María Calvente y Marcial Ybarra, en la puerta del Hotel del Alcázar
ECONOMÍA

El hotel Alcázar se renueva y estudia adquisiciones para crecer

Desde 2013 ha dobla su negocio y realiza ofertas para comprar otros establecimientos

SEVILLAActualizado:

Las buenas cifras del negocio turístico están propiciando un auge de aperturas de nuevos hoteles en Sevilla. Este boom también está siendo aprovechado por algunos de los establecimientos más veteranos de la ciudad, que están renovando la gestión para vivir una segunda juventud. El caso del Alcázar, fundado en 1964 en la Avenida de Menéndez Pelayo, es paradigmático. Pertenece a la sociedad Hotelera Sevillana, participada por las familias Ybarra Mendaro (27%), Calvente Vázquez (27%) y Montero (40%).

En 2013 asumieron la gestión Marcial Ybarra y María Calvente con la meta de renovar profundamente el edificio para acercarse a las exigencias del nuevo perfil de turistas. «El punto de inflexión ha sido la nueva fachada, cuyo diseño ha estado a cargo del arquitecto sevillano Javier Jiménez Sánchez Dalp, que ha combinado la sobriedad de la piedra natural con la modernidad de una fachada ventilada», remarca Calvente.

Cuando nació en los años sesenta, la ventaja competitiva del hotel era su cercanía a la estación de Cádiz y la de autobuses. «Ahora el potencial del hotel está en sus espectaculares vistas de los Jardines de Murillo y del Alcázar, además de la cercanía al Barrio de Santa Cruz, la Catedral y Giralda». Calvente indica que un hotel de Bilbao de 5 estrellas «se ha interesado por la fachada del Alcázar para su próxima reforma». En paralelo a la instalación de la fachada, se han renovado las 94 habitaciones y las estancias comunes.

«En 2016 se han reducido a la mitad los gastos operativos con respecto a los de 2013 y las ventas del hotel se han duplicado hasta rondar los dos millones de euros», afirma Marcial Ybarra. Con estas cifras, el Hotel Alcázar tiene ahora planes de crecimiento para convertirse en un operador turístico más relevante. Por un lado, están estudiando ampliar su capacidad con la adquisición de algunos de los inmuebles cercanos para elevar su número de habitaciones. También seguirá con la reforma del establecimiento para generar más ingresos atípicos, como la creación una zona de terraza y bar en el ático para el uso de los clientes (aprovechando las vistas a los jardines de Murillo).

Dado que en el entornodel hotel hay apartamentos turísticos, «se puede aprovechar nuestra capacidad en la recepción y la limpieza de habitaciones para gestionar también este tipo de inmuebles, siempre que estén en un perímetro cercano». Por último, una vez que han logrado reflotar el negocio del Alcázar, también han realizado ofertas a otros hoteles clásicos de Sevilla que requerían una actualización de la gestión, aunque todavía no hay nada cerrado.