El imaginero Antonio Troya ante la puerta de la iglesia del Santo Angel / J. J. ÚBEDA

EL RINCÓN DE... ANTONIO TROYA

«El Nazareno de Atalaya estaba igual que el Ecce Homo de Borja, pero lo restauramos»

Lo buscaron en Panamá para hacer un milagro. Y lo hizo. Restauró una talla jesuita del veneradísimo Jesús Nazareno de Atalaya que no tenía nada que envidiarle al Ecce Homo de Borja

Por  0:15 h.

Lo buscaron en Panamá para hacer un milagro. Y lo hizo. Restauró una talla jesuita del veneradísimo Jesús Nazareno de Atalaya que no tenía nada que envidiarle al Ecce Homo de Borja. Ahora entrega tres imágenes al obispado panameño

-¿En tan mal estado se encontró al Jesús Nazareno de Atalaya?

-Sí, muy mal. Además de su deterioro natural por el paso del tiempo, por desgracia había sufrido dos años atrás una restauración nada favorecedora.

-¿Podría decirme que le entró por el cuerpo cuando vio la imagen por vez primera?

-Nervios, era un reto para mí. Una restauración muy drástica porque la imagen sufriría un cambio importante visualmente.

-¿Le recordó lo que hicieron con el Ecce Homo de Borja?

-Sí, por supuesto; ambas intervenciones fueron poco acertadas, pero estoy seguro de que ambas se hicieron con la mejor de las intenciones.

-¿A usted no le gusta volar, verdad?

-¡¡Nada!! No es que no me guste, es que me da pánico, soy incapaz de volar sin tomar algún tranquilizante. No suelo tomar medicamentos, y cuando tomo esas pastillas para volar me hacen mucho efecto, prácticamente no me entero de nada.

-El caso es que entre lo que se tomó para ir hasta Panamá y el jet lag usted se durmió en el coche que lo trasladaba desde el aeropuerto. Pero pudo oír algo…

-Imagínate la primera impresión que les causé cuando me recogió en Panamá el padre Reginio, con su chófer y una persona de seguridad. Escuché cómo el chófer le decía al padre Reginio: «Padre qué cagada… si es un niño».

-¿Qué significa en Panamá el Jesús Nazareno de Atalaya?

-Es la imagen con más devoción del país.

-¿Y cómo pudo llegar a ese estado de deterioro?

-Las imágenes envejecen por sí sola, si a esto le sumas una desafortunada intervención humana y una mala manipulación, el deterioro es inevitable.

-¿La anécdota del obispo de Panamá es cierta?

-Sí, así fue. Cuando comencé la restauración y me encontraba aún en la primera fase, se acercó el obispo y me dijo: «Antonio si quedara así me conformo» y le contesté: «Pero, padre, si acabo de comenzar».

-La basílica donde está ubicado ese nazareno es limítrofe con la selva. Pero concita una masiva concentración de fieles durante la romería de Cuaresma.

-Sí, los panameños peregrinan desde todos los lugares para visitarlo el tercer domingo de Cuaresma, y «pagarle» por los favores que les ha concedido.

-Creo que se ha encargado usted en divulgar la Semana Santa hispalense vía Youtube…

-Sí, en los ratos que tenía libre, les enseñaba a los sacerdotes y a los chavales que estaban por allí videos de nuestra Semana Santa. Lo que más les llamaba la atención era la unción de nuestras imágenes y también el dorado de nuestros pasos.

-Y también hace proselitismo a favor del Betis, haciendo running con la camiseta de la verdina…

-Sí, llevaba mi camiseta del Betis en la maleta y la usaba cuando salía a hacer running. Allí evidentemente suena el Barça y el Madrid, son los más conocidos para ellos, yo les transmití lo grande que es el Betis y lo que significa el beticismo.

-Hay un hecho curioso. Tras la restauración y exhibición pública a usted lo machacaron a fotos. Para algunos, tiene usted mano de santo…

-Sí, me pidieron muchas fotos. Quien me conoce, sabe que soy tímido y me cuesta bastante hacerme fotos, pero para ellos era un recuerdo importante, porque yo les había devuelto al Nazareno que ellos y sus generaciones anteriores conocieron.

-Eso de saber que está su foto en muchas mesillas de noche debe decirle cosas…

-Bueno, si está la foto en las mesillas de noche es porque están contentos con el resultado de mi trabajo, y no hay satisfacción más grande para mí que terminar una obra y saber que ha gustado.

-Nuevamente viaja a Panamá para entregar tres imágenes gubiadas por usted: una Dolorosa, un Cristo y San Liborio. Va a tener que abrir taller allá…

-Espero que no, tomaré los medicamentos que hagan falta para viajar allí las veces que sea necesario, pero a mí me gusta vivir en la ciudad del Betis.

-¿La alternativa en Sevilla qué imagen se la dio?

-Ntro. Padre Jesús de la Humildad, que se encuentra expuesto al culto en la iglesia del Santo Ángel.

-Imagino que su agradecimiento a los carmelitas es eterno, ¿verdad?

-Por supuesto, particularmente a Fray Juan Dobado, quien hizo posible que esto sucediera y no puedo olvidarme de la familia Fernández, quienes fueron los que pagaron la obra. Gracias a ellos cumplí un sueño como imaginero, tener una obra en la ciudad más cofrade del mundo.

Militante

Se tiene por nazareno y sevillano, pero no de los de boquilla y barra de bar, sino de los que defienden nuestras tradiciones sin complejos. Le gustan los toros, es semanasantero como no podría ser de otra forma y también feriante sin matices. Pese a su temprana edad, no llega a la treintena, su nombre empieza a sonar fuerte en los ámbitos de la imaginería y la restauración. Hoy mismo parten hacia Panamá los tres encargos que le realizó el obispado: una dolorosa, un crucificado y un San Liborio. Estudió Bellas Artes y se soltó bajo la pericia de Francisco Rejano, el maestro que lo dirigió dos años en su taller. Su rincón preferido es la puerta del Santo Ángel donde ya se venera un Cristo suyo que le encargaron los carmelitas y que lo introdujo en el complicado laberinto de la imaginería local.

Félix Machuca

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