El hermano mayor de la Macarena, José Antonio Fernández Cabrero / RAÚL DOBLADO

ENTREVISTA

Cabrero: «La caridad es la sexta mariquilla de la Esperanza Macarena»

Por  0:52 h.

-¿En qué punto está la creación de la residencia de veteranos?

-Nos hemos reunido con el centro de educación especial San Pelayo, que tiene más de un centenar de niños, donde queremos entrar como patronos para empezar a gestionarlo con Cáritas. Estamos pensando en un centro de día en el Pumarejo. Y mientras, soslayamos, de la manera que podemos, las grandes vicisitudes que pasamos para la residencia, porque si no está financiada una parte por la Junta no es viable. Una plaza en una residencia vale más de mil euros. Si no tienes una subvención para quedarte solo con los 400 euros que tiene de pensión, ¿quién paga el resto? La normativa vigente ha parado eso. La Junta prefiere redistribuir a las personas en las plazas que tiene libre aunque sea en otras provincias que crear nuevas. Pero no nos paramos. Con eso va aparejada la despensa Macarena, recientemente creada, con 157 metros cuadrados al lado del Plata, distribuyendo alimentos para 300 familias.

-¿En qué consiste el programa de voluntariado?

-Desde que hemos iniciado esta junta nos dimos cuenta de que el voluntariado pasa por una serie de infinitivos: captar, seleccionar, formar, lanzar y mantener a las personas. Necesitamos un voluntariado profesional. Ahora mismo, tenemos un porcentaje altísimo de gente que no son hermanos, en el colectivo de médicos, abogados (ahora mismo 11 abogados, tres procuradores y dos notarios)…

-¿Cree que hace falta una vuelta de tuerca en la concepción tradicional de la caridad?

-La caridad es la sexta mariquilla de la Virgen. ¿Qué tiene que hacer el pueblo cristiano? Primero, tener el concepto claro de que fuera de los pobres no hay salvación. Hay que profesionalizarla. ¿Cómo se elige a un diputado de caridad en una junta? Se elige porque sobra, como ocurre con la formación.  Tienes que buscar un gerente bueno que esté enamorado de la caridad, como debe hacer el propio hermano mayor, y que sea emprendedor. La caridad no es dar dinero, pasa por escuchar. La caridad pasa por la caricia, una pregunta amable. Visitar los hospitales, la cárcel. La caridad es la ausencia de críticas devastadoras. Hace falta gestión profesional, eficaz y activa, con audacia imaginativa y tenacidad ejecutiva.

-¿Es la formación el gran debe de las cofradías?

-Es muy grave. Hace años llegamos a la conclusión de que una formación que no modifica comportamientos y que no tiene un programa en el tiempo, segmentación por edades, no es formación ni es nada. Debe haber un control de calidad. Cuando te conviertes en algo vulgar y lo único que quieres es reunir a jóvenes aquí para cuando venga el arzobispo decirle que tenemos una juventud estupenda… ¿Para qué la quieres? ¿Para sacar los ciriales? ¿Cuánto te ocupas de ellos? ¿Cuánto te paras con ellos? ¿Qué sitio le das en la hermandad? ¿O sólo la quieres para lo que la quieres? Como el arzobispo de Sevilla vaya a una hermandad y le diga al hermano mayor: “Deme el plan de formación que tiene para sus cuatro años”. Se ve un número.

-¿Y la evangelización?

-Coincido mucho con Félix Ríos en eso. Lo que él llama el cuarto pilar, yo lo llamo el ejemplo. Culto, caridad, formación… y el ejemplo. ¿Qué hermandad dedica el 33,3% al culto, el 33,3% a la formación y el 33,3% a la caridad? Esto, sin olvidar que hay hermandades que hacen muy bien estas cosas, pero debemos ir más lejos.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla