Antonio Troya tallando una de sus obras.
Antonio Troya tallando una de sus obras.

Antonio Troya, el escultor «panameño»

Sus últimas obras son un crucificado, una dolorosa y San Liborio que viajan a Panamá

Por  0:07 h.

Antonio Troya es uno de los escultores sevillanos que están triunfando en el nuevo milenio. Formado en el taller de Paco Rejano, este artista está viviendo una de las semanas más importantes de su trayectoria profesional. Con obras en países como Brasil, Sudán o el Congo, este escultor ha realizado tres obras que viajan hacia Panamá, un país donde ya ha intervenido para restaurar varias tallas. Con la ambición de presentar algún día una imagen para la Semana Santa de su tierra, este joven y exigente imaginero sólo se contenta con seguir viviendo de un oficio que le apasiona.

-¿Quién es Antonio Troya?

Comencé a formarme en 2003 en la Escuela de Arte de Sevilla, en la que terminé mi formación en mayo del 2008. Paralelamente, desde 2004, complementaba mis estudios con formación práctica donde aprendí el oficio del taller y posteriormente comencé a trabajar en el taller de esculturas y fundición de mi profesor de la escuela Paco Rejano. En el taller de Paco no pude aprender sobre imaginería, pero si aprendí sobre la escultura. Por allí pasaban muchísimas obras de escultores para fundir en bronce y pude empaparme de anatomía modelando texturas y así abrir la mente con diferentes estilos; pero dejando a un lado el aprendizaje artístico también pude llevarme de ese taller muchas lecciones de vida; el trato al cliente, la responsabilidad de hacer una obra y los mas importante, todo problema o dificultad que te surja, tiene arreglo, solo hay que buscar la manera de resolverla.

Crucificado y Dolorosa de Antonio Troya para Panamá.

Crucificado y Dolorosa de Antonio Troya para Panamá.

En la intimidad de mi estudio, soy muy ordenado e intento llevar un horario para conciliar la vida profesional con la personal, aunque mi mente nunca descansa. Soy muy exigente conmigo mismo y creo que es la única forma de superarse día a día. Cuando termino una obra, siempre acabo encontrando detalles que mejoraría y eso me sirve para exigirme más en el próximo proyecto.

-¿Cómo se ponen en contacto con usted desde Panamá?

Mi vinculación con el continente americano comenzó en 2013 con motivo de la restauración del Cristo de la Atalaya de la Basílica Menor de Atalaya (Panamá). En 2015 regresé de nuevo a Atalaya para revisar a la imagen y en 2016 restauré la imagen de San Francisco Javier, patrón de Cañazas, población ubicada en la provincia de Veraguas. En ese último viaje ya surgió la idea de realizar un crucificado para el obispado.

-¿Para cuándo es la obra?

Pues las obras del crucificado, Virgen dolorosa y San Liborio ya están cruzando el Atlántico, llegarán a Panamá en la segunda semana de octubre.

-¿Cómo ha conocido la Semana Santa panameña?

Pues no tienen semana grande como nosotros la conocemos, sin embargo, tiene mucho tirón la procesión de Nuestro Padre Nazareno de Atalaya, esta es la imagen que restauré en 2013. La celebran el primer domingo de cuaresma, los panameños peregrinan desde cualquier punto de Panamá para «pagarle» por los favores que les ha concedido.

-¿Qué supone para usted tener una obra en el extranjero?

Pues me enorgullece que mi obra traspase fronteras. A día de hoy tengo obras en Roma, Panamá, Brasil, El Congo y Sudán, pero me enorgullece a parte iguales tener una obra en el extranjero que por supuesto aquí en mi tierra. Lo importante no es el lugar si no llegar a la gente, conseguir que la obra transmita y tenga unción sacra.

Cristo expuesto en el Santo Ángel de Antonio Troya.

Cristo expuesto en el Santo Ángel de Antonio Troya.

-¿Están los sevillanos o cofrades en general, muy centrados en Sevilla?

Sevilla es la ciudad referente respecto a la Semana Santa y ésta es conocida en el mundo. Claro que es referente para los demás, pero también hay que salir fuera para ver otras culturas, otras procesiones. Eso hace que abras la mente y surjan ideas nuevas. Todo lugar, tanto dentro de nuestras fronteras como en el extranjero, tiene su encanto .

-Viendo a un Cristo en Panamá, ya cualquier otro destino parece factible

Ojalá las cosas fueran tan fácil y que con este crucificado tenga las puertas abiertas a otros lugares, pero este es un oficio en el que siempre tienes que estar al cien por cien. La imaginería es un trabajo de constancia y mucho esfuerzo en el que cada día te tienes que ir superando y marcando nuevas metas que hay que ir cumpliendo paso a paso y así poco a poco se recogerá el fruto de todo ese esfuerzo.

-¿Obsesionado con trabajar para Sevilla?

No, nunca estado obsesionado pero por supuesto que hace ilusión trabajar para la Semana Santa más importante del mundo. El pasado año tuve la oportunidad de tener una imagen al culto. La más reciente el Cristo de la Humildad de la Iglesia del Santo Ángel en Sevilla. Para mí ha sido una oportunidad probablemente única, tener una obra cristífera en la ciudad más cofrade del mundo es un honor para mí, y en un lugar tan especial como es el Santo Ángel, rodeado de magníficas obras de arte de grandísimos autores de antaño y contemporáneos.

-Un deseo

Sin duda, mi deseo es poder seguir trabajando de mi oficio y poder vivir de él.

 

Ignacio Cáceres

Ignacio Cáceres

Ignacio Cáceres

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