Manuel Jesús «El Cid» en la puerta de la capilla del Baratillo / R. DOBLADO

ENTREVISTA / MANUEL JESÚS «EL CID»

El Cid: «Este Domingo de Ramos será el primero que pase lejos de Sevilla»

El diestro de Salteras toreará por primera vez el Domingo de Ramos, en Las Ventas

Por  0:32 h.

Su partida de nacimiento lo presenta como Manuel Jesús Cid Salas, aunque seguramente le conozcan mejor como «El Cid» (Salteras, 1974). Afronta su decimonovena temporada como matador de toros y lo festejará con un aperitivo que para muchos resultaría un tragantón: tres tardes en Madrid con Victorinos, Adolfos y La Quinta, ahí es nada.

No se entrevista con ABC para hablar de toros, aunque su vocación acabe floreciendo más pronto que tarde, es cofrade, hermano del Baratillo, de la Vera-Cruz de Salteras y fiel defensor de las bandas de su pueblo: El Carmen y La Oliva.

Fue el abogado Joaquín Moeckel, amigo de Manuel y seguidor de «El Cid», quien le hizo hermano de la que hoy día se podría denominar como la hermandad de los toreros: El Baratillo.

Por él no pasan los 44 años que cumplió la semana pasada. Ganadero, hostelero, deportista, padre de familia… No pierde el escaso tiempo libre que le permite su profesión.

Cuando se pregunta por él en Salteras la simpatía aflora en los rostros de sus paisanos y ninguno duda a la pregunta sobre cuál es su hermandad «es de los Negros», como se conoce de manera coloquial a la Hermandad de la Vera-Cruz.

-¿Cuáles son los primeros recuerdos que tiene de la Semana Santa?

-No se me va de la cabeza cuando acompañaba a mis padres a ver las cofradías siendo yo muy chico. Mi madre es muy religiosa, devota y va día a día a la parroquia. Mi padre iba por acompañarla a ella. En aquella época la Semana Santa era una fiesta muy señalada en el pueblo. Salteras es un pueblo pequeño pero con gran arraigo cofrade. Las bandas son tremendas, para mí las mejores del mundo.

-Nunca se fue de Salteras…

-No, no. Aquí he vivido siempre, es un pueblo precioso y me siento querido, que es fundamental para la calidad de vida que buscaba cuando decidí quedarme. Vivimos a diez minutos del centro de Sevilla. No lo cambiaría por nada.

-¿Cómo acaba un saltereño en el Baratillo?

-Principalmente por un amigo: Joaquín Moeckel, quien me hizo hermano hace muchos años, además que cuando conocí el Miércoles Santo, su idiosincrasia, unidad y relación con la Maestranza me alegré cuando menos. Muchísimos toreros somos hermanos del Baratillo. Es una hermandad acogedora y familiar, además del sitio en el que está.

-¿Son cofrades sus hijos?

-Al pequeño, Rodrigo, le ha calado más que a Manuel, el mayor. Aún son pequeños y, por el momento, les gusta todo lo que le inculcamos e ir a donde les llevamos y eso es una satisfacción para mí como padre.

-Su Domingo de Ramos va a ser poco cofrade…

-Será el primero que pase lejos de Sevilla y eso es difícil solo con pensarlo porque es un día muy especial para un sevillano. Me encanta ver la Estrella por el puente. Son días que hay que conocerlos para saber de lo que se habla.

-No será el único… Joaquín Moeckel piensa acompañarle.

-Será una responsabilidad más para mí. Nos une una especial amistad, me ha demostrado muchas cosas por las que me puedo enorgullecer de ser su amigo. Digamos que es un fiel seguidor de todos los momentos que ha atravesado mi carrera.

-¿Cómo pasará la semana?

-A partir del lunes espero poder bajar casi a diario junto a mi mujer y mis hijos. Nos gusta encontrarnos con amigos esos días y disfrutar juntos de nuestra pasión.

-¿Envidia el fervor cofrade en el toreo?

-El fervor de la Semana Santa en Sevilla es notable. Nosotros no hemos hecho nada por mejorar la situación actual. Tenemos que modernizar las estructuras, la comunicación y no solo difundir sangre y muerte sino una serie de valores preponderantes que tiene este arte y que es obligación nuestra divulgar para acercarnos a la parte de la sociedad más escéptica. En definitiva, los profesionales taurinos debemos luchar por ello si queremos que ésto tenga continuidad con el paso de los años.

-¿Cómo se vive la Semana Santa con la Feria de Abril tan cerca?

-Ya llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza. Cuando Madrid está a la vuelta de la esquina uno reflexiona e imagina faenas ficticias que te acaban por quitar las pocas horas de sueño que uno encuentra. Quiero abrir la puerta grande, competir con los compañeros y ser el mejor. Ese plus de exigencia hace que no descanses bien porque sueñas estar a la altura de un toro importante.