Los tres hermanos priostes de las Penas / MANU GÓMEZ

Anónimos y protagonistas: los hermanos Pozo Morón, tres en raya

Tanto monta, monta tanto, María Jesús como Domingo y Francisco: la estirpe de la arquitectura efímera de la Semana Santa

Por  0:20 h.

Son las tres patas del banco en San Vicente. Tres hermanos de sangre y los tres priostes de la hermandad. Como en el tres en raya, llevan moviendo las fichas del montaje de los altares y pasos en las Penas desde 1995. Domingo, María Jesús y Francisco son, por este orden, los priostes de la cofradía y, a la inversa, en el de llegada a la casa. Domingo es el «Carrero» del siglo XXI. Él dice que no, que «Carrero sólo hay uno», pero tiene en su mente la historia y la utilidad de cada rincón y pieza. No se le escapa un detalle. En la estirpe de los Pozo Morón, el más joven es el «planificador». Le sigue María Jesús, la mediana de la casa y la primera mujer prioste en una hermandad que hasta hace siete años no permitía que el sexo femenino ostentara cargos en la junta de gobierno. Una mujer en un (hasta ahora) mundo de hombres, pero que se mueve como pez en el agua. Ella es la «organizadora». Y luego está Francisco, el mayor de todos y el tercero, que no en discordia, en la jerarquía del equipo. Si Domingo diseña el mecano y Mari organiza el trabajo, Paco es el «ejecutor».

Tienen los tres bien definidas sus funciones. Llevan trabajando juntos en estas labores toda su vida. Los tres son técnicos: el mayor de todos, ingeniero, los otros dos, aparejadores. En los Servitas, su hermandad de toda la vida (junto con otras dos: la Estrella y la Esperanza de Triana), les llamaban al trío «los hermanos biónicos» allá por 1992: «Íbamos por la tarde a ayudar en priostía a los Servitas y por la noche a San Vicente». Allí llevan 25 años de hermanos (valga la redundancia). Antes de jurar las reglas ya se subían al paso a apretar tornillos. Les acabaron fichando. Tres en uno. Llegaron por mediación de Epifanía, entonces amiga de Domingo, luego novia y, ahora mismo, esposa y compañera de la junta de gobierno. Todo queda en casa.

Domingo tiene un don especial. Ayer, por la mañana, estaba en Los Terceros mostrando con orgullo la restauración de la iglesia de la que ha sido arquitecto técnico. Por la tarde, este hermano biónico estaba ya en las Penas limpiando plata. Como una cantinela, va explicando todas las historias de la hermandad: «Somos la única en Sevilla que cada año planifica la candelería de forma diferente. ¿Y sabes lo que es la Copa de Europa? Es el enser más antiguo que tiene la cofradía, va delante del palio, en el entrecalle, y encima lleva un fanal de claveles rojos. ¿Sabes por qué lleva ese centro rojo en la peana y en esta copa? Decía Juan Carrero que porque, antaño, la Virgen iba muy enjoyada y, si se caía alguna, era mucho más fácil encontrarla que si lo hiciera sobre claveles blancos». Muestra cada rincón de la casa hermandad como si fuera un cajón de secretos. «Este es el boceto que hizo Cayetano González para el palio; éste, el de Hohenleiter para el Señor; ¿ves éste? Lo diseñó Castillo Lastrucci, que era hermano, como tantos otros artistas que han formado parte. Y esto -señalando un dibujo de un espectacular manto bordado en oro con incrustaciones en marfil- es el boceto que Jesús Domínguez dibujó para que fuera el de salida de la Virgen. Es el sueño incompleto de la hermandad. Si toca la lotería…».

Domingo es un libro de historia y arte en San Vicente: «Mira, ésta es la copia de la Virgen. La hizo Sebastián Santos porque, cuando fue a restaurarla, estaba tan afectada por los xilófagos que no se atrevió a intervenirla hasta no tener una sustituta por si acaso. Aquello ocasionó que muchos hermanos pensaran que la que salía era la copia…».

María Jesús no se considera ni machista ni feminista. «Nunca he sido rebelde, siempre me he sentido valorada. Sé que los antiguos no querían a las mujeres, y yo me apunté sabiéndolo. Mi padre no me hizo de la Estrella cuando nací, a mis dos hermanos sí. Así que cuando aquí en las Penas salimos las mujeres, para mí fue un regalo. No me reivindiqué nunca, y aquí estoy. Soy ‘la penosa’ (por la devoción al Cristo) de la familia, porque Paco y Domingo son ‘dolorosos’». Se ríe. En las Penas está tan normalizada la figura de la mujer, que hasta ha sido capataz en los traslados del Señor por el quinario.

Francisco revela el secreto del éxito de esta fábula de los tres hermanos que cantara Silvio: «Nos acogieron con las puertas abiertas y ahora nosotros hacemos lo mismo. Coger a las imágenes es un privilegio que, aquí, cualquier hermano que venga puede tener».

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla