Suscríbete a
ABC Premium

El Recuadro

El zapatero remendón

Aquello sí que era reciclado, el remendón del barrio con su taller en un hueco de escalera

Antonio Burgos

Esta funcionalidad es sólo para registrados

TENGO calificadas como género literario las esquelas mortuorias de ABC. Las que los antiguos llamaban «papeletas» (que siempre acaban tocándonos a todos). Las esquelas tienen mucho de historia de la ciudad por entregas, de nómina de hijos ilustres, de registro de cambio de costumbres y ... a veces llevan por dentro, si se leen críticamente, toda una novela de familias peleadas por aquella herencia que sale de refilón entre la letra de los nombres de los dolientes ausentes. Es toda una Sevilla que va desapareciendo la que sale en las esquelas, como una crónica de un tiempo que cada vez es menos nuestro. Y ha salido una de las que nos evocan una Sevilla ida, esa ciudad ante la que dice la copla que hemos cruzado los brazos y se nos va, para convertirnos en una gran urbe con grandes proyectos de futuro, pero con un gran desprecio a su pasado, que la hizo grande y universal. Esta esquela que comentar quiero no se refiere a un gran señor, ni a un excelentísimo, ni a un ilustrísimo, ni a nadie que tuviera una gran cruz de ninguna orden, ni encomienda o medalla de plata alguna. Pero tenía mucho en su vida: nada menos que Sevilla misma.

Artículo solo para suscriptores

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Suscribete
Comentarios
0
Comparte esta noticia por correo electrónico

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Reporta un error en esta noticia

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Muchas gracias por tu participación