas con la naturaleza, como el control de plagas con enemigos naturales, la optimización de fitosanitarios o el fomento de la biodiversidad. También se implementan técnicas de optimización del uso del agua y de reducción de emisiones de efecto invernadero.

Unas medidas importantes ya que estos cultivos se encuentran en la mayor zona húmeda de Catalaluña y en un espacio único de 320 km2, de los que el 20% son áreas naturales donde se ubica el Parque Natural del Delta del Ebro. Una convivencia entre hombre y naturaleza que en ocasiones resulta complicada.

Devastador caracol manzana

Francesc Vidal, director del Parque, explica la rica biodiversidad de una zona en la que la presencia y la actividad del hombre tiene también una enorme influencia: «Tenemos un lugar único, la mayoría de los Parques Naturales están en zona de montaña, y el Delta del Ebro está en interacción con el agua y su paisaje actual es el resultado de una dilatada utilización humana. La pesca, la ganadería, la caza, el turismo y, sobre todo, el cultivo del arroz han sido las actividades sobre las que se ha establecido una simbiosis entre desarrollo económico y biodiversidad».

Nadie como él conoce los efectos que las especies invasoras están teniendo tanto en la fauna como en los cultivos. Agricultores, investigadores y conservacionistas intentan hacer frente al cangrejo rojo, la gambusia, el caracol manzana... la lista es larga. Este último empezó a infestar el Delta del Ebro hace diez años y «ha sido nefasto para el cultivo del arroz. Se desplaza a través de canales y cada ejemplar puede llegar a poner entre 4.000 y 8.000 huevos al año. Se han buscado todo tipo de soluciones, como salinizar los campos. La sal mata a los caracoles, pero también daña el arroz», explica Miquel Balada, que lleva cicuenta y cinco años dedicado al cultivo de este cereal. «Ahora, se está probando siembra en seco, y gracias al programa Origins podemos intercambiar opiniones y conocimientos entre agricultores y técnicos, para hacer frente a los problemas que nos afectan e intentar prevenirlos», puntualiza mientras muestra en su móvil las fotos de los huevos rosas de caracol manzana que comparte en el grupo de Whatsapp creado entre los agricultores que forman parte del programa.

Junto a las imágenes de la especie invasora, comparten un vídeo de flamencos sobrevolando los campos de arroz. Es una de las aves más emblemáticas del Delta del Ebro, pero sus incursiones en los sembrados causan enormes destrozos en las cosechas. «Estamos tomando medidas como intentar asustarlos con drones», explica Vidal, a lo que Miguel puntualiza que debido a su alta protección «nos da miedo hasta asustarles. Cuando atacan los campos se nos indemniza, pero los agricultores preferiríamos no sufrir su invasión y encontrar un modo de que no vengan. Con el tiempo se han limado muchas reticencias con el Parque y hoy, con sus más y sus menos, existe una convivencia entre animales y agricultores».

Lirios contra el cangrejo rojo

La apuesta de Origins por la mejora ambiental de la zona incluye también acciones como la plantación de más de 150 árboles autóctonos entre chopos, tamarindos, sauces y fresnos que suponen un refugio para la fauna, mejoran el paisaje, permite una mayor área de sombras y fomentan la biodiversidad. Y otra de las medidas más originales que se están llevando a cabo es la plantación de casi 21.000 lirios amarillos. «Las raíces de esta planta dificultan que los cangrejos rojos hagan galerías por las que se filtra el agua, sujetan los márgenes de los desagües, reducen la necesidad de aplicar herbicidas y fomentan la biodiversidad», explica Mar Catalá, a quien acompaña Manolo Gilabert, que enseña sus campos rodeados de los verdes tallos y flores amarillas de los lirios.

«El cangrejo rojo llegó al Delta del Ebro hace algunos años y en un principio se pudo controlar la situación porque no había muchos. Después se empezaron a multiplicar. Y al ser declarado como plaga no se pueden capturar para consumo humano, como ocurre en otras zonas del país. Hacen agujeros por debajo de las zonas incluso con hormigón y son capaces de sortear distancias de un metro entre márgenes, vacían la tierra y provocan el hundimiento de puentes que se vienen abajo cuando se mete la maquinaria con la que necesitamos trabajar en los campos. Pero además, por sus agujeros se produce una importante pérdida de agua, con la que se va el abono que necesitan las plantaciones», explica Manolo, quien ha encontrado solución en la plantación de lirios amarillos en los márgenes de sus arrozales.

En una zona de máxima protección del Parque Natural del Delta del Ebro, y para cuyo acceso se necesita autorización expresa, se encuentra la Isla de Buda. Situada en el extremo oriental del Delta, con sus 1.000 hectáreas y sus cinco kilómetros de longitud, es la isla más grande de Cataluña, formada a partir de los sedimentos que deja el río Ebro antes de su desembocadura. De gran riqueza de fauna y flora, da cobijo a más de 350 especies de aves, de las 600 censadas en Europa, y donde el caballo de la Camarca francesa vive en libertad. Un entorno privilegidado que se configura como uno de los humedales mejor conservados de Europa y en el que habitan tan solo unas cuantas familias dedicadas al cultivo del arroz.

David Vila es uno de esos agricultores que tiene campos en tan protegido paraje. Mientras conduce el vehículo por la estrecha carretera de tierra por la que está permitido circular una vez se traspasa la barrera, enseña con orgullo esta maravilla natural a la que no falta ni un solo día. «Vengo a las siete de la mañana y luego por la tarde, porque aquí nadie tiene grandes extensiones y hay que ir de unos campos a otros», explica David para quien «gracias a las 10 Mejores Prácticas de Origins conseguimos obtener el máximo rendimiento del cultivo, reducir costes y ser más eficientes. Y todo ello respetando el entorno y el medio ambiente. Además, la buena relación con los técnicos nos permite contar con su ayuda en cualquier momento. Es como tener al médico en casa».

Nidos y hoteles de insectos

Cerca de sus campos, y en los de otros muchos agricultores, también se han instalado cajas nido para murciélagos. En total 260 refugios con el objetivo de aumentar la población para que de manera natural realicen un control de plagas, ya que se alimentan de insectos que son perjudiciales para el cultivo del arroz. Y para los insectos beneficiosos se han contruido «hoteles» que favorezcan su estancia cerca de los campos de arroz. Iniciativas todas ellas respetuosas con el medio ambiente y que buscan bajo el concepto de la sostenibilidad aunar las mejores prácticas del hombre con protección de la naturaleza.