Las actividades deportivas son frecuentes en el entorno del río
Las actividades deportivas son frecuentes en el entorno del río - CENTRO DE VISITANTES GUADIAMAR
ABC DE CALLE

Corredor verde del Guadiamar

Aventuras en plena naturaleza

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El corredor verde que forma el río Guadiamar es uno de los espacios naturales más fascinantes de la provincia de Sevilla. «Wadi-Amar», como lo llamaron los musulmanes, es el último gran afluente del Guadalquivir antes de su desembocadura y nace cerca del Castillo de las Guardas, en Sierra Morena. Discurre entre dehesas hasta llegar a la cornisa del Aljarafe y, desde esas tierras de cereal y olivo, se adentra en las arenas y los pinares de Doñana. Por fin, tras atravesar bosques, marismas y cultivos de arroz, se une al Guadalquivir.

Para poder apreciar toda la riqueza natural que acompaña al cauce, se puede recorrer el carril cicloturístico del Guadiamar, que tiene más de 70 kilómetros y que también es apto para hacerlo a pie o a caballo. La gran diversidad de aves que habitan alrededor del río, como el milano negro o el aguilucho cenizo, y el interesante patrimonio monumental de pueblos como Huévar o Gerena se unen también a los atractivos de esta ruta.

Además, al llegar a Aznalcázar,el final del camino o el principio, según se mire, se pueden visitar el Centro de Visitantes Guadiamar y el Jardín Botánico de Buitrago.

En Aznalcázar está situados el Centro de Visitantes Guadiamar, un punto de partida básico para conocer los equipamientos de la vía y, que además, posee una privilegiada ubicación que permite contemplar, desde las alturas del edificio, el curso de las aguas, el frondoso bosque en galería que enmarca el río en este tramo y un antiguo puente romano.

Por otra parte, en el centro de visitantes se ofrece mucha información sobre el significado y la evolución del río Guadiamar y su entorno, Un dato fundamental para entender mejor su historia es la existencia de las tareas de restauración que se llevaron a cabo después del accidente minero de 1998. A partir de entonces, se creó este pasillo ecológico que permite la circulación entre Sierra Morena y Doñana y que garantiza la supervivencia del entorno natural.

Piraguas y tirolina

Gracias a sus inigualables características, el corredor verde del río Guadiamar es el escenario donde se llevan a cabo numerosas actividades deportivas, lúdicas y familiares.

Una de ellas es el «Taller de anillamiento de aves», que pretende acerca al público en general el conocimiento de las numerosas aves que anidan, viven y pasan por el entorno del río. Se trata de una actividad guiada cuyo punto de partida es el centro de visitantes, desde donde el grupo parte hasta la zona donde tiene lugar el anillamiento.

El precio es de 12 euros y se hace los sábados, aunque para conocer más detalles sobre fechas y reservas es recomendable visitar la web www.reservatuvisita.es.

El centro de visitantes también acoge una actividad de multiaventura destinada a los más audaces. La propuesta comienza a las 10 de la mañana con una recepción y visita guiada por el espacio dedicado al Guadiamar. Tras eso, se realiza un circuito de dos horas y media que combina ejercicios de aventura en el propio jardín del centro:escalada, tiro con arco y tirolina que harán las delicias de los más aventureros de la familia.

Tras ello, se realiza un recorrido en piragua para el que no es necesario tener ningún conocimiento previo de la navegación, ya que serán los guías especializados los que explicarán todos los detalles a los participantes. La edad mínima recomendada para palear es de 7 años, aunque los menores de esa edad podrán participar yendo sentados entre los adultos.

Según la época del año, la ruta será una u otra, pudiendo incluir de 3 kilómetros hasta 5 kms. Todos los recorridos son, sin embargo, por aguas mansas, por lo que permiten apreciar la riqueza del espacio protegido del Guadiamar de una manera distinta y segura.

Además, esta forma de navegar, tranquila y silenciosa, da la oportunidad de acercarse a las aves, pudiéndolas avistar entre la espesa vegetación de ribera al paso de la embarcación. Martines pescadores, garzas reales o martinetes «convivirán», durante unas horas, con las piraguas.

La actividad multiaventura tiene un precio de 18 euros por persona, en el que se incluye todo lo necesario para cada uno de los deportes, excluyendo el bañador y otras prendas de ropa, así como los servicios del monitor y avituallamiento.

En vehículo 4x4

Para los que deseen recorrer el Guadiamar pero sin llevar a cabo esfuerzos físicos, la ruta «Hacia la Marisma por el Corredor Verde»propone hacerlo en 4x4. En total, el itinerario supera los 80 kilómetros y pasa por los arrozales de Isla Mayor, la laguna de la Dehesa de Abajo y los pinares de Aznalcázar-Puebla del Río, donde es posible observar el rastro del lince ibérico. Una alternativa que bebe de la riqueza natural y en cuyo precio, 25 euros, se incluyen prismáticos, catalejo, agua, un refrigerio y el servicio de los guías. Gracias a su baja dificultad es adecuada para toda la familia, una propuesta muy atractiva para pasar una jornada diferente a pocos kilómetros de Sevilla.

De otra parte, la ruta «Los molinos del Guadiamar» es una de las propuestas más demandadas de la zona. También se hace en 4x4 y parte del centro de visitantes. Las ruinas de los antiguos molinos harineros que jalonan el cauce del río, escondidos entre la vegetación, son los protagonistas de un itinerario que hará sentir a los participantes auténticos protagonistas de cuentos e historias legendarias. Finalmente, se alcanza el famoso Vado del Quema, paso obligado en la peregrinación hacia el Rocío.

La gran riqueza ornitológica de la zona y los paisajes que se atraviesan a lo largo de los 20 kilómetros componen estampas únicas. El precio de la actividad es de 15 euros por persona e incluye el uso de los vehículos, el servicio de guías, agua, los prismáticos y todos los permisos necesarios.

En el corredor verde del Guadiamar también se hacen otros itinerarios como «El camino rociero», centrado en algunos de los tramos que recorren los peregrinos cuando se dirigen hasta la aldea, o la actividad «Nordic Walking en el Guadiamar», en la que se practica la caminata nórdica, un deporte de resistencia que consiste en caminar con ayuda de bastones y que cada vez es más practicado en la provincia.