No ni ná
La Sevilla del rotulador
Algo de esa cabalgata de carrozas de rotuladores hay en todos los proyectos de la ciudad
Ha ocurrido un año más. La ilusión de la ciudad se proyecta con rotuladores de colores. Como la elección del pregonero o la puesta del primer tubo de la portada de la Feria, entre los anuncios de Sevilla está la presentación de las nueva carrozas ... de la Cabalgata de los Reyes Magos. Y de nuevo los bocetos se han presentado en cuartillas pintadas a rotulador.
En la era del diseño digital, de la realidad virtual y la inteligencia artificial, los dibujos de Jesús Corral Zambruno a rotulador son un desafío, un muestra de rebeldía frente a la modernidad y una definición del alma de Sevilla, siempre herida de melancolía por su pasado y temerosa ante el futuro.
Puede que ese sea el motivo del éxito de la cabalgata de Reyes de Sevilla. Nos evoca el tiempo en el que pintábamos con rotuladores. Por eso gusta tanto a pequeños como a mayores. Aunque ya no se usen mulas para tirar las carrozas y éstas no sean de papel de plata como en los 70, no se puede decir que la Cabalgata de Reyes haya sufrido una evolución fascinante, sino más bien que sigue la estela del estancamiento que viene sufriendo la ciudad desde su gran transformación en 1992. Su organización, a cargo del Ateneo, con la colaboración del Ayuntamiento, y su mantenimiento siguen siendo un milagro de la providencia, gracias a la búsqueda de patrocinios y aportaciones. Todavía hay huchas en los comercios pidiendo un donativo. Será porque las cuentas de la Cabalgata están tiesas como una mojama que el año que viene una carroza promocionará el rico producto de Barbate e Isla Cristina. Nunca reparamos en esa dificultad porque el Ateneo para el tiempo para devolvernos por el camino de la memoria con los trazos de rotuladores la ilusión de sentirnos los niños que nunca dejaremos de ser.
El domingo ABC recreó cómo sería la Sevilla prometida de estar terminada. Lo que debería ser una realidad es solo una ilusión que tardará décadas en consolidarse y que tiene ese color añejo de los lápices de otra época que la pintaron sobre un plano.
Algo de esa cabalgata de carrozas de rotuladores hay en todos los proyectos de la ciudad, que nos suenan a otra época. Y antes que plantarnos en los despachos a reivindicar tenemos la ilusión de que un día nos los traigan los Reyes Magos. En ese esperar el futuro pegados al pasado nos conformamos con vivir en la ciudad inmutable de los sueños, tradicional y colorista como un trazo de rotulador, frente a los riesgos de identidad de una ciudad inventada desde lo virtual que sin embargo nos está arrollando sin darnos cuenta. Ante el futuro, Sevilla parece tener miedo a perder su niñez. Pero ya va siendo hora de que deje de pensar que ese futuro se lo traerán los Reyes Magos. A ellos mejor pedirles un programa de diseño gráfico para el dibujante de la cabalgata.
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