TRIBUNA ABIERTA
Sevilla y la pavimentación histórica
La plataforma única no puede plantearse como la exclusiva solución para todos o la mayoría de los casos

A mitad de octubre el Pleno municipal, con unanimidad, se adhirió a un manifiesto por la defensa de la pavimentación histórica presentado en septiembre a la opinión pública por personas e instituciones muy vinculadas a la cultura y defensa de Sevilla, entre ellas el Colegio ... de Arquitectos, Registradores de la Propiedad, Cámara de Comercio, Administradores de Fincas, la Universidad o culturales como Ben Basso. Defensa que fue posteriormente objeto de un pronunciamiento favorable de la Comisión Provincial de Patrimonio, paralizando la intervención en calle Zaragoza.
Podría parecer que se iniciaba con ello una nueva etapa en que la sensibilidad estuviera del lado de la protección del patrimonio que representa ese tipo de pavimentación y en consecuencia revisarse los proyectos en curso a la luz de los criterios de sostenibilidad, patrimonio y paisajismo que ese documento incluye, pero nada o muy poco de eso se ha llevado a la práctica. Como ya manifestó en dicho Pleno el delegado municipal responsable, Antonio Muñoz, esa voluntad se condicionaba al menos a tres factores: que las obras no fuesen más caras; que el primer criterio fuese el cumplimiento de las normas de accesibilidad y que las pruebas encargadas de corte y relabra del adoquín de Gerena fuesen satisfactorias.
Se podría aducir que esas son cautelas razonables, y en sí misma lo son, pero sinceramente llevamos años oyéndolas en un contexto en el que solo se emplean como justificación de ideas preconcebidas contrarias a la preservación de la morfología histórica de los espacios urbanos. Indudablemente, nada hay que objetar sobre la mejora de las condiciones de accesibilidad, pero, con igual rotundidad, debe ser un objetivo prioritario que permanezcan en la ciudad los elementos que configuran su identidad. Aceptar este principio es aceptar que la existencia de factores que en principio puedan parecer contrapuestos conlleva la necesidad de buscar equilibrios.
Y en este equilibrio que haga posible la mejora razonable de la accesibilidad con la conservación del patrimonio, es muy importante la propuesta que de forma reiterada se ha ido solicitando de los responsables municipales: abordar la posibilidad de corte y relabra del adoquín de Gerena para una mejora de la regularidad del plano superficial del pavimento. Lamentablemente, y pese a la promesa del Delegado de encargar un estudio de costes y viabilidad y hacer público el Pliego de Contratación, dicha promesa, que sepamos, no ha sido cumplida por ahora.
La normativa de accesibilidad estatal marca un mínimo de 1,80 m como acera que resuelva la circulación peatonal protegida. En principio en calles donde ya existen o conseguirlo es posible ¿por qué se va a soluciones que suponen un cambio radical como el que se ha efectuado en la calle Mateos Gago con un sistema de plataforma única, cuando en la nueva configuración las aceras se han ampliado hasta una anchura de 5 m cada una? No entendemos por qué no ha podido resolverse su diseño reutilizando el adoquín de Gerena preexistente en una calzada central rehundida con bordillos, lo que hubiera permitido un equilibrio entre la nueva imagen y la histórica. Al fin y al cabo la deseable peatonalización de la calle no va a excluir la persistencia de un tráfico rodado restringido. Y lo mismo sucedería para la mayor parte de la calle Zaragoza, próxima a su ejecución y tantas otras (Dormitorio, Pérez Galdós…)
La adopción de la plataforma única no puede plantearse como la única solución para todos o la mayoría de los casos. Deben sopesarse otros aspectos como el de la seguridad en calles de tránsito rodado (de cualquier tipo de vehículos) aunque su uso sea limitado a residentes, emergencias o acceso de mercancías, ya que la plataforma única sitúa al mismo nivel al automóvil y a las personas, y en otros aspectos suponen graves repercusiones al variar la sección constructiva, lo que implica la sustitución de material (adoquinado y bordillos tradicionales en calzadas y enlosados en aceras) En muchos casos de plataforma única el papel de estos bordillos de granito como elementos de separación de la circulación peatonal y rodada, de tan bella presencia, tienen que realizarlo indeseables elementos secundarios de separación de ambas circulaciones como esos bastoncillos negros en Calle San Vicente, que son un verdadero atentado a la estética o las también desagradables tiras de pavimento podotáctil.
Creo que los criterios a seguir en las obras de repavimentación deben venir definidos por tres ideas: la consideración de la pavimentación histórica como un valor patrimonial a proteger; la mejora de la accesibilidad y peatonalización, restando espacio al coche y la sostenibilidad para favorecer la defensa del medio ambiente mediante el reciclaje y la economía circular, reutilizando el adoquín de Gerena del que nuestras calles y plazas son su mejor cantera.
La defensa de la pavimentación histórica es, por tanto, una acción que debería establecerse desde distintos niveles de actuación: el planeamiento, su catalogación e investigación, el correcto almacenamiento del material que se sustituye para su reposición y la sensibilidad y el rigor en la realización de proyectos y obras.
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